Medio siglo después, Biafra sigue reclamando su independencia
4/03/2021Martina Mabale
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Por Martina Mabale
Biafra, situada en la zona sudoriental de Nigeria, es una región cuyos deseos independentistas han repercutido a nivel internacional desde finales de los años 60. Esta región se proclamó como república en 1967 y a partir de 1970, tras años de guerra y 2,5 millones de muertos, sobre todo por el hambre, no volvió a ser reconocida de forma oficial.
Una de las principales causas de la guerra fue el control sobre el petróleo: a pesar de que representa un 70% de la riqueza de Nigeria, más de la mitad de la población vive con un dólar al día. La Guerra Civil de Nigeria (1967-1970) surge por el conflicto entre el gobierno militar de la República de Biafra, liderado entonces por Odumegwu Ojukwu, de etnia igbo, la mayoritaria en el país, y el norte de Nigeria. Las razones que explican el conflicto fueron principalmente la riqueza en oro negro de la región biafreña así como las diferencias étnicas, ideológicas y religiosas entre esta región y el norte del país. Esta guerra de secesión, fue diferente ya que Nigeria constituye una república federal. Para Biafra, que ya era independiente territorialmente, el objetivo era mantener la independencia sobre los ingresos y las reservas petrolíferas que estaban siendo controladas por los territorios del norte. En julio de 1966, el coronel Murtala Muhammed realizó un golpe de estado a nivel nacional, acelerando así las tensiones étnicas y el estallido de la guerra.
La Guerra Civil y el conflicto crónico en la región del delta debilitaron al Gobierno nigeriano, dando paso a varios golpes de Estado posteriores (1983 y 1999). Tras la rendición del gobierno de Biafra en 1970, el Estado nigeriano tomó el control del petróleo así como de la distribución de sus beneficios, lo que produjo una ola de protestas. A pesar de la toma de control, la economía nigeriana se vio afectada, ya que las entidades y países extranjeros retiraron sus inversiones de Nigeria huyendo de la inestabilidad y las exportaciones de petróleo se redujeron mientras el Gobierno debía hacerse cargo de los gastos de la guerra. Al inicio de ésta, Biafra recibió el reconocimiento de países como Francia, Costa de Marfil o la URSS, sin embargo, tras el fin del conflicto, estos Estados retiraron este reconocimiento y el Gobierno del norte volvió a tomar el control de territorio y población. Los años de posguerra trajeron cierta inestabilidad política y económica hasta a proclamación de un régimen democrático en el país en 1999.

Cincuenta años más tarde, las fuerzas independentistas están resurgiendo y la secesión se ha convertido en un tema candente y amenazante para el Gobierno de Nigeria
El crisol nigeriano
La potencia oesteafricana cuenta con 185 millones de habitantes y 250 grupos étnicos. La nación está dividida en tres principales comunidades: al norte los hausa, al oeste los yoruba y la etnia igbo situada en la región de sudeste, que se siente completamente desligada del gobierno musulmán del norte. Al frente de la lucha por la independencia de biafra está Nnamdi Kanu, líder del Movimiento Indígena por Biafra (IBOP) desde 2014, quien reclama la secesión de la región de Nigeria, país que considera corrupto y ajeno a sus creencias religiosas. En septiembre de 2017, la organización fue denominada como organización terrorista por el Gobierno nigeriano.
La IBOP es una organización que surgió en 2012 a raíz de varias campañas a favor de la independencia y que ha logrado, a través de la emisora Radio Biafra, la emisión de mensajes de protesta en contra del Gobierno a lo que han podido tener acceso seguidores nacionales como extranjeros. La mayoría de los oyentes nigerianos escuchan la emisora de forma clandestina ya que muchos de los mensajes transmitidos contienen declaraciones políticamente controvertidas. A pesar de ello, el espíritu de la organización se caracteriza por la lucha basada en la no violencia y los posibles actos de violencia son, en toda ocasión, en defensa de la minoría que representan.
La diferencia entre los años 70 y la actualidad es que el movimiento está ahora protagonizado por las juventudes. Según afirma Wanafrica News, el Movimiento de las Juventudes Arewa amenazó de muerte a la minoría igbo que habita en el norte si no abandonaban sus hogares entre junio y octubre de 2017, poniendo el riesgo la tradición no violenta del nuevo movimiento. Esta declaración fue denunciada ante la ONU por el temor de que las tensiones étnicas escalaran. La mayoría de los jóvenes que se unen a la causa no tienen empleo o su salario no se ajusta a las necesidades básicas para subsistir y se sienten absolutamente marginados, motivo por el cual han centrado todas sus aspiraciones y motivaciones en la lucha por un nuevo y próspero Estado.
El líder del movimiento insiste en la convocatoria de un referéndum para aprobar la independencia de Biafra
El presidente nigeriano Muhammadu Buhari reiteró el pasado julio de 2017 que la división de la nación no es negociable y no se tendrá en consideración. Kanu, tras ser arrestado por los militares en su vivienda, permaneció en libertad condicional hasta el juicio que se llevó a cabo en octubre de 2017, al que no asistió y del que según el Gobierno huyó para no ser encarcelado y acusado por traición y conspiración. A día de hoy, y a pesar de todas las dificultades jurídicas a las que se enfrenta, el líder del movimiento insiste en la convocatoria de un referéndum para aprobar la independencia de Biafra.
Cómo evitar un nuevo conflicto
Paradójicamente han sido la represión militar a su movimiento y su detención lo que provocó que su imagen pública sea más popular y se agiten las protestas sociales. Amnistía Internacional publicó un informe en 2016 en el que se declaraba que las fuerzas de seguridad del país, lideradas por militares, emprendieron una campaña represiva en contra de manifestantes pacíficos pro-Biafra, provocando la muerte de alrededor de 150 civiles entre 2015 y 2016. Hay 87 vídeos, 122 fotografías y más de 100 testimonios que confirman el uso de la extrema violencia y ejecuciones extrajudiciales que se llevan a cabo en diferentes marchas y manifestaciones. Las grabaciones muestran que los militares no tratan de mantener el orden público sino que llevan a cabo prácticas para ejecutar a los manifestantes, incluso de forma masiva. A pesar de los reiterados ataques contra los derechos humanos de la población civil nigeriana, el Gobierno no ha abierto ninguna investigación para poner fin a la represión policial y militar.

La Corte de la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (CEDEAO), destinará 50 millones de nairas para indemnizar a las víctimas y supervivientes de la guerra de Biafra
A pesar de los enfrentamientos y las represalias hacia los separatistas, el Gobierno nigeriano, convidado por la Corte de la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (CEDEAO), destinará 50 millones de nairas para indemnizar a las víctimas y supervivientes de la guerra de Biafra por los daños físicos y psicológicos que pudieron sufrir. Tanto las organizaciones internacionales que luchan por la paz de Nigeria como el propio Gobierno nacional pretenden que este conflicto de intereses económicos, políticos y sociales no derive en un enfrentamiento bélico como el que se produjo entre 1967 y 1970 ya que no sería sostenible para el país, cuyas infraestructuras no están preparadas para sufrir las consecuencias de una segunda Guerra Civil.
Ambas partes están tratando de llegar a un acuerdo a través del diálogo y la comunicación por el bien de los ciudadanos y de la economía nigeriana. Nigeria no está preparada para revivir el conflicto y por ello deben actuar tanto los actores involucrados como las organizaciones no gubernamentales internacionales e instituciones como la ONU que tienen el poder político y jurídico necesario para poder intervenir de forma pacífica y tratar de resolver el conflicto de la manera más conveniente posible para la sociedad nigeriana.

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