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  • Un estilo que impone identidad cultural: el pelo afro natural

    Un estilo que impone identidad cultural: el pelo afro natural

    Cabello afro en mujer africana
    Cabello afro en mujer africana. / Foto: Canva.

    Los cánones de moda y la preferencia social del cabello liso contra el afro, es una tendencia occidental que en los últimos años ha ido perdiendo terreno, dando paso a lo natural. Es un movimiento que se conoce como nappy. Esta tendencia nació en Estados Unidos al inicio del siglo XXI y poco a poco se ha extendido a otros países como Inglaterra, Francia y algunos del continente africano como Camerún. Nappy se refiere al cabello natural y surge de la unión de dos palabras: natural y happy.

    Llevar el cabello afro es hoy una tendencia”, dice Meforo Isdname, peluquero camerunés y especialista en cabello africano y que aparece en un artículo de Allafrica. Sin embargo no todas las mujeres están a favor de ello. “El cabello natural saludable sigue siendo un concepto inverosímil para muchas mujeres cameruneses”, explica el profesional. 

    La lucha por transformar el cabello en la mujer africana está relacionada con prejuicios raciales, la identidad, discriminación y búsqueda de aceptación social en la sociedad occidental.

    Un cambio que vivirá la próxima generación 

    En el Reino Unido, el Colectivo Halo lanzó en diciembre de 2020 el llamado “Código Halo”, en el que se pide a las organizaciones que se acepten los peinados naturales. “A pesar de que el cabello es una característica racial protegida, existe la creencia generalizada de que los peinados afro son inapropiados, poco atractivos y poco profesionales”, señalaba Edqina Omokaro, cofundadora de la organización y que publicó en un artículo  The Independence.

    La campaña ha sido bien acogida y empresas como la multinacional Unilever, el fabricante de jabón Dove y helado Magnum, ya la están implementando entre sus empleados. “Apoyar y comunicar el Código Halo es un paso vital en la lucha para garantizar la justicia y la equidad parcial para la próxima generación, ha explicado Nikki Comiskey, gerente de marketing de Dove UKI. 

    Hay mucho por hacer a nivel mundial. En las naciones del Caribe, el cabello afro no es bien visto y se buscan maneras para alisarlo ya sea con productos químicos o naturales, máquinas o usando los tradicionales rulos de gran tamaño. “Tu tienes pelo bueno”o “tu tienes pelo malo”, es lo que se suele decir en países como Cuba, Puerto Rico o República Dominicana. ¿Qué quiere decir esto? Si se tiene cabello liso está en la categoría de bueno y si es cabello afro, es malo. 

    En Cuba por ejemplo, también se le suele escuchar la expresión del “cabello pasa”, para llamar aquel tipo de pelo corto que por la forma “acaracolada” que adopta, se parece a esa fruta seca.

    El cabello de una mujer es como una corona

    En África, hay un adagio que dice que el cabello de una mujer es como una corona. Lo anterior hace alusión a que se erige alto y sobre él se lleva la historia y la identidad de toda una raza. Por esa razón, poco a poco va calando en sociedades como la camerunesa el look de lo natural como sinónimo de moda y orgullo

    El cabello afro, al contrario a lo que se puede creer, es un pelo que requiere mucho cuidado, incluso más que el liso por su tendencia a la resequedad y fragilidad al quebrarse. Este tipo de cabello puede crecer libre como el viento y adoptar unas formas increíbles, desafiando las teorías de la gravedad o adoptar formas únicas y creativas, que para un cabello liso sería imposible de realizar. 

    Esta búsqueda de la esencia en el cabello afro de la mujer ha sido una lucha constante y ha pretendido jugar una batalla contra la naturaleza que le ha llevado desde muchas décadas atrás a buscar fórmulas para alisarlo y que pareciera más occidental. 

    En la actualidad el mercado de productos para cabello afro se ha incrementado, aunque sigue siendo de difícil acceso para las economías personales de muchas mujeres en África. “Creo que las mujeres son conscientes de que tienen que volver a su identidad real, y luego vendrá el conservar su cabello como venimos al mundo”, concluye el reconocido peluquero Isdname. El cabello afro es una industria importante. Sin datos recientes a la fecha, se estima un valor conservador de alrededor de 530 millones de euros, según publicó la BBC en el 2015.

  • Louis-Georges Tin, la voz de las víctimas de la trata y el colonialismo

    El CRAN (Consejo Representativo de Asociaciones Negras) de Francia, nacido en 2005, es una organización que tiene como objetivo luchar contra las discriminaciones a las que debe hacer frente la población negra en el país galo. El año 2012 fue decisivo para entender lo que el CRAN representa hoy en día en Francia y en el extranjero. Ese año, la organización decide diversificar sus actividades para extenderlas a cuestiones relativas a la colonización, la esclavitud y sus reparaciones. 

    Al CRAN se le reconoce su labor a la hora de poner sobre la mesa el debate en torno a la desmemoria de la sociedad francesa hacia el papel del país en la esclavitud y la colonización.

    Antirracista y anticolonial, el CRAN lucha contra la base ideológica que permitió justificar las barbaridades cometidas por las metrópolis en África, el Caribe y otros lugares. La falta de complejos de la organización a la hora de denunciar los abusos —incluso llevando al Estado francés ante la justicia por ellos—, o su apoyo a iniciativas como la del presidente de Benín, Patrice Talon, que pide la devolución del arte sustraído en la ocupación francesa del antiguo Dahomey, pueden marcar el camino a otras asociaciones o Estados en sus luchas por la reparación y por la memoria de las victimas, en Francia y más allá.

    Su presidente, desde el año 2011, es Louis-Georges Tin, un reconocido activista en defensa de los derechos humanos. Conocido por ser el impulsor del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (IDAHO), hito que marcó un antes y un después en la defensa de ese otro segmento oprimido de la población, Louis-Georges está desde hace años lanzado de lleno a la lucha contra el racismo y en pro de la memoria y la reparación de la esclavitud y de la colonización. Responde a las preguntas de eBiz Africa Review desde la sede del CRAN en París.

     

    Los objetivos principales del CRAN son la lucha contra la discriminación y el racismo, la condena del esclavismo y la promoción del anticolonialismo. El actual presidente de la República Francesa, Emanuel Macron, sorprendió a Francia declarando en Argel durante la campaña electoral que la colonización es un crimen contra la humanidad. ¿Cómo valora usted esas palabras?

    Teniendo en cuenta el revuelo que provocaron, ¿considera que la sociedad francesa y europea están preparadas a afrontar su pasado colonial en África?

    La colonización, que ha durado desde el final del siglo XV hasta el final del siglo XX, no fue un crimen contra la humanidad. Fue una sucesión de crímenes contra la humanidad. Es una época marcada por el exterminio de los pueblos autóctonos, la deportación de africanos, la esclavitud colonial, el trabajo forzado de los indígenas [se calcula que 12 millones de africanos fueron enviados a América, 6 millones a Oriente y otros 8 millones fueron esclavizados en el propio continente], el pillaje o las masacres en África, Asia u Oceanía. Centenares de millones de víctimas.

    De manera general, los responsables no están dispuestos a reconocer sus crímenes. Pero poco importa: los Estados han cometido crímenes y deben reparar a las victimas. Es el principio de justicia el que está en juego. No hay paz sin justicia y no hay justicia sin reparación.

    No obstante, en Francia, la lucha va dando sus frutos. El pasado 10 de mayo [de 2017] el entonces presidente Hollande puso en marcha una fundación dedicada a la memoria de la esclavitud, de cuyo Consejo de Asesoramiento somos miembro. Se trata de abordar reparaciones morales y financieras; toda una novedad no solo en Francia, sino también en el resto de Europa.

    Además, el pasado 26 de septiembre [de 2017], el ayuntamiento de París aprobó la creación de un Museo de la Esclavitud. Existen en torno a 12 000 museos en Francia; de ellos, 12 están dedicados al mundo del zueco. Ninguno a la esclavitud. Será el premier museo en el país dedicado a un periodo tan trascendental de la historia: la lucha avanza y estamos obteniendo resultados.

    Una de las acciones más notables (y notorias) del CRAN ha sido la denuncia ante la justicia al Estado francés y al grupo SPIE por haber forzado a más de 125 000 congoleses —de los que 20 000 murieron— a realizar trabajos forzosos de construcción de la vía Congo-Océan entre 1914 y 1934. ¿En qué estado está esa denuncia y cuáles son las peticiones en concepto de reparación que se reclaman?

    Este proceso judicial está actualmente en curso. Nuestro objetivo es que se juzgue el trabajo forzoso. Hace falta remarcar que, en Francia, la esclavitud fue abolida en 1848, pero restablecida y enmascarada bajo la fórmula de trabajo forzoso, que estuvo en vigor hasta, por lo menos, 1946. Los «indígenas» eran capturados a punta de pistola, deportados a miles de kilómetros, hacinados en «campos de trabajo» —término de la época—. Forzados y azotados murieron en masa. Era esclavitud; incluso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo ha reconocido. Había en Francia más de estos esclavos que en la época anterior a la abolición de la esclavitud. Actualmente trabajamos para que, a nivel de la OIT, el trabajo forzoso, de ayer y de hoy, sea considerado como un crimen contra la humanidad.

    Las cosas avanzan.

    El presidente de Benín, el señor Patrice Talon, ha iniciado, con la ayuda del CARN, una batalla por la recuperación de los tesoros del antiguo reino de Dahomey sustraídos durante la ocupación colonial, expuestos hoy en día en el parisino Museo Quai Branly-Jaques Chirac. ¿Cómo se está desarrollando esa interlocución entre ambos Estados? ¿Percibe usted al actual presidente, Emmanuel Macron, más abierto a la restitución de esos tesoros que el anterior presidente, François Hollande, quien la rechazó?

    Es un poco pronto para valorarlo. Debe producirse un encuentro entre los presidentes Macron y Talon. Solo entonces sabremos si el nuevo presidente francés es más permeable ante la reclamación de restitución del Estado beninés que su predecesor. En cualquier caso, si Francia rehúye devolver los bienes robados —robados tras masacrar a la población local, que no se nos olvide—, estamos dispuestos a llevar al Estado ante los tribunales.

    El CRAN también ha llevado al Estado francés ante los tribunales en el caso de la deuda ilegal impuesta a Haití en concepto de indemnización por su independencia y por los perjuicios causados por la abolición de la esclavitud. ¿Cuáles son las bases jurídicas sobre las que se basa el caso? ¿en qué estado se encuentra la demanda y qué es lo que el CRAN pide como reparación?

    Tras haber vencido a las tropas de Napoleón Bonaparte, Haití se independiza  en 1804 y abole la esclavitud. Los propietarios de plantaciones franceses enfurecen y en 1825 consiguen convencer a Carlos X, entonces rey de Francia, quien envía una flota militar a Haití. Bajo amenaza de invadir la isla si no se les concede una «reparación» por las pérdidas que la independencia de la colonia y la abolición de la esclavitud han supuesto para los «pobres» terratenientes franceses que habían perdido sus posesiones —esclavos y plantaciones—, el presidente haitiano acepta lo inaceptable: las víctimas pagan indemnizaciones a los verdugos y Haití transfiere a Francia el equivalente a 21 000 millones dólares actuales de 1825 a 1946, cuando se termina de pagar la deuda.

    Ante lo inaceptable del pago de esa deuda ilegítima, el CRAN ha pedido ante los tribunales la devolución de esa cantidad al Estado haitiano y el proceso todavía continúa.

    La Guerra Escondida de Camerún, la represión de los malgaches de 1947… la lista es larga: ¿qué otras acciones tiene planeado emprender en el marco de la lucha por la memoria y la reparación de la época colonial?

    Nuestra prioridad ahora es trabajar en la puesta en marcha del museo y de la fundación por la memoria de la esclavitud de los que hemos hablado. Pero también queremos trabajar sobre el franco CFA, una moneda en uso en 15 países de África francófona [incluyendo las Comoras cuyo franco comorense está asociado a la zona franco], mayoritariamente de la África francófona aunque también incluye a la hispanófona Guinea Ecuatorial y a la lusófona Guinea-Bissáu. Estos países están privados de toda soberanía monetaria ya que lo relativo a su moneda se decide en Francia. Es uno de los signos más evidentes de dominación colonial que perduran hoy en día.

    Francia no es, sin embargo, el único país europeo que debe afrontar su pasado colonial. España tuvo presencia en Guinea Ecuatorial y en el Sáhara Occidental —actualmente el único territorio en el continente africano por descolonizar—. Éste pasado colonial africano permanece muy olvidado en España. ¿Cómo valora esta presencia colonial española en el continente?, ¿ha establecido el CRAN contacto con asociaciones españolas con similares objetivos a los de su organización?

    En el caso de España, no solo hay que hablar del Sáhara Occidental y de Guinea Ecuatorial, sino también de toda América —de Cuba a Argentina, pasando por Perú o Colombia—. Cada vez trabajamos más con asociaciones de América Latina y considero que las poblaciones afrodescendientes e indígenas deberían interpelar a las autoridades españolas en el sentido en que el CRAN lo hace con las francesas.

    Otra dimensión de su lucha al frente del CRAN es denunciar las discriminaciones a las que se enfrentan los negros en Francia. ¿Cuál es la situación actual de los negros en Francia y en Europa?, ¿qué medidas deberían tomarse para luchar contra la discriminación?

    Los negros en Francia y en Europa en general sufren muchas discriminaciones, especialmente a la hora de encontrar empleo y desarrollar su carrera. Para muchos no se trata ni siquiera del famoso «techo de cristal», sino de un verdadero «suelo adherente». Cualesquiera sean sus talentos y capacidades, los negros no progresan y, con el mismo nivel de cualificación, un negro gana un 20% menos que un blanco.

    Para remediar esa situación, desde el CRAN pedimos que en las empresas de más de 50 empleados haya, como en el caso de las mujeres, un informe comparativo que permita saber si hay discriminación racial en el progreso profesional y en la remuneración, para que estas puedan ser atajadas por los responsables sindicales.

    Usted también se ha involucrado en el activismo a favor de la diversidad sexual y afectiva, siendo el promotor del Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia (IDAHO), que hoy en día se celebra a nivel global. En África, esos colectivos están tristemente perseguidos y, a menudo, los esfuerzos europeos por protegerlos, son vistos como una forma de neocolonialismo cultural. ¿Cómo cree usted que estas instituciones y organizaciones deben moverse para defender los derechos LGTBI en África?

    Lancé el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia en 2005. Hoy en día se celebra en más de 130 países de todas las regiones del mundo. Nuestra más importante campaña se centra en la despenalización universal de la homosexualidad y, a ese respecto, llevamos una declaración a la Asamblea General de la ONU, lo que constituyó una primicia a nivel histórico.

    Es cierto que un tercio de los países de África penalizan aún la homosexualidad y afirman, a menudo, que ésta es una importación occidental cuando, en realidad, son las leyes antisodomía (sodomy laws) las que fueron importadas e impuestas por los colonos. Se declara alegremente que la homosexualidad es contraria a las tradiciones africanas mientras se citan extractos de la Biblia o del Corán, textos que, mientras no se demuestre lo contrario, no vienen precisamente de la «tradición africana». En resumidas cuentas, muchos africanos están totalmente confundidos cuando juzgan la homosexualidad como contraria al espíritu africano.

    Los derechos fundamentales de las personas homosexuales no se respetan. A menudo se les encarcela, se les persigue e, incluso, se les ejecuta. Yo soy favorable a que la ayuda internacional al desarrollo se condicione al respeto de los derecho humanos en general. Es algo que se hace en el mundo entero en cualquier domino, y no veo por qué deberíamos hacer una excepción en el caso de los derechos fundamentales de los homosexuales.

     

    Autor: Alejandro Dorado Nájera. @DoradoAlex

    Foto: Louis-Georges Tin.    

  • Upside Africa: inspirando a los profesionales y empresarios africanos

    Su objetivo es proporcionar talleres de formación, seminarios, conferencias, sesiones de coaching y aspiran a promocionar talentos africanos, sus culturas y su patrimonio.

    Se dedican a ayudar a los profesionales y empresarios africanos, tanto en el continente como en su diáspora, mostrando sus fortalezas, desarrollando sus habilidades e intelectos. Dan también apoyo a los profesionales para alcanzar su más alto potencial y animar a los demás a activar su espíritu emprendedor. Jane Oma, miembro y líder de la organización, nos da a conocer los logros y los retos de Upside Africa.

    eBiz Africa Review: Jane Oma, díganos, ¿qué es Upside Africa? 

    Jane Oma: Upside Africa es una organización no gubernamental dedi-cada a fomentar y visibilizar el desarrollo y los logros de África y los africanos, tanto en el continente como en la diáspora. 

    La organización busca retratar una comunidad africana dinámica y creciente.

    Estamos comprometidas con la promoción de la visión y las actividades de los profesionales y empresarios africanos residentes en España.

    Upside Africa se creó en el año 2014. Somos un equipo de tres mujeres africanas: Hope Dlamini Ondeko es de Zimbabue, Brenda Apio Oca de Uganda y yo de Nigeria. También hay más personas trabajando con nosotros como embajadores y coordinadores. 

    Nuestra filosofía se basa en aquel término sudafricano, «ubuntu», que significa «yo soy porque nosotros somos»

    EAR: ¿Cuál es la filosofía de esta organización y qué es lo que la diferencia de las demás?

    J.O.: Nuestra filosofía se basa en aquel término sudafricano, «ubuntu», que significa «yo soy porque nosotros somos». Creemos en la humanidad y creemos en África. 

    Queremos compartir la fuerza, la belleza, la tenacidad y todo lo bueno que tiene África con el resto del mundo. Queremos mostrar que la mujer en África vale para mucho más y ver a más africanos emprender y tener éxito. Porque la verdad es que cuando le va bien o mal a uno de nosotros, eso se refleja en la comunidad en su conjunto. 

    En cuanto lo que nos diferencia de las demás organizaciones, me gusta pensar que somos parte de una comunidad que trabaja para la mejora de la comunidad. Cada parte aporta una voz única y fuerte para seguir construyendo el África que todos amamos. Y para nosotros es un honor poder unir nuestra voz a otras entidades que están trabajando por ese objetivo. Es importante para nosotros aprender de ellas, compartir y colaborar con ellas. 

    EAR: ¿Cómo surgió la idea de crear Upside Africa y con qué objetivo?

    J.O.: La idea de Upside Africa surgió mientras buscábamos una solución a un problema social real que tenemos en la diáspora. A través de nuestras propias vivencias como mujeres africanas en España, vimos la necesidad de mostrar lo bueno y bello de África. Queríamos contar nuestras historias y compartir con el mundo nuestros logros, nuestros éxitos y los desafíos a los que hacemos frente. 

    También vimos que, mientras hay ayudas destinadas a África, el africano que toma la decisión de emigrar se queda solo y sin apoyos. Y los problemas a los que ellos se enfrentan también son difíciles. La integración en la nueva sociedad de acogida no es fácil y muchas veces tenemos que seguir respondiendo y mandando ayudas a nuestros familiares en casa. Nos enfrentamos a muchas dificultades: el rechazo, la desconfianza, la búsqueda de trabajo, de amistades y, como en el caso de España, aprender un nuevo idioma. Para todo ello, habría que prever ayudas. Muchas personas terminan perdiendo la autoestima y se quedan en situaciones laborales que para ellos podrían ser no deseables e incluso, algunos de ellos, se convierten en una carga para el país de acogida.

    Por la razón que sea, hay muchas personas que todavía desconocen la realidad africana y nosotros queremos retratar ese lado bueno de África y de los africanos del que la prensa occidental no quiere hablar.  

    Es nuestro objetivo: inspirar a las mujeres inmigrantes provenientes de África para motivarlas a que sean emprendedoras y creadoras de empleos y que, de esta manera, tengan la posibilidad de cambiar su situación tanto social como laboral. Queremos ayudarlas a ser independientes y así contribuir al país que tan amablemente las ha acogido. Con nuestras sesiones de coaching trabajamos para mejorar la autoestima de las personas y luego les ayudamos a identificar o aprender habilidades que les resultarán útiles para emprender o, en ciertos casos, para buscar un trabajo adaptado a sus capacidades y a su preparación.

    EAR: ¿Cuál es el perfil de la persona que acude a los servicios de coaching de la organización? 

    J.O.: Hay que señalar que quienes toman la decisión de emigrar no siempre son personas pobres y explotadas, sino que también hay personas que parten en busca de su emancipación o de su libertad, o por otras razones que la sociedad de acogida no percibe fácilmente. 

    También existe un grupo de personas cuya motivación es comenzar unos estudios, completarlos o desarrollar su profesión. Dentro de este último grupo podríamos encuadrar también a quienes, como señala el colectivo IOÉ (2001), emigran movidas por un espíritu de aventura y de búsqueda de nuevas experiencias. 

    EAR: Hablemos de la relación de Upside Africa con el empoderamiento de la mujer. ¿Qué nos puede decir al respecto?

    J.O.: La mujer africana en la diáspora es uno de nuestros primeros objetivos, porque todos sabemos que la mujer sigue siendo la columna vertebral de la economía africana, tanto rural como urbana. 

    Aportan el 80% de los alimentos, representan el 60% de la fuerza laboral en el sector agrícola y son responsables del cuidado de las personas que dependen de ellas y de la economía familiar. Además, el 70% de quienes realizan actividades de comercio transfronterizo informal son mujeres. 

    Mi madre me dijo una vez que lo que le falta a la mujer africana es reconocimiento. Dijo que el día que el mundo llegue a reconocer el trabajo, la fuerza, los sacrificios, los llantos, las risas y todo lo que aporta la mujer a África para mejorar, no solo nuestras vidas, sino también las de la comunidad, habríamos dado el primer paso para empoderarla. 

    Yo creo que la mujer africana se vale por sí sola, sabe luchar por su familia y defender lo que es suyo, pero tenemos la obligación de ayudarla con todo lo que le falta para que siga este curso. 

    En Upside Africa, organizamos sesiones de coaching para ayudar a las mujeres a reforzar su autoestima para ayudarlas a ver y apreciar todo lo que tienen y todo lo que son y, sobre todo, todo lo que podrían llegar a conseguir. 

    Creemos, como dijo Brigham Young, que cuando educas a una mujer, educas a toda una generación. Esto lo digo con todo el respeto y aprecio para nuestros hombres y todo lo que aportan, porque somos conscientes de que, sin ellos, la comunidad estará incompleta.

    Organizamos seminarios y sesiones de «coaching» para ayudar a los africanos, allá donde vivan, a maximizar su potencial para que puedan convertirse en personas integradas que contribuyan a las sociedades de sus países de acogida y que sean capaces de influir en su propia comunidad

     EAR: Como organización de envergadura internacional, ¿cuál es su estrategia global al abordar los retos de la diáspora?

    J.O.: Actualmente, Upside Africa trabaja en España, el Reino Unido, Ghana, Sudáfrica y Nigeria; y seguimos creciendo. Según nuestro objetivo, trabajamos para ofrecer apoyo a emprendedores africanos. Tenemos, por ejemplo, un programa de aceleración de proyectos, desde la etapa de la concepción de la idea hasta la de implementación y seguimiento. 

    EAR: ¿Cuáles son las prioridades de la agenda de Upside Africa para el año 2017?

    J.O.: Para el año 2017 tenemos programadas conferencias internacionales, talleres, campamentos para emprendedores, asesorías, distintas sesiones de coaching, eventos de networking, colaboraciones internacionales, galas de premios y mucho más. 

    EAR: Háblenos de los logros y desafíos de Upside Africa.

    J.O.: Desde que empezamos, hemos logrado animar a unas cuantas personas a emprender y hemos visto a muchas otras volver a la universidad para retomar los estudios o para ampliarlos. Hemos creado una red de mujeres africanas que están trabajando en varios proyectos y a las que ofrecemos apoyo y asesoramiento. 

    En cuanto a los desafíos, los hay en abundancia pero, de momento, nuestro mayor desafío es encontrar patrocinio. La falta de fondos nos limita muchísimo, pero no nos damos por vencidas. Seguimos luchando para producir el cambio que queremos ver en nuestra comunidad.  

    EAR: ¿Cómo percibe la actitud de la juventud africana actual frente a la iniciativa privada y frente al emprendimiento? ¿Existen oportunidades reales para los jóvenes africanos?

    J.O.: Las oportunidades para los jóvenes africanos, tanto en África como fuera de ella, son reales y son inmensas. en Upside Africa creemos que es nuestra obligación ayudar a los jóvenes a identificarlas y a aprovecharse de ellas. 

    Gracias a la tecnología, los jóvenes pueden acceder a todo tipo de información y de oportunidades. El teléfono móvil sirve como ventana al resto del mundo y los jóvenes están aprovechando las oportunidades que se presentan. 

    Hoy en día hay muchos jóvenes africanos que están rompiendo moldes y creando otro tipo de narrativa: una narrativa positiva y rompedora. Las iniciativas privadas y el emprendimiento es lo que sostiene a muchas familias y comunidades africanas. 

    Es una realidad que muchos de los líderes que tenemos hoy en día en África nos han fallado pero, a pesar de todo lo que todavía nos falta, hay esperanza, y esa esperanza son nuestros jóvenes. Porque creemos que el futuro está en África y los jóvenes son sus portadores.

    Por FOK 

    @franckokra