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  • Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    La leyenda de Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    Nacido en la isla de Mozambique, el hombre del destino excepcional llegó al país del Sol Naciente como esclavo a finales del siglo XVI.

    Esta es la historia de un hombre que fue tragado por el tiempo. Tanto es así que incluso su nombre de nacimiento se ha perdido. Lo único que sabemos de él es el apodo japonés que le pusieron: Yasuke. Antiguo esclavo nacido en la costa de África Oriental a mediados del siglo XVI, Yasuke se convirtió en el primer samurái extranjero de la historia de Japón.

    Tuvieron que pasar casi cinco siglos para que este inusual destino resurgiera. ¿Por qué ahora? Nadie puede decirlo.

    En el País del Sol Naciente, Japon, este hombre fuerte y valiente, apasionado por el arte de la guerra, aparece ahora en un anuncio.

    La vida de Yasuke parece una novela. Todo o en parte gracias a Serge Bilé, periodista y autor de la biografía Yasuke, el samurái negro. 

    Yasuke

    Yasuke nació en la isla de Mozambique, frente a la costa del país del mismo nombre, en la década de 1530 o 1540. Como todos los miembros de la comunidad makua a la que pertenece, pesca y caza con habilidad, capturado por los traficantes de esclavos o vendido por una tribu enemiga , El joven es entonces arrancado de su isla e inicia La travesía hasta Goa (India), un puerto portugués en aquella época, que duró un mes y unos días.

    Yasuke es escoltado a un lugar llamado Leilao, que significa “subasta”. Le enfurece que le miren como a un animal curioso”, escribe Serge Bilé. Maldice a toda esta gente por su independencia. Lo palparon de arriba abajo. También sintieron el sexo y los pechos de la mujer que estaba a su lado. ¿Qué podría ser más normal a sus ojos? Los esclavos son su “cosa” y se permiten el derecho, antes de pujar, de comprobar la mercancía”.

    El joven africano fue comprado por un caballero, seguramente vendido por algún mercante arabe o tribus enemigas de Mozambique,  y llevado a un edificio de los jesuitas. Su trabajo consistía en ir a buscar agua a un manantial durante todo el día y traerla de vuelta en grandes jarras. La tarea no es agotadora, pero es repetitiva y se delega en las mujeres del Makua, lo que a Yasuke le parece humillante. Mes tras mes, sufre el exilio y el desarraigo.

    El 6 de septiembre de 1574, su destino volvió a cambiar tras el desembarco de cuarenta y cuatro clérigos en Goa. Entre ellos estaba Alessandro Valignano, un elegante sacerdote encargado de inspeccionar las misiones jesuitas de su jurisdicción.

    Alessandro Valignano
    Alessandro Valignano, el Jesuita que hizo viajar a Yasuke

    Tras varios meses, decide continuar su trabajo en Japón. Busca un hombre fuerte y poderoso que le sirva y proteja. Eligió a Yasuke. El 20 de septiembre de 1577, los dos hombres se embarcaron en un viaje que duraría casi dos años. Tras hacer escala en Malaca (actual Malasia) y Macao (China), llegaron a Japón el 25 de julio de 1579.

    En la isla de Kyushu, la sede de la misión jesuita se encontraba en la pequeña ciudad de Arima, a poca distancia de Nagasaki. En el País del Sol Naciente, la visión de este hombre de piel negra provoca la histeria de la población. Les gusta ver a los negros, especialmente a los africanos”, escribió entonces el padre Organtino Gnecchi-Soldo. Los japoneses están incluso dispuestos a recorrer cien kilómetros sólo para verlos y disfrutar de su compañía durante tres o cuatro días. La idea de exhibir un esclavo africano para ganar dinero era común entre los sacerdotes jesuitas.

    El 8 de marzo de 1581, Yasuke y Alessandro Valignano partieron de la isla de Kyushu hacia Kioto, donde reinaba Oda Nobunaga, un poderoso señor de la guerra. Cuando conoce al joven Makua, el daimyo (gobernador provincial) queda cautivado por su fuerza, su tamaño (más de 1,90 m), su inteligencia, que le ha permitido aprender japonés, y su piel. Tanto es así que le hace bañarse para comprobar si el negro es su color natural. Empatizando con Yasuke, Oda Nobunaga pide a Alessandro Valignano, que debe abandonar Japón, que deje a su criado con él. El jesuita está de acuerdo.

    El joven esclavo fue pronto liberado y elevado al rango de samurái. Al convertirse en uno de los guardaespaldas del caudillo, Yasuke entra en su primer círculo. Además de las dos espadas que se le permite llevar, el señor japonés le da su propia lanza.

    Fue un privilegio excepcional para la época”, escribe Serge Bilé. Sólo los guerreros podían llevar estas dos espadas al mismo tiempo. Esto demuestra la confianza que Nobunaga depositó en Yasuke. Para el joven Makua, es el sueño de su vida que se hace realidad. Es el primer extranjero que lleva los atributos de los famosos caballeros japoneses. Nadie antes que él, ni siquiera un europeo, había tenido este honor. También se le ofrece una casa e incluso la hija adoptiva del caudillo como esposa.

    Yasuke se convierte en un guerrero. Está orgulloso y feliz por ello. En 1582, se distinguió en la batalla de Tenmokuzan contra Takeda Katsuyori, otro señor de la guerra, gran rival de Oda Nobunaga. La victoria es hermosa, Yasuke la disfruta. Pero su proximidad al gran señor despierta los celos en la provincia.

    Oda Nomubanga
    Oda Nomubanga, el senor y amigo de Yasuke.

    Entre los más envidiosos está Akechi Mitsuhide, que acusa a Oda Nobunaga de ser el responsable de la muerte de su madre. Reúne hombres y lanza un ataque contra el señor, que pronto se ve superado en número. En lugar de rendirse, el daimyo se hace el hara-kiri delante de Yasuke, que no tiene el valor de clavarle la espada en el estómago. Prefiere morir en combate. Así que toma sus armas y va a luchar, pero es arrestado.

    Su vida fue salvada. En una carta escrita el 5 de noviembre de 1582, el padre Luis Frois escribió: “Para Akechi Mitsuhide, Yasuke no es un hombre, es un animal. Por lo tanto, no vale la pena matarlo. Debería ser enviado de vuelta a la India a los sacerdotes.

    ¿Volvió el primer samurái extranjero a Goa? ¿A África? Su rastro se pierde en el limbo de la historia. Yasuke era un hombre respetado y también es posible que se quedara en Japón. Pero esto es especulativo. ¿Importa el final de la historia después de una vida tan rica?  Rendimos homenaje a Yasuke porque salió de Africa como esclavo africano y se convirtió en un Samurai, y eso hace casi 500 años atrás. 

     

  • La Conferencia Internacional de Desarrollo Africano de Tokio, TICAD: avanzando en la agenda de desarrollo sostenible de África

    El discurso dominante sobre la política de desarrollo en el continente africano tiende a presentar a China como el socio asiático por excelencia. 

    A pesar de que las relaciones del gigante asiático con la región son de una relevancia mayúscula, Japón ejerce, desde hace más de un siglo, un papel destacable en el continente africano. La cooperación entre el país nipón y África cuenta con una larga historia y surge en el marco de la revolución Meiji (finales del siglo XIX) con la que se va a buscar una apertura hacia el exterior orientada a conseguir una rápida modernización tecnológica y económica.  

    La cooperación entre Japón y África cuenta con una larga historia y surge en el marco de la revolución Meiji, a finales del siglo XIX

    Dicho gesto, que tiene lugar tras la Conferencia de Berlín (1884-1885) y que se formula desde una perspectiva postcolonial, fue visto con gran alarma por el parlamento británico que, por aquel entonces, denunciaba una serie de prácticas «incorrectas» por parte de Japón (facilidades crediticias a exportaciones, subvenciones estatales, infravaloración del yen, bajo coste de la mano de obra, etc.). En palabras de Ángel Turco, «se decía de Japón entonces más o menos lo que hoy se denuncia de China en relación con el continente». Tras la II Guerra Mundial, continúan los acuerdos comerciales y surge el Programa Oficial de Ayuda al Desarrollo (AOD), que contó con un enorme éxito tanto en la esfera cultural como tecnológica. Sin embargo, es con los nuevos escenarios que se crean tras el fin de la Guerra Fría cuando se abre una nueva etapa en la cooperación nipoafricana gracias a la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África (TICAD en adelante), pues Japón se posiciona en primera línea de juego en lo que se refiere a los desafíos económicos y de desarrollo en el continente. Establecida en 1993 a iniciativa del gobierno japonés, la TICAD incluye una amplia gama de socios estratégicos y cinco coorganizadores: el Gobierno de Japón, la Comisión de la Unión Africana, la Oficina del Asesor Especial de las Naciones Unidas para África (OSSA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial (BM).

    El encuentro entre ellos tiene lugar cada 5 años y sirve para poner sobre la mesa los temas más relevantes para ambas partes. A lo largo de los últimos 20 años la TICAD se ha convertido en un importante foro mundial que, abierto y multilateral, se asienta bajo la convicción de que «los africanos deben ser los dueños de su desarrollo» y los principios de «apropiación africana» y de «asociación internacional». La colaboración con los diferentes socios estratégicos ya citados ha sido y es muy positiva, pues contribuye a incrementar la sensibilización sobre la importancia de las cuestiones africanas y a reconocer que la paz y el desarrollo mundiales serían imposibles sin el continente. 

    Objetivo y principales avances del foro

    El objetivo del TICAD como foro de intermediación y cooperación es claro y conciso: sirve como instrumento en la facilitación y promoción de un diálogo político de alto nivel entre los líderes africanos y los asociados de desarrollo en África sobre cuestiones relacionadas con el crecimiento económico, el comercio y la inversión, el desarrollo sostenible, la seguridad humana, la paz, la estabilidad y el buen gobierno. Así mismo, al ser una asociación multilateral, promueve activamente la cooperación Sur-Sur y la triangular (en la que intervienen un país u organismo internacional que provee los recursos financieros, otro país que provee los medios técnicos –el país pivote-, y un país beneficiario de los dos anteriores), sin dejar a un lado las fórmulas tradicionales.  

    En líneas generales, el devenir de las conferencias ha sido bastante positivo, a excepción del fracaso de la III TICAD en el año 2003, cuyo objetivo era el establecimiento de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD). Este retroceso no ha frenado la tendencia positiva, siendo uno de los logros más destacables el Plan de Acción 2013- 2017 de Yokohama, uno de los documentos finales de la V Cumbre de la TICAD celebrada en la ciudad en mayo de 2013 bajo el lema «Mano a Mano por un África más Dinámica». El plan, supervisado por la OSAA, contiene más de 617 iniciativas concretas de desarrollo de instituciones africanas y socios para el desarrollo que se planea sean puestas en marcha a finales del presente año 2017. Algunos proyectos prioritarios promoverán la integración de las infraestructuras del continente, el conocimiento científico, la innovación tecnológica, la seguridad y el crecimiento de la producción agrícola, así como un mayor acceso de las mujeres a los sectores económicos. Además, contribuirá a la mejora en el acceso a la salud, a la seguridad alimentaria y a la lucha contra el cambio climático. El programa Abe Iniciative o la Iniciativa de Educación en Negocios Africana, otro de los resultados de dicha cumbre, ofrece oportunidades a jóvenes africanos de cursar estudios en universidades japonesas y de hacer prácticas en empresas nacionales. 

    Tras la II Guerra Mundial continúan los acuerdos comerciales y surge el Programa Oficial de Ayuda al Desarrollo (AOD), que contó con un enorme éxito tanto en la esfera cultural como tecnológica

    La VI Cumbre TICAD 

    La sexta conferencia (TICAD VI) se celebró en el Centro Internacional de Convenciones Kenyatta (KICC), en Nairobi, del 27 al 28 de agosto del pasado año 2016. La reunión tuvo especial relevancia, pues es la primera vez que la TICAD tiene lugar en suelo africano, reforzándose de este modo los principios de «apropiación africana» y de «asociación internacional» que sustentan dicho foro. El encuentro tuvo un éxito abrumador pues reunió a 32 jefes de Estado y de g obierno de África, al primer ministro de Japón, a los coorganizadores y a más de 18.000 participantes acreditados, atrayendo a más de 300 altos ejecutivos de negocios, a 1.700 representantes empresariales de Japón y a 2.000 participantes de África. También se celebraron alrededor de 74 eventos paralelos antes y durante la cumbre. El foco de atención estuvo en el eslogan «Avanzando en la Agenda de Desarrollo Sostenible de África-Asociación TICAD para la Prosperidad», con el que se buscó atajar cuestiones pendientes de la Declaración y Plan de Acción de la Cumbre de Yokohama entre los que se encontraban el impulso del crecimiento económico, la aceleración de la construcción de infraestructuras y el desarrollo de capacidades, la potenciación de las explotaciones agrícolas como principal sector económico, la promoción de un crecimiento sostenible y resiliente, la creación de una sociedad inclusiva para el crecimiento, así como la consolidación de la paz, la estabilidad, la democracia y la buena gobernanza. 

    De forma más especifica, el objetivo de la sesión fue discutir maneras concretas de utilizar la plataforma TICAD para promover y apoyar la estabilidad social en África, a través de tres áreas temáticas que reflejan los desafíos y oportunidades emergentes desde la TICAD-V del año 2013, así como las prioridades para el continente esbozadas tanto en la Agenda 2063 como en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La promoción de la transformación económica estructural mediante la diversificación económica y la industrialización, el fomento de un sistema de salud flexible para aumentar la calidad de vida, y la promoción de la estabilidad social para la prosperidad compartida, conforman estos tres ámbitos centrales. 

    Compromisos para el desarrollo futuro de África

    La Declaración de Nairobi, en la que se definen los nuevos compromisos contraídos con Japón para el desarrollo en África, fue el documento final de la TICAD-VI. Los esfuerzos programados buscan fomentar las inversiones, pues el país nipón realizara importantes aportes monetarios para el futuro del continente centrados en el desarrollo de infraestructuras de calidad, el establecimiento de sistemas de sanidad resistentes y la creación de las bases para la paz y la estabilidad. Asimismo, el documento incluye el desarrollo de recursos humanos, previendo la formación de 10 millones de personas, pues se busca el empoderamiento africano aprovechando la fuerza de Japón.  De hecho, en lo que se refiere a la diversificación e industrialización económica, se prevé que las infraestructuras de «calidad» sean el fundamento de la economía y que promuevan las actividades del sector privado como «núcleo». Otro de los compromisos derivados del foro es la promoción de la actividad del sector privado a través del desarrollo de recursos humanos y del incremento de la productividad, con la capacitación de 30.000 personas. La mejora del entorno empresarial con la contribución del sector privado será lanzada a través  del Foro Público-Privado Japón-África, que busca fomentar el diálogo entre los dos sectores. 

    La TICAD se ha convertido en un importante foro mundial abierto y multilateral y se asienta bajo el lema «los africanos deben ser los dueños de su desarrollo»

    Japón viene perdiendo posiciones frente al resto de actores asiáticos presentes en el continente; no solo con respecto a China (se calcula que solo unos 8.000 japoneses viven en territorio africano, frente a aproximadamente 15.000 chinos), sino también frente a los Emiratos Árabes Unidos y a Arabia Saudí, sin olvidar a otros países BRICS como Rusia y Brasil. A pesar de ello, la «silenciosa» presencia nipona es de enorme relevancia pues, de encuentros como la TICAD, surgen iniciativas orientadas a hacer frente a los retos que supone, si se cumplen las previsiones, tener una población de 2.200 millones de personas en 2050. Las medidas orientadas al respeto al medio ambiente, así como las asociadas al desarrollo sostenible, tienen un papel protagonista y enlazan, a su vez, tanto con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) como con otras iniciativas sobre la materia que se desarrollan actualmente en suelo africano, como por ejemplo la Gran Muralla Verde. 

    A mi madre, por guiarme y enseñarme a ser fuerte y salir siempre adelante

    Por Malembe Dumont

    @Malembewe