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  • Cómo facilitar la producción local de vacunas contra la covid-19 en África

    Cómo facilitar la producción local de vacunas contra la covid-19 en África

    Photo by Daniel Schludi on Unsplash

    Por David Richard Walwyn, Professor of Technology Management, University of Pretoria, y Padmashree Gehl Sampath, Fellow, and Senior Advisor, Global Access in Action Program, Berkman Klein Center, Harvard University

    La disponibilidad desigual de las vacunas para la covid-19 se ha convertido en un asunto cada vez más urgente y pesado. Pero encargarse del problema de lo que se ha denominado “nacionalismo de vacunas” se ha convertido en un hueso duro de roer.

    La escasez de medicamentos y la fragilidad de las cadenas de suministros para fármacos esenciales son problemas para casi todos los países en vías de desarrollo. En África, concretamente, la capacidad de producción es limitada. Más de 20 países carecen completamente de ella y muchas regiones continúan importando al menos el 95 % de sus necesidades farmacéuticas.

    Es fundamental comprender por qué ocurre esto. Después de todo, hay pruebas suficientes de que los Gobiernos pueden ser agentes económicos efectivos. Esto incluye ser capaces de ejercer una gran influencia en el sector de la producción, ya que pueden construir esta capacidad a través de incentivos, regulación y normativa, por ejemplo. Las experiencias de otros países demuestran que la inversión y la contratación públicas en el sector farmacéutico nacional pueden crear capacidad de producción y mercados.

    Entonces, ¿por qué no ha ocurrido en África?

    Generalmente, estos productos exigen un uso intensivo de tecnología y capital. También requieren un personal altamente capacitado y cadenas de suministros fiables de materia prima esencial y equipo especializado. Y, además, la inversión en personal e infraestructuras precisa de un mercado estable a largo plazo con un consumo lo bastante constante como para justificar el riesgo.

    La ausencia de esta seguridad, incluso en los mayores mercados del continente, tales como Sudáfrica, Nigeria y Egipto, limitan el desarrollo de este sector esencial.

    Hemos llevado a cabo un estudio para entender hasta qué punto las carencias en disponibilidad de financiación restringen el desarrollo de la capacidad de producción de vacunas y otros materiales sanitarios. Nuestros hallazgos muestran cómo los Gobiernos, las empresas y los organismos donantes deberían aunar sus esfuerzos para apoyar las herramientas de diagnóstico, las vacunas y los tratamientos como recurso vital.

    Identificamos ciertos enfoques que deberían ser explorados. Estos incluyen planes conjuntos para la producción regional de centros, adquisición mancomunada, subvenciones directas, periodos de exclusividad comercial, cesión internacional de tecnología y redirección de las ayudas al desarrollo internacionales.

    La investigación

    Como parte del estudio, hemos analizado dos casos prácticos en Sudáfrica: la farmacéutica Ketlaphela y el Instituto Biovac.

    Ketlaphela es una compañía estatal. Fue creada para la producción de principios activos de medicamentos y productos médicos, principalmente para enfermedades contagiosas como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. Aún no ha producido ningún fármaco.

    Biovac es una asociación público-privada entre el Gobierno de Sudáfrica y el Consorcio de Compañías Sanitarias. Su capacidad es pequeña comparada con el mercado de la vacuna de la covid-19. Sin embargo, aporta tres lecciones importantes sobre cómo un país como Sudáfrica puede proceder para crear este tipo de capacidad.

    En primer lugar, proporciona seguridad comercial a largo plazo. Esto se consiguió a través de un contrato efectivo de 15 años con el Departamento Nacional de Salud. En segundo lugar, se permitió a Biovac cobrar un precio más elevado como medio para financiar la reinversión de la empresa en producción de vacunas. Y, finalmente, propicia una alta competencia en investigación y desarrollo.

    Las barreras

    Las condiciones para la financiación de la producción de herramientas de diagnóstico, vacunas y tratamientos son muy variables en África. Algunos países tienen mercados financieros con liquidez, cambio de divisas altamente disponible y sistemas financieros sofisticados. Otros se enfrentan a grandes restricciones con respecto al acceso al capital y al cambio de divisas.

    Del mismo modo, comprobamos que las pequeñas productoras se enfrentaban a retos diferentes a los de las grandes productoras ya establecidas.

    En cualquier caso, hallamos algunas similitudes.

    Las compañías comunicaron claras discrepancias entre las aspiraciones políticas para reducir la dependencia de la importación en el sector sanitario y las realidades del día a día. En particular, las empresas se quejaron de factores que aumentaban sus costes de capital y las hacían menos competitivas. Esos factores estaban relacionados con fallos sistémicos o de infraestructura sobre los que tenían escaso control e incluían:

    • Altos costes eléctricos y suministros no fiables.
    • Carencia de agua limpia.
    • Demoras portuarias.
    • Infraestructura débil.
    • Disponibilidad limitada de personal cualificado.

    Nuestras entrevistas confirmaron que estos costes adicionales dificultaban a las empresas locales cubrir gastos y recuperar capital de trabajo en unos mercados muy competitivos.

    Por lo tanto, las compañías a menudo se retiraban a categorías de productos más limitadas o incluso cerraban, incapaces de competir contra las compañías indias y chinas.

    Algunas respuestas

    El estudio destacó dos áreas críticas como fundamentales para la reforma de las estructuras de apoyo públicas a favor de las empresas locales.

    En primer lugar, los gobiernos deben favorecer la contratación pública. Pueden hacerlo proporcionando contratos de suministros a más largo plazo (compra garantizada).

    En segundo lugar, las instituciones donantes necesitan revisar sus estrategias de contratación para favorecer las producciones locales. Actualmente, están basadas en instalaciones de bajo coste, principalmente en la India y China.

    Es más fácil decirlo que hacerlo. En cualquier caso, la conclusión esencial de las entrevistas fue que cuando las empresas locales podían generar productos de buena calidad debían ser capaces de acceder a los mercados sin ser excluidas por compañías más grandes que tuvieran economías de escala y de alcance. Esto podría ayudar a crear un rango más amplio de proveedores en países en vías de desarrollo a largo plazo.

    El papel de las agencias financieras internacionales es esencial en el desarrollo de resiliencia local ante las emergencias sanitarias mundiales. Por ejemplo, el Fondo Mundial es responsable de financiar y procurar el 21 % de los medicamentos para el tratamiento del VIH. Las estadísticas son similares para la tuberculosis y la malaria.

    Asimismo, uno de los objetivos de la Estrategia de Gavi para 2021-2026 (GAVI 5.0) es configurar mercados saludables para las vacunas. Esto se podría revisar considerando estas realidades, especialmente dadas las restricciones de suministros a las que se enfrenta las instalaciones de COVAX.

    Estos organismos tienen poder de mercado para diversificar fuentes de suministros sin perjudicar el coste de servicios sanitarios públicos. Las entidades podrían trabajar con los gobiernos nacionales para construir capacidad local y aumentar la resiliencia.

    Desbloquear el apoyo financiero

    Resulta interesante que la cartografía de las corrientes de financiación mostrara que hay capital de inversión disponible en los mercados financieros globales. Esto incluye fondos para la inversión en herramientas de diagnósticos, vacunas y tratamientos en África.

    Si bien existen restricciones a la financiación para la producción, estas no se deben a una escasez global de fondos disponibles. Instituciones como el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional y el Banco Africano de Desarrollo han anunciado grandes compromisos para apoyar las respuestas contra la covid-19. Desafortunadamente, esta financiación aún no ha llegado a los proyectos para la producción farmacéutica africana.

    De la misma forma, las fundaciones están financiando la investigación y el desarrollo, los compromisos de compra anticipada de vacunas y herramientas de diagnóstico, además de otros esfuerzos para abordar la covid-19. Pero no han financiado proyectos para producir en África.

    Teniendo en cuenta el impacto de la pandemia en la economía del continente, las instituciones internacionales y los gobiernos deben trabajar juntos para llevar la producción farmacéutica a los países africanos.


    Este artículo ha sido traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Javier Barbero Alonso.

  • AfCFTA, el deseado “milagro africano”

    AfCFTA, el deseado “milagro africano”

    Presentación del tratado de AfCFTA en Ruanda, 2018 /

    Por África Actual

    El Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA) ha sido una de las mayores avances para el desarrollo económico de África de las últimas décadas. Sus objetivos, inspirados en la Unión Europea, son el de crear un mercado único en el continente, establecer una libertad de mercado en un entorno donde invertir se facilite y en el que las personas puedan moverse libremente; todo de cara a un desarrollo que haga emerger las economías de los países, haciéndolos más competitivos y con la oportunidad de acelerar el progreso. En el tratado participan el mayor número de países desde que se firmara la Organización Mundial de Comercio en 1995. Fue acordado en 2018 por 44 países de la Unión Africana y entró en funcionamiento el pasado enero con un total de 53 países ya participantes. Solo se ha quedado fuera Eritrea, que rechazó el proyecto debido a su conflicto de aduanas con Etiopía.

    Pese a las buenas intenciones del AfCFTA, algunos detractores lo denuncian exponiendo pronósticos negativos. Muhammadu Buhari, presidente de Nigeria (la mayor economía de África) lo criticó en sus inicios cuando aún era una idea de proyecto, con temor a que sus iniciativas económicas frenaran el proceso de industrialización. El economista francés Jaques Berthelot advirtió sobre el posible aumento de la dependencia alimentaria y un principal beneficio de las grandes empresas petrolíferas y extractoras de materias primas.

    Lo cierto es que, más allá de las críticas, la realidad brilla sobre África con una nueva luz llena de grandes atractivos. El mercado del continente pasa a ser un mercado único, lo que otorga una gran flexibilidad a nuevos proyectos capaces de crear puestos de trabajo —imprescindible para un continente con altísimo crecimiento demográfico y aumentar el consumo. Por ejemplo, siendo Nigeria el mayor productor de aceite de palma, Kenia consume el aceite importado de Malasia. Todo esto, en las condiciones adecuadas, podría cambiar el panorama comercial hacia algo similar al sello de “importación europea” en Europa. Es un momento crucial para los negocios a nivel continental, que de pronto ven las puertas abiertas para llegar a otros países.

    Logo de la asociación

    Medios de investigación, como el portal online de Oxford Business Insider, auguran buenos resultados con datos precisos. Se calcula que a medio plazo se reducirá la exportación de productos, pero esto se recuperará con un mercado mucho más rico y competente si el crecimiento económico continúa. Además, la Unión Africana podrá negociar con mucho más poder en el mercado internacional al representar a una enorme economía, cuando hasta ahora cada país debía negociar con grandes compradores como China o Estados Unidos siendo entidades independientes.

    El reto más grande al que se enfrenta el continente es la infraestructura, la cual es imprescindible para conectar a los países y que exista un flujo y crecimiento reales de bienes y servicios. Se calcula que la población de las ciudades se doblará en los próximos diez años hasta los 760 millones; con ciudades prósperas en las que se establece un comercio que, inevitablemente, irá necesitando más servicios, aparecerán nuevos negocios junto con dinero extranjero. Es una gran oportunidad para un inversor el posicionarse en un mercado nuevo con gran proyección y poca competencia.

    Otro factor base y determinante en el éxito del proyecto, es la cooperación entre todos los países. De nuevo con la Unión Europea de ejemplo, nos encontramos con una historia de décadas para definir un proyecto conjunto del mismo grado de confianza y asociación. En este aspecto, algunos países deberán desarrollar un ejercicio de transparencia, democracia o una exitosa reducción de conflictos regionales que aseguren la paz y la colaboración para desatascar el tremendo potencial del continente. África está de enhorabuena este 2021; el proyecto es parte de una gran evolución que llama a las puertas del mundo entero, con una carta de presentación que no puede ser más atractiva, en un mercado internacional que busca constantemente nuevas oportunidades.

  • ¿Por qué invertir ahora en países africanos?

    Lo crisis económica que sacude a Europa ha obligado a muchos empresarios a buscar oportunidades de inversión fuera de Occidente. Además de los países de Latinoamérica, muchos son los industriales y empresarios europeos que han elegido el continente africano para implementar sus empresas o crear otras nuevas.  Las razones son muchas como lo vamos a ver a continuación.

    Las economías africanas crecen año tras año
    Desde el año 2012, la tasa de crecimiento de los países africanos ha pasado de 3,5% a 5%. En función del contexto mundial, algunos países africanos como Nigeria, Sudáfrica o Ruanda, podrían alcanzar un crecimiento de hasta 6,3% según los últimos datos publicados por el Banco Mundial. De hecho, según el FMI, la mitad de los países que más crecimiento van a experimentar a lo largo de 2016 son africanos. Un crecimiento mucho más diversificado que abarca sectores productivos importantes como el de industria y de servicios. Una muestra del buen estado de la salud económica del continente africano son las obras de grandes infraestructuras, la demanda interior y los intercambios de productos manufacturados.
    Factores externos y no previstos como la crisis económica y financiera en Occidente, los atentados terroristas del grupo Boko Haran, la aparición inopinada del virus Ébola, los conflictos post-electorales en algunos países, han ralentizado este último año la alta tasa de crecimiento. Sin embargo, todo indica que con la recuperación económica a nivel mundial, los países africanos volverán a crecer a un ritmo mucho más acelerado, igualando o, en algunos casos, superando la tasa de crecimiento de antes de la crisis.
    Materias primas: Hay muchos recursos que explotar
    El crecimiento económico de África está realmente aún por llegar, teniendo en cuenta la abundancia de sus recursos naturales y minerales. A pesar de la explotación masiva y abusiva de sus recursos naturales y minerales por parte de Occidente y de la oligarquía, éstos están aún lejos de agotarse. El 70% de los recursos minerales africanos están sin explotar. Los recursos minerales de África representan un tercio de las reservas mundiales. El continente cuenta con la mayoría de los minerales que existen en el mundo: desde las reservas en oro, diamantes, cobre, bauxita, manganeso, níquel, platino, cobalto, radio, germanio, litio, titanio y fosfatos, hasta los yacimientos de combustibles fósiles como pueden ser el gas natural, el petróleo, el carbón.
    Un recurso mineral como el Coltán es la muestra de la situación privilegiada del continente en materias primas. En efecto, todas las investigaciones se ponen de acuerdo en reconocer que la reserva más importante del coltán se encuentra en África, precisamente en la República Democrática del Congo. A día de hoy, el uso de este mineral en las nuevas tecnológicas es generalizado. Casi todos los equipos informáticos de la alta tecnología necesitan chips y microchips que se fabrican con el coltán.
    Además de sus recursos minerales, África rebosa de otros recursos naturales en cantidades importantes. Podemos citar entre otros la madera, el antimonio, el plomo, el cromo, el berilio, el cinc, el circonio, etc.
    Razones demográficas: Más de 60% de la población africana es joven
    De aquí a diez años se hablará del milagro africano. Una fuente importante de dicho milagro es, sin duda, la demografía africana. En efecto, desde la ONU se afirma que África se convertirá en los veinte próximos años en el continente más poblado del mundo. Las cifran son abrumadoras. Estamos hablando de una población que se aproximará a los dos mil millones de habitantes. En su último informe publicado en el pasado mes de Julio, la ONU insiste en que “en conjunto, África pasará de tener 1.186 millones de habitantes hoy a 2.478 millones en 2050 y unos 4.387 millones en el año 2100”.
    Esta proyección de la ONU no es una novedad ya que desde la Unión Africana se ha tomado conciencia del crecimiento demográfico del continente y de las oportunidades de desarrollo que conlleva. Durante una misión de un grupo de senadores franceses en África en 2013, la presidenta de la Comisión, Dña. Nkosazana Dlamini-Zuma, les dejó claro  que « África tiene un futuro prometedor porque se convertirá en 50 años en el continente más poblado del mundo, compuesto por mitad de los jóvenes en edad de trabajar y cada vez más formados”
    Ésta es la clave de la atracción del continente por parte de  los inversores: África es ya una gran reserva para los mercados porque saben que a mayor población, mayor consumo y cuanto más joven es la población, más mano de obra tienen las empresas para impulsar el crecimiento y dar satisfacción a todas las demandas socio-económicas de los países. Hay grandes infraestructuras en construcción, pero la población que crece necesitará más escuelas, más hospitales, más carreteras, más fábricas, más agricultura, etc. África está en obras, y eso hace que se convierta en el continente de las oportunidades.
    Garantías jurídicas e incitaciones fiscales y aduaneras
    El tiempo de África se caracteriza también por las reformas jurídicas para facilitar la entrada más inversiones exteriores, la apertura de las fronteras para la libre circulación de los bienes y de las personas, el fortalecimiento institucional para reducir el descontrol en la gestión de los recursos, la corrupción y el empleo sumergido.
    El informe Doing Business 2016, midiendo la calidad y eficiencia regulatoria, alaba las reformas realizadas por muchos países africanos “para facilitar a los empresarios locales el abrir y operar un negocio y para simplificar los trámites de constitución de una empresa nueva”. Otras reformas en curso en el continente africano tratan de facilitar a los empresarios el acceso al crédito, ofrecerles incentivos fiscales y aduaneros que van desde la baja tributación hasta la eliminación de los impuestos aduaneros en algunos casos.
    Conclusión
    Los conflictos post-electorales persistentes en algunos países africanos y la mediatización abusiva en Occidente de la pobreza y el paro en África pueden ensombrecer el cuadro que hemos dibujado para animar a los empresarios y empresarias a invertir en África. En realidad, África avanza mucho más de lo que se dice en los medios de comunicación en Occidente. El continente está en mutación y lo que ahí se observa es una revolución económica. Y junto al crecimiento, los dirigentes africanos están trabajando para reducir las desigualdades en todas las esferas de la sociedad. La llamada de África a los empresarios extranjeros se dirige también a sus hijas e hijos de la diáspora portadores de proyectos empresariales. Es una llamada para el cambio y el progreso, una llamada para un mundo mejor.
     
    Bakala Kimani