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  • Cómo facilitar la producción local de vacunas contra la covid-19 en África

    Cómo facilitar la producción local de vacunas contra la covid-19 en África

    Photo by Daniel Schludi on Unsplash

    Por David Richard Walwyn, Professor of Technology Management, University of Pretoria, y Padmashree Gehl Sampath, Fellow, and Senior Advisor, Global Access in Action Program, Berkman Klein Center, Harvard University

    La disponibilidad desigual de las vacunas para la covid-19 se ha convertido en un asunto cada vez más urgente y pesado. Pero encargarse del problema de lo que se ha denominado “nacionalismo de vacunas” se ha convertido en un hueso duro de roer.

    La escasez de medicamentos y la fragilidad de las cadenas de suministros para fármacos esenciales son problemas para casi todos los países en vías de desarrollo. En África, concretamente, la capacidad de producción es limitada. Más de 20 países carecen completamente de ella y muchas regiones continúan importando al menos el 95 % de sus necesidades farmacéuticas.

    Es fundamental comprender por qué ocurre esto. Después de todo, hay pruebas suficientes de que los Gobiernos pueden ser agentes económicos efectivos. Esto incluye ser capaces de ejercer una gran influencia en el sector de la producción, ya que pueden construir esta capacidad a través de incentivos, regulación y normativa, por ejemplo. Las experiencias de otros países demuestran que la inversión y la contratación públicas en el sector farmacéutico nacional pueden crear capacidad de producción y mercados.

    Entonces, ¿por qué no ha ocurrido en África?

    Generalmente, estos productos exigen un uso intensivo de tecnología y capital. También requieren un personal altamente capacitado y cadenas de suministros fiables de materia prima esencial y equipo especializado. Y, además, la inversión en personal e infraestructuras precisa de un mercado estable a largo plazo con un consumo lo bastante constante como para justificar el riesgo.

    La ausencia de esta seguridad, incluso en los mayores mercados del continente, tales como Sudáfrica, Nigeria y Egipto, limitan el desarrollo de este sector esencial.

    Hemos llevado a cabo un estudio para entender hasta qué punto las carencias en disponibilidad de financiación restringen el desarrollo de la capacidad de producción de vacunas y otros materiales sanitarios. Nuestros hallazgos muestran cómo los Gobiernos, las empresas y los organismos donantes deberían aunar sus esfuerzos para apoyar las herramientas de diagnóstico, las vacunas y los tratamientos como recurso vital.

    Identificamos ciertos enfoques que deberían ser explorados. Estos incluyen planes conjuntos para la producción regional de centros, adquisición mancomunada, subvenciones directas, periodos de exclusividad comercial, cesión internacional de tecnología y redirección de las ayudas al desarrollo internacionales.

    La investigación

    Como parte del estudio, hemos analizado dos casos prácticos en Sudáfrica: la farmacéutica Ketlaphela y el Instituto Biovac.

    Ketlaphela es una compañía estatal. Fue creada para la producción de principios activos de medicamentos y productos médicos, principalmente para enfermedades contagiosas como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. Aún no ha producido ningún fármaco.

    Biovac es una asociación público-privada entre el Gobierno de Sudáfrica y el Consorcio de Compañías Sanitarias. Su capacidad es pequeña comparada con el mercado de la vacuna de la covid-19. Sin embargo, aporta tres lecciones importantes sobre cómo un país como Sudáfrica puede proceder para crear este tipo de capacidad.

    En primer lugar, proporciona seguridad comercial a largo plazo. Esto se consiguió a través de un contrato efectivo de 15 años con el Departamento Nacional de Salud. En segundo lugar, se permitió a Biovac cobrar un precio más elevado como medio para financiar la reinversión de la empresa en producción de vacunas. Y, finalmente, propicia una alta competencia en investigación y desarrollo.

    Las barreras

    Las condiciones para la financiación de la producción de herramientas de diagnóstico, vacunas y tratamientos son muy variables en África. Algunos países tienen mercados financieros con liquidez, cambio de divisas altamente disponible y sistemas financieros sofisticados. Otros se enfrentan a grandes restricciones con respecto al acceso al capital y al cambio de divisas.

    Del mismo modo, comprobamos que las pequeñas productoras se enfrentaban a retos diferentes a los de las grandes productoras ya establecidas.

    En cualquier caso, hallamos algunas similitudes.

    Las compañías comunicaron claras discrepancias entre las aspiraciones políticas para reducir la dependencia de la importación en el sector sanitario y las realidades del día a día. En particular, las empresas se quejaron de factores que aumentaban sus costes de capital y las hacían menos competitivas. Esos factores estaban relacionados con fallos sistémicos o de infraestructura sobre los que tenían escaso control e incluían:

    • Altos costes eléctricos y suministros no fiables.
    • Carencia de agua limpia.
    • Demoras portuarias.
    • Infraestructura débil.
    • Disponibilidad limitada de personal cualificado.

    Nuestras entrevistas confirmaron que estos costes adicionales dificultaban a las empresas locales cubrir gastos y recuperar capital de trabajo en unos mercados muy competitivos.

    Por lo tanto, las compañías a menudo se retiraban a categorías de productos más limitadas o incluso cerraban, incapaces de competir contra las compañías indias y chinas.

    Algunas respuestas

    El estudio destacó dos áreas críticas como fundamentales para la reforma de las estructuras de apoyo públicas a favor de las empresas locales.

    En primer lugar, los gobiernos deben favorecer la contratación pública. Pueden hacerlo proporcionando contratos de suministros a más largo plazo (compra garantizada).

    En segundo lugar, las instituciones donantes necesitan revisar sus estrategias de contratación para favorecer las producciones locales. Actualmente, están basadas en instalaciones de bajo coste, principalmente en la India y China.

    Es más fácil decirlo que hacerlo. En cualquier caso, la conclusión esencial de las entrevistas fue que cuando las empresas locales podían generar productos de buena calidad debían ser capaces de acceder a los mercados sin ser excluidas por compañías más grandes que tuvieran economías de escala y de alcance. Esto podría ayudar a crear un rango más amplio de proveedores en países en vías de desarrollo a largo plazo.

    El papel de las agencias financieras internacionales es esencial en el desarrollo de resiliencia local ante las emergencias sanitarias mundiales. Por ejemplo, el Fondo Mundial es responsable de financiar y procurar el 21 % de los medicamentos para el tratamiento del VIH. Las estadísticas son similares para la tuberculosis y la malaria.

    Asimismo, uno de los objetivos de la Estrategia de Gavi para 2021-2026 (GAVI 5.0) es configurar mercados saludables para las vacunas. Esto se podría revisar considerando estas realidades, especialmente dadas las restricciones de suministros a las que se enfrenta las instalaciones de COVAX.

    Estos organismos tienen poder de mercado para diversificar fuentes de suministros sin perjudicar el coste de servicios sanitarios públicos. Las entidades podrían trabajar con los gobiernos nacionales para construir capacidad local y aumentar la resiliencia.

    Desbloquear el apoyo financiero

    Resulta interesante que la cartografía de las corrientes de financiación mostrara que hay capital de inversión disponible en los mercados financieros globales. Esto incluye fondos para la inversión en herramientas de diagnósticos, vacunas y tratamientos en África.

    Si bien existen restricciones a la financiación para la producción, estas no se deben a una escasez global de fondos disponibles. Instituciones como el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional y el Banco Africano de Desarrollo han anunciado grandes compromisos para apoyar las respuestas contra la covid-19. Desafortunadamente, esta financiación aún no ha llegado a los proyectos para la producción farmacéutica africana.

    De la misma forma, las fundaciones están financiando la investigación y el desarrollo, los compromisos de compra anticipada de vacunas y herramientas de diagnóstico, además de otros esfuerzos para abordar la covid-19. Pero no han financiado proyectos para producir en África.

    Teniendo en cuenta el impacto de la pandemia en la economía del continente, las instituciones internacionales y los gobiernos deben trabajar juntos para llevar la producción farmacéutica a los países africanos.


    Este artículo ha sido traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Javier Barbero Alonso.

  • El ébola azota de nuevo África occidental: preguntas clave y lecciones del pasado

    El ébola azota de nuevo África occidental: preguntas clave y lecciones del pasado

    Funcionarios del CDC Global durante la epidemia de ébola en Guinea Conakry en 2014 / CDC Global; Flicker

    Por Mosoka Fallah, Part-time lecturer at the Global Health & Social Medicine, Harvard Medical School, and Lecturer at the School of Public Health, College of Health Sciences, University of Liberia

    La aparición de un nuevo brote de ébola en Guinea ha hecho saltar todas las alarmas en África occidental. El brote anterior, que se produjo entre 2014 y 2015 y afectó a Liberia, Sierra Leona y Guinea-Conakry, fue el más mortífero del mundo, también empezó en Guinea y causó la muerte de más de 11 300 personas, entre ellas, más de 500 sanitarios.

    Pero siete años después los países de la región occidental africana están en una situación muy diferente.

    Liberia y Sierra Leona ya se han movilizado y han activado sus planes de respuesta nacional, un claro indicio de que existe voluntad política para frenar los contagios.

    Los países de la región también cuentan con la experiencia del pasado, así como con nuevas herramientas para contener la enfermedad. Disponen de personal con experiencia y, además, los sistemas de laboratorios están más desarrollados y las organizaciones regionales, como la Unión del Río Mano (una organización regional de carácter económico y de seguridad) y la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), son más previsoras.

    Por ejemplo, en 2018, en una reunión de planificación que tuvo lugar en Freetown (Sierra Leona), se preparó el dispositivo para controlar la transmisión entre fronteras. Así, se desarrolló una plataforma de WhatsApp que ofrecía un seguimiento de los brotes en tiempo real. Este sistema está ahora operativo y se está utilizando para actualizar la información sobre Guinea.

    El éxito de una estrategia de control no reside en la información de la que disponemos los expertos, sino de las preguntas sutiles que no tienen respuesta

    Soy experto en enfermedades infecciosas y he dirigido los equipos de respuesta en los anteriores brotes de ébola. Una lección fundamental que he aprendido del pasado es que el éxito de una estrategia de control no reside en la información de la que disponemos los expertos, sino de las preguntas sutiles que no tienen respuesta. Eso lo aprendí a base de experiencias negativas.

    Citaré un incidente en concreto. A principios de agosto de 2014, me reuní con el representante de la OMS en Liberia. Me preguntó por la situación en West Point, el barrio más grande de Liberia, ubicado en Monrovia. Le respondí, seguro de mí mismo, que la situación estaba muy tranquila y que no se estaban produciendo contagios, a pesar de que en ese mismo momento había transmisiones activas de ébola en esa zona e incluso se estaban produciendo entierros secretos. Al final, los casos en el West Point subieron como la espuma.

    Por eso es muy importante que sigamos indagando y no demos nada por sabido. He recopilado una serie de cuestiones clave a las que deben responder todos aquellos que dirigen la vigilancia y el rastreo de contactos.

    1. ¿Cuánto tiempo estuvo enfermo el primer caso antes de morir?

    Responder a esta pregunta es esencial para que los países vecinos puedan rastrear las posibles ocasiones en las que una persona enferma o alguno de sus contactos puedan haber cruzado la frontera. Muchos casos se propagaron de esta manera durante el brote de 2014 y 2015 y un gran número de personas cambiaron de país para escapar del brote o en busca de ayuda.

    El ébola no mata en un solo día. Este virus tiene un periodo de incubación de entre dos y 21 días. Las personas van empeorando progresivamente a medida que el virus se multiplica en sus cuerpos. Algunos estudios del brote anterior en Guinea indicaban que transcurría una media de ocho días desde la aparición de síntomas hasta la muerte.

    Llevar una línea de tiempo es crucial para entender a quiénes podrían haber transmitido el virus los contagiados.

    2. ¿Cuál fue la fuente de infección? ¿Cómo se infectó?

    Esta cuestión ayuda a los equipos de vigilancia a identificar si una persona es el origen de las transmisiones, y a rastrear sus contactos. Desconocer este dato significa que la fuente de infección está ahí fuera y podría haber múltiples casos alrededor.

    Sabemos que el ébola se transmite de humano a humano mediante el contacto directo, los fluidos, los cadáveres y los materiales contaminados de una persona contagiada.

    3. ¿Con qué cepa del ébola estamos lidiando?

    Existen vacunas disponibles para la cepa del ébola Zaire, pero no para las otras. Algunos informes que he recibido indican que el brote actual de Guinea se debe a la cepa Zaire.

    4. ¿Cuántos contactos han tenido las personas contagiadas?

    Es crucial encontrar el 100% de los contactos, pues el hecho de perder tan solo uno puede provocar un nuevo brote. Para ello, será necesario llevar un rastreo de los movimientos, entrevistar a la familia y a los amigos y determinar los lugares donde podría haber buscado tratamiento. Aquí es donde entra en juego el complejo trabajo detectivesco de rastreo de contactos.

    En el caso del brote reciente de Guinea, algunas personas infectadas asistieron al entierro de una enfermera. Saber esto es vital, ya que permite trazar un mapa de la propagación potencial de la enfermedad.

    Es crucial encontrar el 100% de los contactos, pues el hecho de perder tan solo uno puede provocar un nuevo brote.

    En este caso, el hecho de que fuera un funeral y de que se tratara de una enfermera indica que es un acontecimiento de gran propagación.

    A los funerales suelen asistir familiares que pueden haber recorrido largas distancias para llegar hasta allí e incluso que vengan desde otros países. Si se parte de esta base, los países vecinos pueden tomar medidas y estar en alerta. En 2016, los controles de fronteras funcionaron, ya que pudimos detectar casos positivos que habían escapado de Guinea para buscar refugio con sus familiares en Liberia.

    5. ¿Qué movimientos realizó la persona contagiadora?

    Este asunto es muy importante para entender con quién podría haber estado en contacto la persona contagiada. Por ejemplo, en 2014, un transmisor de Guinea cruzó la frontera a Sierra Leona en busca de cuidados por parte de un curandero tradicional de su grupo étnico. Esto sentó las bases para el mayor brote en Sierra Leona, que después se propagó hasta Liberia.

    Se debe confeccionar un mapa que examine todos los posibles movimientos y transmisiones. Esto incluye hospitales, clínicas y curanderos tradicionales. Si el primer transmisor tomó el transporte público, es necesario hacer un registro de vehículos y movimientos de los demás pasajeros.

    En Liberia, trabajamos con los sindicatos de transporte, visitamos hospitales y estudiamos minuciosamente los historiales de los pacientes. Trabajamos con riders para reconstruir estos complejos mapas de transmisión y determinar el número total de contactos, la ubicación y su estado de salud para frenar la cadena de transmisión.

    Hasta que no se respondan todas y cada una de estas complejas cuestiones, los países vecinos deberían tomar medidas asumiendo que en sus países hay casos. Ya hay una alerta de un caso sospechoso en Liberia que llegó de Guinea.

    Siguientes pasos

    Los Gobiernos de la región deben mantener la alerta. Hay que hacer todo lo posible para asegurarse de que el ébola no entra en zonas densamente pobladas.

    Debe haber una vigilancia permanente, especialmente en las ciudades fronterizas. Los síntomas a los que deben prestar atención los equipos de vigilancia incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones y enrojecimiento de los ojos.

    La vigilancia también deben tener en cuenta a los grupos étnicos a los que pertenecen los enfermos. Es mejor tener constancia de todos los casos potenciales que arriesgarse a perder uno.

    También es preciso visitar todos los hospitales y clínicas en las ciudades fronterizas, así como analizar a fondo los historiales de los pacientes.

    Todos los medicamentos y vacunas que puedan tratar la enfermedad deben estar listos para utilizarse rápidamente.

    Y, por último, el ébola empieza y termina en la comunidad. Es esencial activar, educar y capacitar a las comunidades para que informen cuando vean alguna sombra de la enfermedad.


    Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.

  • ¿Por qué Tanzania juega con fuego al rechazar la vacuna de Covid-19?

    ¿Por qué Tanzania juega con fuego al rechazar la vacuna de Covid-19?

    Iglesia en Tabora (Tanzania), Photo by Rohan Reddy on Unsplash

    Catherine Kyobutungi, Executive Director, African Population and Health Research Center

    Tanzania ha tenido un enfoque muy particular para controlar el SARS-CoV-2. El año pasado, solo unos meses después del inicio de la pandemia, el presidente John Magufuli declaró a Tanzania libre de Covid-19 tras tres días de oraciones nacionales.

    Desde entonces, se ha negado a imponer un confinamiento, ha reabierto las escuelas, ha permitido la celebración de grandes eventos deportivos, ha continuado con las reuniones religiosas, ha dejado de hacer pruebas y ha suspendido las campañas de comunicación públicas sobre el virus. El país también ha dejado de notificar casos y muertes.

    El argumento era que la gente debía dejar de vivir con miedo y confiar en Dios y en los remedios tradicionales africanos para prevenir contagios. Tanzania podría ser el único país del mundo que haya adoptado este enfoque, que va en contra de todo lo que han recomendado los científicos, otros organismos sanitarios nacionales y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Por lo tanto, no es de extrañar que las autoridades hayan dicho que no tienen planes para vacunar a la población, o, al menos, no por ahora.

    ¿Podrá la gente seguir accediendo a las vacunas?

    No. Y sí.

    No, porque no se puede utilizar una vacuna en el país sin que esté registrada y autorizado su uso. El proceso normal es que los expertos, junto con los organismos reguladores, revisen los datos sobre la vacuna y aprueben su uso si están convencidos de su eficacia y seguridad.

    Para la vacuna de la Covid-19, esto se está haciendo mediante el procedimiento de la lista de uso en emergencias de la OMS. La revisión la realiza un equipo internacional de expertos con la participación de otros especialistas de las autoridades nacionales.

    Pero si el Gobierno tanzano se niega a registrar la vacuna para su uso, nadie podrá acceder a ella.

    No obstante, el país podría registrar la vacuna, pero negarse a importarla. Esto permitiría al sector privado importar algunas, aunque no serían suficientes. Los programas de vacunación contra la Covid-19 en cualquier país suponen una gestión masiva y, si el sector privado coge las riendas, muchos no podrán permitirse las vacunas o tener acceso a ellas.

    Quienes sí se podrían vacunar serían las personas pertenecientes a la élite de Tanzania (o aquellos que dispongan de medios), que podrían salir del país y vacunarse en otro lugar.

    Otros tanzanos que podrían tener acceso a las vacunas son aquellas comunidades fronterizas que, en el pasado, han cruzado a los países vecinos y se han beneficiado de los programas de vacunación. Esto podría suceder si la vacunación generalizada comienza a producirse en Kenia, Uganda, Ruanda y Malaui.

    Pero eso será dentro de un par de años.

    Muchos países ricos habrán vacunado a todos los que lo necesiten a finales de este año. Pero los países africanos no contarán con total disponibilidad de la vacuna hasta finales del próximo año o, incluso, hasta 2023.

    Todavía existe la posibilidad de que Tanzania registre e importe las vacunas en el futuro. Magufuli ha enviado mensajes contradictorios. Por una parte, el Gobierno ha dicho que no tiene previsto encargar vacunas a través de COVAX (una iniciativa global destinada a lograr un acceso equitativo a las vacunas contra la Covid-19) ni de ningún otro mecanismo. De hecho, la lista de distribución de COVAX publicada recientemente no incluye ninguna dosis para Tanzania.

    Por otra parte, ha afirmado que los tanzanos solo deberían confiar en las vacunas que hayan sido revisadas por expertos del país y que estos hayan considerado seguras.

    ¿Tiene Tanzania antecedentes de oposición a las vacunas?

    No, que yo sepa.

    Tanzania, al igual que otros países, ha puesto en marcha programas de vacunación rutinarios. Están dirigidos especialmente a los niños menores de cinco años y actúan contra enfermedades como la tuberculosis, la poliomielitis, la tos ferina, el sarampión, la rubeola y la difteria. En los últimos años, estos programas se han ampliado para incluir vacunas contra la neumonía bacteriana, la diarrea y la hepatitis B.

    En Tanzania, la cobertura de vacunación, es decir, el porcentaje de personas que reciben la vacuna es muy alto: alrededor del 80 % o 90 %. Esto significa que no hay antecedentes de oposición a las vacunas.

    Diferencias entre Tanzania y países vecinos como Kenia y Uganda

    Kenia, Uganda, Ruanda y Malaui han intentado conseguir desesperadamente la vacuna para sus ciudadanos. Todos ellos se han integrado en el servicio de COVAX y han desarrollado planes de distribución de vacunas, han calculado los costes y los han presentado. Ruanda incluso se ha adelantado y ha obtenido vacunas fuera del servicio de COVAX.

    Estos cuatro países también han empezado a informar a la población sobre estos planes. Por ejemplo, han confirmado que la primera fase de distribución se destinará prioritariamente al personal sanitario y a las personas de alto riesgo.

    En estos momentos, el mayor problema al que se enfrentan los países africanos es a la escasez de vacunas en el mercado global para vacunar a una parte importante de la población. Muchos países ricos habrán vacunado a todos los que lo necesiten a finales de este año. Pero los países africanos no contarán con total disponibilidad de la vacuna hasta finales del próximo año o, incluso, hasta 2023.

    Si los países que han buscado las vacunas con tanto ímpetu están tan atrasados, imagínense un país como Tanzania que, ahora mismo, ni siquiera ha comenzado.

    ¿Cuál es el riesgo para el país y la región?

    El riesgo para el país ya se ha hecho evidente. El método que ha seguido Tanzania ha permitido que el virus se propague sin control entre la población. La gente se está muriendo de lo que se está categorizando como “neumonía” y “dificultades respiratorias”.

    La gente que vive en Tanzania no está suficientemente preparada ni protegida, pues no hay protocolos sobre lo que se debe hacer para evitar la propagación del virus si alguien cae enfermo. La mayoría de la información trata sobre hacer vaporizaciones para prevenir la covid-19, pero eso no impide que el virus se transmita de persona a persona.

    El segundo gran problema es el impacto en el personal sanitario. Incluso en países en los que se han implementado medidas estrictas, el personal sanitario ha enfermado y muchos han muerto. La desinformación en Tanzania podría provocar que los trabajadores sanitarios no tomen suficientes precauciones en los ambulatorios, en las salas de urgencias e incluso en las consultas donde se atiende a los pacientes. Si el personal sanitario enferma, otros servicios sanitarios también se verán afectados.

    Un gran peligro para la región y para el mundo

    En primer lugar, mientras haya casos de Covid-19 en Tanzania, resultará imposible que los países vecinos (con los que comparte fronteras permeables) estén libres de la enfermedad.

    En segundo lugar, y quizás más importante, existe el riesgo de que se desarrollen nuevas variantes en el país mientras nadie está llevando a cabo un seguimiento. Las nuevas variantes surgen debido a la propagación incontrolada.

    Si más delante surge una nueva variante en Tanzania, el peligro reside en que se podría propagar por toda la región e invalidar las vacunaciones que se hayan administrado si no son efectivas contra esa variante.

    La pandemia no terminará para nadie en ningún lugar hasta que no esté controlada en todos los países. La postura de Tanzania hará que sea mucho más difícil volver a la normalidad.

    Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.

  • Sexualidad tras la mutilación genital femenina

    Sexualidad tras la mutilación genital femenina

    Imagen de mongi Nkhosi en Pixabay

    Por Sònia Anglès Acedo, Ginecóloga y Sexóloga clínica, Hospital Clínic de Barcelona, Universitat de Barcelona; Camil Andreu Castelo-Branco Flores, Catedrático de Obstetricia y Ginecologia. Director del Departamento de Cirugía y EMQ. Director del master de Sexología Clínica, Universitat de Barcelona.

    La Mutilación Genital Femenina (MGF) incluye cualquier procedimiento que implique la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos por razones no médicas.

    Es evidente que esta práctica vulnera los derechos humanos y es una forma extrema de discriminación de las niñas y mujeres que la sufren. De este modo, es reconocido internacionalmente por la Organización Mundial de la Salud.

    Coincidiendo con el Día Europeo de la Salud Sexual, un grupo multidisciplinar de personas con interés en la sexología clínica del Hospital Clínic de Barcelona, lideradas por el doctor Camil Castelo-Branco, centra la atención en las consecuencias de la MGF sobre la salud sexual y en el impacto que puede tener la reconstrucción genital en estas niñas y mujeres.

    La MGF no tiene beneficios para la salud. Por el contrario, puede suponer riesgos para la misma tanto a corto como a largo plazo. Algunas de las complicaciones inmediatas de esta agresión incluyen dolor intenso, hemorragia, fiebre, infecciones e incluso la muerte.

    En cuanto a las complicaciones a largo plazo, pueden aparecer problemas urinarios, vaginales, menstruales, infertilidad , complicaciones en el parto, problemas psicológicos y sexuales.

    Aunque se realiza principalmente en países de África subsahariana, Oriente medio y Asia, la MGF puede afectar a la población femenina de todo el mundo debido a la inmigración.

    De hecho, se estima que puede afectar a más de 200 millones de personas. Por tanto, es importante disponer de recursos sanitarios y sociales que permitan dar respuesta a las demandas de estas niñas y mujeres.

    ¿Qué es la mutilación genital femenina?

    Existen diferentes métodos de MGF. La clasificación establecida por la Organización Mundial de la Salud distingue 4 tipos de mutilación genital femenina:

    • Clitoridectomía: Consiste en la resección parcial o total del clítoris y, en casos singulares, solo del capuchón de este.
    • Escisión: Implica la resección parcial o total del clítoris junto con los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores.
    • Infibulación: Cuando se estrecha la abertura vaginal, que se cierra cortando los labios menores o mayores y suturándolos centralmente. También puede incluir la clitoridectomía.
    • Otros tipos de MGF: Engloba el resto de las lesiones de los genitales externos que se realizan con fines no médicos, como el raspado o la cauterización.

    Implicaciones de la MGF en la sexualidad de la mujer

    La salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad que requiere la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras.

    Por tanto, la MGF constituye una violación del derecho sexual a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo, así como del derecho de equidad sexual, ya que perpetúa la discriminación de género.

    Además, en función de las secuelas de la MGF, también se pueden vulnerar el derecho al placer sexual y el derecho a la toma de decisiones reproductivas libres.

    Si existe una alteración de la salud sexual y estos síntomas causan preocupación a la persona que los sufre, se confirma que existe en la mujer una disfunción sexual femenina.

    Existe una correlación entre el tipo de mutilación y la disfunción sexual, encontrando mayor afectación sexual en los tipos II y III, donde el grado de mutilación es superior, que en el tipo I.

    ¿Qué supone esta disfunción sexual?

    La función sexual femenina se compone de diferentes dimensiones: deseo, lubricación, excitación, orgasmo, satisfacción y dolor. Cuando existe una disfunción sexual femenina pueden alterarse una o varias de estas esferas sexuales. En las personas con MGF, las dimensiones más afectadas son el dolor y el orgasmo, mientras que la lubricación y el deseo son las menos afectadas.

    Pero no todo es deseo, excitación, orgasmo o dolor. La sexualidad, en todas sus dimensiones, es un concepto mucho más amplio que incluye aspectos más globales de la identidad femenina:

    • Reproductivos: mujeres con antecedente de MGF pueden presentar infertilidad secundaria a las lesiones sufridas y esto puede influir en su salud sexual.
    • Identidad: todavía muchas personas asocian los órganos genitales femeninos al concepto de ser mujer, por tanto, no es infrecuente que estas niñas y mujeres con lesiones en sus genitales externos por la MGF refieran que no se sienten completas como mujer.
    • Feminidad: vamos un poco más allá y ya no hablamos de sentirse o no sentirse mujer, sino de sentirse más o menos femenina. Las alteraciones de estos genitales pueden ocasionar que las pacientes se perciban como menos femeninas o menos atractivas sexualmente.
    • Imagen genital y corporal: frecuentemente las pacientes con MGF perciben sus genitales como “anormales” o “desagradables” y esto puede afectar a la autoimagen, autoestima y a como se expresa y experimenta la sexualidad.
    • Intimidad: además, pueden sentir miedo o ansiedad por la intimidad, por la proximidad.
    • Relación: no es difícil de imaginar que todo esto puede afectar a una relación ya establecida o dificultar establecer una relación esporádica.

    Por tanto, las personas con MGF con alteraciones de su salud sexual deben ser atendidas por un equipo multidisciplinar mediante un abordaje biopsicosocial. Este evaluaría su vida sexual actual y sus expectativas, para poder ofrecerles el tratamiento personalizado más adecuado.

    Cirugía reconstructiva de la MGF

    Entre las diferentes alternativas terapéuticas que se pueden ofrecer a las personas con MGF, la cirugía reconstructiva es una de las opciones más consideradas.

    En los últimos años se ha desarrollado un interés creciente por este procedimiento, tanto desde la perspectiva de las mujeres con MGF, como de los profesionales sanitarios y los sistemas de salud.

    No obstante, en las pacientes con MGF asintomáticas que solicitan cirugía, la realización de cualquier procedimiento quirúrgico debe ser adecuadamente evaluada.

    Asimismo, la cirugía reconstructiva con el único fin de mejorar el bienestar sexual debe incluirse dentro de un abordaje integral, que incluya no solo parámetros medicoquirúrgicos si no también psicológicos y sociales.

    A pesar del creciente interés, debe tenerse en cuenta que aún son pocos los estudios bien diseñados al respecto y que, habitualmente, se basan en poblaciones de estudio reducidas y heterogéneas.

    Sin embargo, la mayoría de ellos, cuando evalúan la salud sexual antes y después de la cirugía, refieren una mejoría notable de la función sexual. Algunos de estos estudios mencionados en el artículo analizan el impacto de la cirugía reconstructiva en las diferentes dimensiones de la sexualidad, siendo el dolor la que mejora de modo más significativo, seguida de la excitación.

    Sin embargo, uno de los principales defectos de muchos de estos estudios es la ausencia de valoración de otros aspectos más globales de la sexualidad femenina.

    El problema exige un abordaje multidiscipinar

    De acuerdo con nuestra experiencia, y aunque la evidencia científica es limitada, debemos ofrecer un abordaje multidisciplinar a estas pacientes adaptado a sus problemas sexuales y otros problemas de salud derivados de la MGF, así como a su contexto cultural y social.

    Desde el punto de vista de la salud sexual, hay que ofrecer una adecuada información y educación sexual, así como un asesoramiento y terapia sexual en aquellas mujeres con MGF que así lo requieran.

    La indicación de un tratamiento quirúrgico debe ser evaluada por los diferentes miembros del equipo y por la paciente, considerando los objetivos que persigue y centrando las expectativas.

    Por último, es necesario seguir avanzando en la investigación de la sexualidad en niñas y mujeres con MGF incluyendo no sólo la función sexual si no aspectos más globales de la misma como la imagen corporal o genital y la autoestima.

    Asimismo, son necesarios más estudios de mejor calidad sobre los cambios en la sexualidad tras la cirugía reconstructiva. Todo esto, nos permitirá identificar diferentes perfiles de pacientes con el objetivo de poder ofrecer en el futuro tratamientos más personalizados desde un enfoque integrador de la sexualidad.

  • Cómo el teatro puede ayudar a los jóvenes nigerianos que conviven con el VIH

    Cómo el teatro puede ayudar a los jóvenes nigerianos que conviven con el VIH

    Jonrawlinson, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

    Taiwo Afolabi, Assistant Professor, Faculty of Media, Arts and Performance, University of Regina

    El estado de Nasarawa, en la región centro-norte de Nigeria, es conocido por la agricultura, las minas de sal y una de las cataratas más altas de África. También ha registrado de forma constante una de las tasas de prevalencia por VIH más altas de Nigeria, equivalente a un 7,5 % en comparación con la media nacional, de un 4,1 %. Para hacer frente a la epidemia, el Gobierno del estado de Nasarawa decidió, entre otras medidas, recurrir al teatro para concienciar a la población.

    El teatro y el radioteatro son recursos educativos habituales porque pueden motivar a que las personas piensen de manera diferente y tomen decisiones informadas para resolver problemas, como el estigma del sida.

    El VIH es un fenómeno tanto social como médico que puede desembocar en estigma, ostracismo, represión y discriminación. Muchos de los afectados han sido rechazados por sus familias, sus seres queridos y sus comunidades. Sin embargo, este fenómeno también ha suscitado compasión, solidaridad y apoyo, y ha logrado sacar lo mejor de los enfermos y de la gente que los rodea.

    Con el término estigma se suele hacer referencia a la discriminación o a las actitudes negativas hacia las personas con VIH. No obstante, la obra de teatro Talk to Me, que recorrió los centros de educación secundaria del estado de Nasarawa, se centró en el autoestigma, o en cómo se ven de forma negativa los que, estando afectados por el VIH y el sida, conviven con su enfermedad.

    Mi investigación como participante-observador en la obra Talk to Me, creada por el proyecto Skul Konekt, se centró en las técnicas teatrales empleadas para concienciar sobre el efecto negativo de la autoestigmatización. En los coloquios organizados a posteriori hablé sobre la obra con funcionarios, estudiantes (entre 13 y 17 años), padres y profesores, así como con los productores de esta.

    Descubrí que gracias a la obra se creaban espacios para conversar de forma atrevida, pero segura, sobre un tema que puede ser muy personal y desafiante.

    Conoce a Aggio y Abachi

    Talk to Me cuenta la historia de dos amigos, Aggio y Abachi. Aggio es inocente e ingenuo cuando se trata el tema de la sexualidad, mientras que Abachi es todo lo contrario. Abachi se esfuerza por informar a Aggio y aclararle sus dudas.

    Abachi es aventurero, pero rebelde. Su padre, un hombre soltero, es ciego y pobre. Y seropositivo. Abachi contrae el VIH mientras usa una cuchilla de afeitar para cortarle el pelo a su padre. Descontento por el hecho de que su amigo Aggio sea seronegativo, Abachi jura llevar a Aggio por el camino equivocado.

    A través del engaño de Abachi, Aggio finalmente contrae el VIH al acostarse con Lydia, una chica promiscua que es víctima de una violación y que planea vengarse de sus compañeros de clase varones, a pesar de las súplicas de su amigo.

    En esta trama se emplearon numerosas técnicas teatrales que permitieron tener un fuerte impacto en el público para que este dejara de lado sus prejuicios.

    Narración de historias

    La narración de historias es una poderosa herramienta cultural y dramática para trabajar la expresividadTalk to Me ayudó a crear un espacio seguro para hablar de la autoestima, la autopercepción y los efectos negativos de crear estereotipos sobre las personas.

    Durante el taller de escritura de la obra, Paul Ugbede, el autor y coordinador, recalcó que su uso de la técnica de la narración de cuentos estaba orientada a “entretener y enseñar al público”. Su objetivo era también “preservar los valores culturales”. En el proceso de elaboración de la obra, los actores compartieron historias relacionadas con el VIH para profundizar en la comprensión mutua y crear ideas para la sesión de diálogo.

    Toda la historia se cuenta desde la perspectiva de Aggio. Lleva al público a un viaje a su pasado y explica su condición actual. Su narración muestra que, a pesar del trauma que supone vivir con el VIH, es fundamental mantener una fuerte percepción positiva de uno mismo. Aggio descubre que sus amigos, compañeros de clase e incluso sus padres lo estigmatizan.

    ¡No me hables! ¿Ves lo que has conseguido? ¡Soy seropositivo! ¡Todos mis amigos me han abandonado! Ya no puedo ir a la escuela. La gente me señala y huye. Me llaman “hombre muerto”

    Aggio (protagonista de ‘Talk to me’)

    La difícil situación de Aggio en la historia provocó la reacción del público; de hecho, al final, muchos alumnos interactuaron con su personaje. Sus comentarios se centraron en las formas en que Aggio podía vivir una vida plena a pesar de su condición de seropositivo, lo que dio al público la oportunidad de imaginar cómo Aggio podía vivir de forma positiva e invertir su tiempo y esfuerzo en cosas que le hicieran feliz.

    Humor y lenguaje

    Talk to Me se impregnó de humor para crear una atmósfera relajada, ya que la historia es intensa y conmovedora. El tema del autoestigma podría fácilmente crear una atmósfera de presión, tensión y ansiedad emocional.

    Las situaciones cómicas, los personajes y el diálogo facilitaron una atmósfera segura y positiva para el público. El diálogo se intercaló con el pidgin, una jerga o inglés criollo muy difundida en Nigeria. Esto permitió a los alumnos identificarse más fácilmente con los personajes.

    Durante las sesiones de diálogo, también nos dimos cuenta de que el pidgin era la forma más eficaz de comunicarse, junto con el hausa, un lenguaje coloquial del estado de Nasarawa, pues los participantes se expresaron libremente durante el debate.

    Uno de los alumnos, por ejemplo, señaló que la comprensión de un tema –en este caso, ponerse en la piel de Aggio– es importante para adoptar una determinada postura. Dijo que la gente considera que muchas situaciones son peligrosas y desesperanzadoras, pero si podemos ver su lado positivo seremos más fuertes.

    El humor es un elemento esencial para llegar a esta conclusión, puesto que rompe las barreras y con ello favorece la interacción y una comunicación efectiva.

    Juego de roles

    También se utilizó la técnica teatral del juego de roles o de asumir el papel de otra persona.

    En la sesión de diálogo, los actores-profesores representaron el miedo de algunos adolescentes que viven con el VIH. Esto afecta a la comunicación con sus compañeros y puede llevarlos a aislarse y, con el paso del tiempo, a tener una vida más corta.

    El poder del teatro

    Uno de los poderes del teatro es su capacidad para criticar el statu quo destacando las paradojas, contradicciones e hipocresía del poder. A través de la narración de historias, la creación de obras y escenarios, el público aprendió nuevos conceptos y formas de convivir con el VIH.

    No quiero decir que el teatro haya resuelto el problema del autoestigma. Más bien, proporcionó el espacio para un pensamiento y una narrativa orientados a la búsqueda de soluciones.

    Esto se debe a que el teatro puede fomentar la participación, la colaboración, la comunicación y la conciencia crítica, herramientas esenciales para promover un cambio de comportamiento.

    El teatro tiene la capacidad de fortalecer a las personas mediante la creación de conocimiento gracias a la cooperación. Permite al público apoderarse de sus experiencias, pues las formas de participación permiten imaginar nuevas realidades y modelos para las personas que conviven con el VIH.


    Este artículo ha sido traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Linda Marini.

  • Entre incertidumbres y éxitos: la lucha contra la malaria en los últimos 100 años

    Entre incertidumbres y éxitos: la lucha contra la malaria en los últimos 100 años

    Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

    Por Rosa Ballester Añón, Catedrática emérita de Historia de la Ciencia, Universidad Miguel Hernández, y Enrique Perdiguero-Gil, Catedrático de Historia de la Ciencia, Universidad Miguel Hernández

    La utilización masiva de recursos para atajar la pandemia generada por el SARS-CoV-2 puede empeorar otros problemas de salud. Las estrategias en curso para disminuir la mortalidad producida por enfermedades tanto o más mortíferas que la covid-19 pueden quedar en segundo plano. La malaria es uno de los ejemplos. Tanto, que en noviembre de 2020 la Organización Mundial de la Salud pidió que se reforzaran las medidas para luchar contra la enfermedad.

    La Estrategia Mundial contra la Malaria 2016-2030 fue aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2015. Su audaz objetivo es un mundo sin paludismo. Se pretende que en 2030 se reduzca en un 90 % la carga de mortalidad por esta enfermedad.

    Anualmente son diagnosticados más de 200 millones de nuevos casos. El Informe mundial sobre el paludismo 2019 señala que el 93 % de los casos y de las muertes se produce en el África subsahariana. Más de la mitad se diagnosticaron en Nigeria, República Democrática del Congo, Uganda, Costa de Marfil, Mozambique y Níger. Más de dos tercios de los fallecimientos, unos 400 000 en 2018, correspondieron a niños menores de cinco años. Desde 2000 se han reducido significativamente casos y defunciones, pero en años recientes se ha estancado el declive. El paludismo avanza en algunos países, sobre todo en Latinoamérica.

    Hace cien años, la malaria tenía carácter endémico en una amplísima franja que incluía Europa y América del Norte. En estas zonas hoy solo aparecen unos pocos casos importados. En España la enfermedad, conocida desde la Antigüedad, se declaró erradicada en 1963.

    La malaria (del italiano medieval «mal aire») o paludismo (de paludis, genitivo del término latino palus: ciénaga o pantano) es una enfermedad producida por parásitos del género Plasmodium. Durante siglos, la causa de las fiebres típicas de la enfermedad se atribuyó a determinadas condiciones que creaban un “ambiente palúdico”.

    Alphonse Laveran identificó el agente causal de la malaria en 1880. Entre 1891 y 1892 se describieron las diferentes especies del parásito. El papel de las distintas especies del mosquito Anopheles como vehículo de transmisión fue aclarado por Ross y Masson entre 1897 y 1899. Hacia 1902 fue posible plantear estrategias de intervención. Las campañas antipalúdicas incluyeron acciones contra las larvas de los mosquitos, mosquiteras, aislamiento de viviendas y la utilización preventiva de la quinina.

    Llegaron las cloroquinas, pero la malaria no se fue

    El uso posterior de otras medidas preventivas, como el insecticida DDT, generó cierto optimismo en la lucha contra la enfermedad. Un paso más fue la aparición de la cloroquina, un medicamento de síntesis que permitió superar la escasez de quinina. Se trataba de un optimismo extendido a todas las enfermedades infecciosas En las ediciones de los años sesenta del manual Historia Natural de la enfermedades infecciosas de Burnet y Davis se afirmaba: “En muchos aspectos se puede decir que la primera mitad del siglo XX marca el final de una de las mas importantes revoluciones sociales de la historia: la virtual eliminación de las enfermedades infecciosas como un factor significativo de la vida social”.

    La malaria, sin embargo, no desapareció del planeta. Los intentos de globalizar las medidas antipalúdicas desarrolladas por la Sociedad de Higiene de la Liga de Naciones y, más tarde, de la Organización Mundial de la Salud, no tuvieron el éxito esperado. Se utilizaron estrategias de tipo vertical. Fue el caso del uso del DDT y de la cloroquina en la Segunda Guerra Mundial. La enfermedad se había convertido en un problema para los ejércitos aliados. Se decía que era más peligroso que las balas enemigas.

    Las actuaciones integrales fueron menos utilizadas. Su objetivo eran los cambios estructurales y las mejoras en las condiciones de vida de las poblaciones. Además debían fortalecerse los sistemas de salud pública. Décadas después, el paludismo continúa siendo un grave problema a nivel mundial.

    La búsqueda de una vacuna eficaz y segura es muy reciente. La vacuna RTS,S/AS01 (RTS,S) es la primera y, hasta la fecha, la única efectiva. Permite reducir significativamente la incidencia de la enfermedad y la potencial letalidad para los niños africanos.

    La covid-19 y su impacto sobre la malaria

    El Día Mundial del Paludismo (25 de abril) de 2019 se inició la primera campaña universal de vacunación infantil contra el paludismo. Según Pedro Alonso, director del programa de malaria de la Organización Mundial de la Salud: “esta vacuna no será la solución definitiva, pero tiene el potencial de salvar miles de vidas y, por ende, contribuirá al desarrollo económico y social de algunas de las zonas más desfavorecidas del planeta”.

    En la situación actual, con el trasfondo de la pandemia, algunos autores han hecho estimaciones muy preocupantes. En 2020, en el peor de los escenarios posibles, las muertes por paludismo en el África subsahariana serían unas 769 000. Supondría volver a las tasas de mortalidad de principios de siglo. La causa sería la suspensión de las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y la reducción del acceso a antipalúdicos eficaces.

    Las esperanzas generadas por la vacuna contra la covid-19 no deben oscurecer otras enfermedades infecciosas cuya erradicación es, hoy por hoy, imposible. El fracaso frente al paludismo puede ser una buena vacuna para el virus del optimismo exagerado.

  • Los científicos sudafricanos que detectaron la nueva variante de Covid-19 comparten sus hallazgos

    Los científicos sudafricanos que detectaron la nueva variante de Covid-19 comparten sus hallazgos

    Una enfermera se prepara para entrar en la zona de COVID-19 en el hospital de campaña de Nasrec, Johannesburg // IMF, Flickr

    Willem Hanekom, Director, Africa Health Research Institute (AHRI) y Tulio de Oliveira, Director KRISP – KwaZulu-Natal Research and Innovation Sequencing Platform, University of KwaZulu-Natal

    ¿Cuál es la base científica de la investigación?

    Los virus suelen cambiar continuamente, poco a poco. Un virus modificado se denomina “variante” del virus original, aunque el núcleo esencial del virus sigue siendo el mismo.

    Los cambios en el código genético del virus se llaman mutaciones. La nueva variante, denominada 501Y.V2, ha sufrido 23 mutaciones, en comparación con el virus SARS-CoV-2 original. Es importante destacar que 20 de las mutaciones provocan cambios en los aminoácidos y que ocho se localizan en la proteína espiga del SARS-CoV-2.

    Cuando las mutaciones o los cambios genéticos son beneficiosos para el virus, persisten. Es posible que, gracias a estos cambios, el virus sobreviva mejor o se transmita con mayor eficacia.

    Sabemos que también surgieron, de forma independiente, variantes parecidas con muchas mutaciones en el Reino Unido y Brasil. Sudáfrica tiene una capacidad de investigación adecuada para detectar las variantes del virus y los equipos de científicos han estado investigando de forma activa. Además, el consorcio NGS-SA siguió el aviso del personal sanitario de un hospital privado de la Bahía Nelson Mandela, en la provincia de Cabo Oriental. Estaban observando que el número de casos de covid-19 era insólitamente alto. Esto explicaría por qué esta variante se detectó aquí tan rápidamente.

    ¿Por qué es preocupante esta variante?

    La preocupación radica en que la 501Y.V2 puede propagarse de forma mucho mayor entre las personas, en comparación con otras variantes del SARS-CoV-2.

    Las mutaciones de la 501Y.V2 incluyen cambios en una parte del virus conocida como proteína espiga. Esta proteína espiga del virus se adhiere a la célula humana a través de un receptor para entrar en las células: así se produce la infección. A continuación, el virus comienza a multiplicarse dentro de las células. Finalmente, las células lo liberan y puede seguir infectando más células.

    Es probable que los cambios en la proteína espiga de la 501Y.V2 hagan que su unión con los receptores de las células humanas se refuerce, facilitando la infección y su expansión en el cuerpo de la persona afectada. Esto puede dar lugar a una mayor cantidad de virus en una persona infectada, que a su vez puede infectar a otras personas con mayor facilidad, dando como posible resultado final una propagación más rápida.

    Los científicos han observado que la variante 501Y.V2, entre las múltiples que han estado circulando entre la población sudafricana, se ha convertido rápidamente en dominante. Esto sugiere que las nuevas mutaciones de esta variante aumentan su transmisión. En algunas regiones de Sudáfrica, más del 80 % de los virus actualmente aislados de personas infectadas pertenecen a la variante 501Y.V2.

    Es probable que esto signifique que la mayoría de las personas que ahora están infectadas tienen un coronavirus que es más fácilmente transmisible.

    Las nuevas variantes identificadas en el Reino Unido y Brasil presentan muchas mutaciones similares y resultados potencialmente análogos. Las investigaciones han confirmado una mayor transmisibilidad del virus en el Reino Unido.

    Además, una nueva investigación llevada a cabo en Sudáfrica demostró que la variante 501Y.V2 es capaz de evadir los anticuerpos generados por una infección anterior. Esto significa que puede que los anticuerpos de las personas infectadas con variantes anteriores no funcionen tan bien contra la 501Y.V2.

    El equipo de investigación utilizó plasma sanguíneo de pacientes afectados por la covid-19 en las olas anteriores para ver si los anticuerpos contenidos en su sangre podían neutralizar o hacer que la variante 501Y.V2 fuera ineficaz. Descubrieron que los anticuerpos de estos pacientes eran menos capaces de neutralizar la 501Y.V2 en relación con las anteriores variantes de la covid-19 presentes en Sudáfrica. De hecho, se necesita una concentración plasmática entre seis y 200 veces mayor para neutralizar la 501Y.V2 en el laboratorio.

    Simultáneamente, una investigación de otro grupo de Sudáfrica ha llegado a conclusiones similares. El equipo analizó la respuesta de los anticuerpos de las muestras de plasma sanguíneo de 44 personas que se habían infectado previamente con variantes anteriores de la covid-19. Descubrieron que casi la mitad de los plasmas analizados no podían neutralizar la 501Y.V2 en el laboratorio.

    Estos datos son preocupantes, pero hay que seguir trabajando antes de poder afirmar categóricamente lo que esto significa para la inmunidad de las personas contra la 501Y.V2, así como las consecuencias que tendrá en las vacunas creadas para las variantes anteriores. Esto se debe a que nuestra respuesta inmunitaria a la infección y a las vacunas implica componentes que van más allá de los anticuerpos.

    ¿Puede esta variante causar síntomas diferentes o una enfermedad más grave?

    Este asunto todavía se está investigando. Hasta ahora, los médicos y científicos que trabajan en primera línea no han observado ninguna modificación entre los síntomas de las personas infectadas por la nueva variante y los de las personas infectadas por variantes anteriores. Por tanto, no parece que el virus vaya a enfermar más a las personas o a causar más muertes.

    En esta fase, además, la nueva variante parece tener un espectro de gravedad de la enfermedad similar, donde los ancianos, los hombres y las personas con otras determinadas patologías están más en riesgo.

    El tratamiento clínico sigue siendo exactamente el mismo: oxigenoterapia cuando las personas lo necesitan, esteroides (como la dexametasona) para las personas con una enfermedad más grave y medicación anticoagulante para prevenir los coágulos sanguíneos, una complicación común de la covid-19. La principal terapia que ha demostrado poder reducir las muertes es la dexametasona, dirigida a la respuesta inmunitaria hiperactiva producida por el virus, no al virus en sí.

    ¿Podrían las vacunas actuales protegernos frente a la nueva variante?

    Las investigaciones están en marcha. Hasta que no se demuestre lo contrario, es probable que las vacunas sean efectivas contra esta variante, tal y como se ha demostrado en los ensayos clínicos realizados hasta la fecha.

    Las vacunas nos protegen ocasionando una respuesta inmunitaria contra la proteína espiga del virus. Las vacunas presentan la proteína espiga al sistema inmunitario, que la reconoce como algo extraño (un invasor) y provoca una respuesta inmunitaria contra esta proteína. Cuando el cuerpo se encuentra, más tarde, con el virus real, la respuesta inmunitaria está preparada para reconocerlo y destruirlo antes de que cause la enfermedad.

    Una parte de la respuesta inmunitaria consiste en la generación de anticuerpos. Los anticuerpos se unen al virus, convirtiéndolo en no infeccioso. Somos conscientes de que algunas partes de las proteínas espiga de la nueva variante han sufrido modificaciones, por lo que los anticuerpos creados por las vacunas podrían no reconocerlas tan bien como antes.

    Sin embargo, es probable que los anticuerpos inducidos por la vacuna contribuyan, de otra forma, a la protección frente a las proteínas espiga. Además, otras ramas de la respuesta inmunitaria inducida por las vacunas, como la respuesta de las células T, importante para el control de los virus, también podrían compensar este problema.

    La investigación actual se divide en dos categorías:

    • En primer lugar, se utiliza sangre de personas que han sido vacunadas contra la covid-19 para ver si los anticuerpos de esta sangre, inducidos por la vacuna, pueden neutralizar el virus en un tubo de ensayo. Si lo hacen, es probable que la vacuna siga funcionando tan bien contra la 501Y.V2 como contra otras variantes.
    • En segundo lugar, los investigadores están estudiando qué variantes estaban presentes en las personas que participaron en los ensayos de la vacuna y aun así desarrollaron la enfermedad covid-19. Si se detecta una mayor cantidad de la 501Y.V2 en comparación con otras variantes, es probable que la vacuna no funcione tan bien contra la 501Y.V2.

    Este artículo ha sido traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Linda Marini.

  • ¿Por qué África tiene menos muertes de COVID-19 que otros continentes?

    ¿Por qué África tiene menos muertes de COVID-19 que otros continentes?

    Photo by Martin Sanchez on Unsplash

    Kevin Marsh, professor of Tropical Medicine, University of Oxford y Moses Alobo, programme manager for Grand Challenges Africa, African Academy of Sciences

    Cuando surgió la amenaza de una pandemia de COVID-19 a principios de año, muchos temieron sus efectos en África. La preocupación por la combinación de sistemas de salud sobrecargados e insuficientemente financiados, y la carga ya existente de enfermedades infecciosas y no infecciosas, consiguieron que con frecuencia se hablara de ello en términos apocalípticos.

    Sin embargo, ese no ha sido el resultado. El 29 de septiembre, la cifra global de muertes superó el millón (la cifra real será, por supuesto, más alta). Ese mismo día, el recuento de víctimas mortales en África arrojó un total acumulado de 35 954.

    África representa el 17% de la población mundial, pero solo un 3,5% de las muertes por COVID-19 comunicadas. Todas las muertes son importantes, no debemos descartar cifras aparentemente bajas y los datos recopilados son de calidad variable, pero la brecha entre las predicciones y lo que realmente ha ocurrido hasta el momento es asombrosa. Se ha discutido mucho sobre a qué se debe este desfase.

    Como líderes del equipo COVID-19 de la Academia Africana de Ciencias, hemos seguido el desarrollo de los acontecimientos y presentado varias explicaciones. En muchos países africanos, la transmisión ha sido alta, pero la gravedad y la mortalidad han sido mucho más bajas que las predicciones originales, basadas en la experiencia de China y Europa.

    Sostenemos que la población mucho más joven de África explica una gran parte de la aparente diferencia. La parte restante probablemente se deba a la falta de datos fiables sobre lo que ocurre, aunque existen otras explicaciones plausibles: diferencias climáticas, inmunidad preexistente, factores genéticos o diferencias de comportamiento.

    Dada la enorme variabilidad de las condiciones a través del continente, que cuenta con 55 estados, es probable que la contribución exacta de cualquiera de los factores cambie de un país a otro. Pero la conclusión es que lo que en un inicio parecía un misterio es ahora menos desconcertante a medida que surgen más evidencias científicas.

    La importancia de la edad

    El factor de influencia más obvio en las bajas tasas de mortalidad es la estructura de edad de la población. En muchos países, el riesgo de muerte por COVID-19 para personas de 80 años o más es aproximadamente cien veces mayor que para las personas de 20 años.

    Esto se aprecia mejor con un ejemplo: a 30 de septiembre, el Reino Unido había contabilizado 41 980 muertes por COVID-19, mientras que Kenia había contabilizado 691. La población del Reino Unido es de unos 66 millones de personas, con una edad media de 40 años. La población de Kenia es de 51 millones y la edad media es de 20 años.

    Teniendo en cuenta el tamaño de la población, el número de muertes en Kenia se habría estimado en unas 32 000. No obstante, si se corrigiera también por estructura de la población (asumiendo que las muertes específicas por edad del Reino Unido se aplican a la estructura poblacional de Kenia), se esperarían alrededor de 5 000 muertes. Sigue habiendo una gran diferencia entre 700 y 5 000. ¿Cómo puede explicarse?

    Otros posibles factores

    Una posibilidad es la falta de identificación y registro de las muertes.

    Al comienzo de la pandemia, Kenia, como muchos países, tenía poca capacidad para realizar pruebas, y el registro específico de muertes es complejo. Sin embargo, Kenia desarrolló rápidamente su capacidad para hacer análisis y la atención específica que se presta a la búsqueda de fallecimientos hace que sea poco probable que una diferencia de esta envergadura pueda ser explicada completamente con la información que falta. No han faltado explicaciones a partir de otros factores.

    Temperaturas altas y humedad

    Un estudio reciente realizado en Europa informó sobre descensos importantes en la mortalidad debidos a las temperaturas más altas y la humedad. Los autores propusieron que este fenómeno podría deberse a que los mecanismos con los que nuestras vías respiratorias despejan el virus funcionan mejor en condiciones más cálidas y húmedas. Esto significa que las personas podrían estar recibiendo menos partículas de virus en su organismo.

    Cabe señalar, no obstante, que un examen sistemático de los datos mundiales, aunque confirmó que los climas cálidos y húmedos parecen reducir la propagación del COVID-19, indicó también que estas variables no pueden explicar por sí solas la gran variabilidad en la transmisión de la enfermedad. Es importante recordar que existe una considerable variación climática en el continente africano. No todos los climas son cálidos y húmedos y, aunque lo fueran, pueden no ser constantes a lo largo del año.

    Otras hipótesis incluyen la posibilidad de respuestas inmunes preexistentes debidas a la exposición previa a otros patógenos o a la vacunación BCG, una vacuna contra la tuberculosis aplicada al nacer en la mayoría de países africanos. Un amplio análisis –en el que participaron 55 países, representando al 63% de la población mundial– mostró correlaciones significativas entre el aumento de la cobertura de la vacuna BCG a una edad temprana y mejores resultados de la COVID-19.

    Los factores genéticos también pueden ser relevantes. Un haplotipo (grupo de genes) recientemente descrito, asociado a un mayor riesgo de gravedad y presente en el 30% de los genomas del sur de Asia y en el 8% de los europeos, está casi ausente en África.

    El papel de este y otros factores (como las potenciales diferencias entre estructuras sociales o movilidad) están sujetos a investigaciones en curso.

    Una respuesta más efectiva

    Otra posibilidad importante es que la respuesta del sistema de salud pública por parte de los países africanos, preparados por experiencias anteriores (como brotes o epidemias) fue, sencillamente, más efectiva que en otras partes del mundo a la hora de controlar la transmisión.

    No obstante, en Kenia se estima que la epidemia alcanzó su pico en julio, con alrededor de un 40% de la población de las áreas urbanas infectada. Un panorama similar está emergiendo en otros países. Esto implica que las medidas puestas en marcha tuvieron resultados mínimos en la trasmisión viral, aunque plantea la posibilidad de que la inmunidad de grupo juegue ahora un importante papel en la limitación de la trasmisión.

    Además, existe otra importante posibilidad: la idea de que la carga viral (el número de partículas trasmitidas a una persona) sea un determinante clave en la gravedad. Se ha sugerido que las mascarillas reducen la carga viral y que su uso generalizado puede limitar las posibilidades de desarrollar una enfermedad grave. Si bien la OMS recomienda llevar mascarillas, su cumplimiento es desigual y menor en muchos países europeos en comparación con muchas partes de África.

    ¿Está África, pues, libre de sospecha? Obviamente no. Aún queda mucho virus y no sabemos qué puede suceder con el avance de la interacción entre el virus y las personas.

    Aun así, una cosa queda clara: los efectos secundarios de la pandemia serán un verdadero reto para África. Nos referimos a las interrupciones severas de las actividades económicas y sociales, y a los potenciales efectos devastadores de la reducción de los servicios de atención que protegen a millones de personas, como las vacunaciones rutinarias y los programas de control de la malaria, la tuberculosis y el VIH.

    Agendas de investigación

    Entre las principales implicaciones del nuevo panorama está la necesidad de reevaluar las agendas de investigación africanas relacionadas con la COVID-19. Mientras que muchas de las prioridades identificadas originalmente siguen vigentes, es probable que su importancia relativa haya cambiado. La clave es tratar con los problemas como son ahora y no como se imaginaron hace seis meses.

    Lo mismo ocurre con las políticas de salud pública. Por supuesto, medidas básicas como el lavado de manos siguen siendo esenciales (independientemente de la COVID-19) y se debe seguir utilizando mascarillas mientras haya niveles elevados de transmisión del coronavirus. Sin embargo, otras medidas con efectos más amplios, especialmente restricciones en actividades educativas o económicas, deben continuar siendo monitorizadas.

    La clave ahora es aumentar la vigilancia y asegurar que las respuestas sean flexibles y basadas en datos de calidad en tiempo real.

    Artículo traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Elvira González-Sosa Suárez.

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  • Amref: soluciones africanas a problemas africanos

     Amref: soluciones africanas a problemas africanos

     

    Amref Health Africa (Amref Salud África en España) es la mayor ONG sanitaria de origen y gestión completamente africanos y su nombre viene de las siglas African Medical and Research Foundation (Fundación Africana para la Medicina y la Investigación). Con sede central en Nairobi, desde su nacimiento en Kenia en 1957, esta organización cuenta hoy con un equipo de más de 1 000 profesionales en el terreno, el 97% de ellos africanos.

    En los últimos 60 años Amref ha crecido exponencialmente hasta salir del continente africano. En la actualidad cuenta con ocho oficinas en África (y está presente en otros 20 países más del continente con programas temporales), nueve en Europa y dos en Norteamérica. Su objetivo es mejorar la vida de las personas más desfavorecidas de África Subsahariana potenciando la salud a través de la formación de profesionales africanos del sector dentro de las comunidades, promoviendo la investigación científica desde y para África y tendiendo puentes entre las comunidades y los ministerios de salud, para así fortalecer los sistemas sanitarios, con las políticas de género como eje transversal.

     

    Los inicios de la entidad

    En 1956, tres médicos que trabajaban en Kenia —los doctores Michael Wood, Archibald McIndoe y Tom Rees— empezaron a plantearse formas eficaces de llevar servicios sanitarios especializados a las zonas más remotas del país. En aquélla época, en África Oriental había un doctor por cada 30 000 habitantes y apenas había infraestructuras médicas en las zonas rurales, que además estaban muy aisladas, sin carreteras, con caminos impracticables y grandes distancias que se tardaban horas en recorrer.

    Como solución, los tres doctores plantearon un servicio de avionetas-ambulancia, equipadas con material sanitario y quirúrgico básico, para que pudieran llegar a zonas remotas de Kenia en el menor tiempo posible y atender al máximo número de personas. Así nacieron los «doctores voladores», los flying doctors, y con ellos Amref.

    Progresivamente, la entidad pasó de ser una pequeña organización de acción local a convertirse, ya entrado el siglo XXI, en la mayor organización internacional sanitaria de origen y gestión completamente africanos.

    La estructura

    Es desde Nairobi, ciudad de origen de la formación, desde allí de donde nacen las directrices que rigen el resto de sedes, tanto en las de Europa y Norteamérica como  en las africanas.

    La mayoría de los proyectos de Amref se desarrollan en zonas rurales y remotas, procurando implicar al máximo de integrantes de las comunidades en las que se implementan. La visión de Amref es que no hay nadie mejor para cambiar y hacer evolucionar a una comunidad que sus propios integrantes, por lo que la mayoría de profesionales que trabajan en terreno ejecutando los proyectos son de las mismas comunidades que los beneficiarios.

    A nivel más concreto, Amref busca la complicidad de líderes comunitarios locales para que les ayuden a difundir mensajes de sensibilización y de buenas prácticas ante sus amigos y vecinos. Poniendo un ejemplo con proyectos reales de Amref, desde la entidad creen que un anciano líder sensibilizado que hable a los hombres de su comunidad sobre los efectos dañinos que tiene la mutilación genital femenina o una antigua cortadora informada sobre el tema que hable con las mujeres son los mejores garantes para sensibilizar efectivamente a las comunidades.

    La estructura eminentemente africana de la entidad llega también a la forma de trabajo de las sedes del Norte, que siguen los parámetros de programas y proyectos que desarrolla la sede central. Así pues, estas sedes tienen como función, por un lado, sensibilizar a las poblaciones europeas y norteamericanas sobre los desafíos que afrontan algunas de las comunidades africanas y, por otro, captar recursos para el terreno.

    Este tipo de estructura conlleva que las sedes del Norte no ofrezcan posibilidad de voluntariado en África para el personal sanitario europeo y norteamericano, ya que la preferencia es formar a la población local, con una visión de solución de problemas sostenidos y a largo plazo, antes que enviar a profesionales de otros países de manera temporal. El enfoque que Amref tiene de la cooperación pasa por plantear soluciones estructurales y duraderas en el tiempo para que, una vez se hayan ejecutado los proyectos, la presencia de la entidad no sea necesaria en las comunidades.

     

    La actividad de Amref en África

    Las actuaciones que Amref Salud África desempeña en el terreno siguen una serie de líneas estratégicas, entre las que se incluyen salud ginecológica (reducción de mortalidad materno-infantil, mejora de la salud reproductiva), reducción de muertes infantiles, tratamiento de enfermedades contagiosas tales como la malaria, el VIH/SIDA o la tuberculosis, la prevención de enfermedades relacionadas con el agua y la higiene, el incremento a servicios quirúrgicos especializados de calidad con personal local que haya recibido una formación sólida y reglada, y la apuesta por el desarrollo e investigación científico-sanitaria desde África.

    Actualmente Amref tiene puesta en marcha una campaña, denominada Stand Up For African Mothers, que busca formar a 15 000 matronas africanas antes de 2019. Mediante la campaña, Amref beca a jóvenes mujeres que viven en zonas rurales y remotas para que puedan estudiar una diplomatura y se conviertan en enfermeras y matronas y puedan atender a mujeres de sus propias comunidades antes, durante y después del parto, reduciendo así las altas tasas de mortalidad materno-infantil que sufren muchos países africanos. Desde 2011 y hasta 2016, más de 8 600 jóvenes africanas se han beneficiado de las becas de Amref y han conseguido finalizar sus estudios superiores y desarrollar un oficio que ayude a las mujeres de sus comunidades.

    Amref actúa trabajando con y para la sociedad africana cimentado sobre sus dos pilares básicos: sanidad y formación, dos pilares que guiarán a las sociedades hacia un futuro mejor y más estable.

    Por Raquel Martín @raqelmartin  @AMREF_ES