El calor extremo es una amenaza para la vida en África, pero no está siendo controlado
14/06/2022
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Lagunas en los registros
En las bases de datos sobre desastres no hay casi ninguna información sobre las olas de calor en África subsahariana. La mayor de estas bases de datos, EM-DAT, enumera los desastres tecnológicos y ambientales en todo el mundo. Registra eventos como terremotos y vertidos de petróleo y su impacto en las vidas, en los medios de subsistencia y en las economías. EM-DAT enumera solo dos olas de calor en África subsahariana desde 1900. Estas han provocado 71 muertes prematuras registradas. En cambio, en Europa, se registraron 83 olas de calor solo en los últimos 40 años. Otros inventarios de desastres relacionados con el clima contienen discrepancias igualmente destacadas. Los Gobiernos, los servicios meteorológicos o los organismos de salud pública no informan sobre las olas de calor en África, aunque es evidente que están ocurriendo. La exposición y la vulnerabilidad a las condiciones meteorológicas extremas también son más pronunciadas en muchos países de África subsahariana en comparación con los países europeos. Esto se debe principalmente a los mayores niveles de pobreza, los asentamientos informales y la necesidad de trabajar al aire libre. Por lo tanto, es probable que haya un número aún mayor de muertes prematuras por el calor severo, pero nunca se han registrado, así que el número es desconocido.Informando y observando
La falta de información sobre las muertes asociadas a las olas de calor significa que hay poca conciencia de que el calor extremo puede ser mortal. Solo después de que la ola de calor europea de 2003 matara a más de 70 000 personas, los países y las ciudades comenzaron a hacer planes para esos momentos. La ciudad india de Ahmedabad implementó un plan contra las olas de calor después de una temporada premonzónica extremadamente calurosa y mortal en 2010. Como consecuencia, el país reportó un descenso de muertes después de una ola de calor aún más intensa en 2015. Este tipo de planificación es imposible si no se registran las olas de calor.
Qué debe hacerse
En nuestro informe identificamos varias áreas clave en las que se pueden producir mejoras rápidamente. En primer lugar, implantar sistemas de alerta temprana y planes de acción para el calor puede ser beneficioso. Al principio podrían tener que basarse en la información de otros países con climas similares. Hacer más estudios sobre los períodos históricos de calor extremo en África subsahariana, desde un punto de vista puramente meteorológico, puede ayudar a construir una descripción útil de las olas de calor en la región y mejorar las alertas. En segundo lugar, la colaboración entre investigadores locales, hospitales y epidemiólogos puede identificar los impactos directos del calor extremo en la salud. Se han llevado a cabo proyectos piloto en Ghana y Gambia con éxito. Las olas de calor son letales, pero medidas relativamente simples, como la apertura de edificios públicos para facilitar espacios frescos, la distribución de agua potable gratuita, las campañas informativas sobre los peligros del calor y un sistema de alertas tempranas pueden reducir el peligro de forma drástica. Combinando los datos con la experiencia local, se pueden entender los efectos de las olas de calor y reducir drásticamente los riesgos futuros, aunque el peligro en sí mismo esté aumentando.Artículo traducido por Casa África. Traducción: Elvira González-Sosa.
Luke Harrington, Postdoctoral researcher in Climate Extremes, Environmental Change Institute, University of Oxford y Friederike Otto, Associate Director, Environmental Change Institute, University of Oxford Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
