Etiqueta: Análisis

  • Atraer las inversiones directas extranjeras: más allá del enfoque clásico

    En una economía globalizada donde la competencia entre los Estados se ha convertido en la regla, atraer a las inversiones directas extranjeras (IDE) para desarrollar el potencial económico se ha convertido en una apuesta mayor para todo Estado. Estas inversiones permiten, ante todo, crear y/o mantener, incluso desarrollar, actividades económicas para obtener valor añadido y asegurar una redistribución de ingresos a través de la creación principalmente de empleo.

     

     

    Esta necesidad hace que hoy en día, países desarrollados y en vía de desarrollo compitan con dureza e ingeniosidad para seducir, atraer y mantener las IDE, factor esencial en la puesta en marcha de su estrategia de crecimiento y desarrollo. En este juego, países como Guinea, dotado en recursos naturales, minerales o pesqueros, con necesidades reales de desarrollo, alientan la avidez y el Estado, al mismo tiempo, despliega una estrategia de promoción para atraer el máximo número de inversores en los diferentes sectores de la economía nacional. Las minas, la energía, las infraestructuras, la agricultura, la pesca, la artesanía, el turismo e incluso la hostelería son todos los sectores interesados en esta estrategia de despliegue internacional. Guinea carece de capital, tecnologías y experiencia para desarrollar ese potencial en beneficio de sus poblaciones y territorios, algo que únicamente asociaciones públicas y privadas podrán asegurar con el tiempo. 

     


    Islas de Loos, Conakry, Guinea. Foto: Alejandro Dorado Nájera.

    Los tiras y aflojas incesantes entre Conakry, la capital, y las ciudades de Europa, América, Asia y África son la perfecta ilustración de está voluntad de movilizar los capitales y la experiencia a nivel internacional con un objetivo preciso: desarrollar el potencial económico del país. Guinea está así, después de varios años, en el centro de varios encuentros económicos para promover el destino y sus ventajas en una economía globalizada y muy competitiva.

     

    Hoy en día, a Guinea no le faltan atractivos en ese aspecto, teniendo en cuenta la voluntad afirmada del Estado por encontrar vías y medios para seducir posibles inversores internacionales. La creación de un ministerio encargado de Asociaciones Público-privadas y de una agencia de promoción (APIP), la realización de múltiples planificaciones sectoriales, la implementación de importantes reformas en materia de gestión económica y financiera, la adopción de un nuevo Código de Inversiones y de un nuevo Código Minero o, aún más, la adopción y la puesta en marcha de la Carta de Política Nacional de Descentralización y Desarrollo Local son todos elementos que posicionan favorablemente al país en su búsqueda de las IDE.

     


    Alrededores de Conakry, Guinea. Foto: Alejandro Dorado Nájera.

    Estos elementos constituyen también ingredientes importantes de una estrategia de desarrollo económico y social que plantean claramente las bases de la deseada evolución del país  durante las próximas décadas. Toda esta información es útil para cualquier inversor, para poder tener referencias sobre la estrategia perseguida, los medios implementados y los factores implicados. Prestando más atención a las tendencias de la economía global con los movimientos de deslocalización pero, además, de relocalización de empresas, los costes de los factores (capital y trabajo) no son los únicos determinantes de la orientación de las IDE. Factores más estructurales condicionan hoy en día esta movilidad, de ahí la necesidad de tener un enfoque más global sobre el mercado. Es, finalmente, la combinación de varios factores lo que permitirá atraer con el tiempo a las IDE hacia aquellos que demuestren una gestión macroeconómica saludable, una inversión consecuente teniendo en cuenta la infraestructura del país, la movilización del Estado en términos de acceso a los servicios públicos (agua, electricidad, educación, sanidad, vivienda o transporte), sin olvidar la proyección del país al extranjero.

     

    En cuanto a las infraestructuras, por ejemplo, el reciente acuerdo de Guinea con China, vía la movilización de su sector financiero, es de vital importancia ya que las infraestructuras, con su capacidad real de reducción de costes de inversiones, juegan un papel esencial en la atracción de as IDE. Este acuerdo (20 000 millones de dólares en 20 años) tiene la ventaja de hacer de las infraestructuras del país, un eje principal de la inversión del Estado en las próximas décadas, con un dispositivo financiero claramente establecido. Esto es extremadamente importante ya que  proporciona visibilidad en un ámbito muy particular para el desarrollo económico de Guinea. Las empresas vendrán y se instalarán si los recursos (agua, electricidad, telefonía, transporte, carreteras…) funcionan en un país con servicios públicos accesibles y eficaces capaces de proporcionar, entre otras cosas, una mano de obra cualificada y en condiciones saludables, sin olvidarse de la capacidad de dichos servicios para apaciguar el clima social. El acceso a los servicios públicos de calidad permite mejorar constantemente la productividad del trabajador guineano, reforzando así su capacidad de insertarse en la dinámica económica a través del empresario, del empleo o incluso la comprensión y la adhesión a iniciativas del Estado y de sus asociados. Estos dos elementos (infraestructuras y servicios públicos) aumenta la atracción de territorios a escala nacional, movilizando a los ciudadanos y abriendo enormes perspectivas a la economía. Es evidente que un único Código de Inversiones, por muy atractivo que sea, no puede garantizar las IDE a un país y un Estado guineano que no puede disminuir indefinidamente los impuestos y/o acordar ventajas fiscales a los inversores en relación con sus propios gastos crecientes en un contexto en el que las poblaciones son cada vez más exigentes en cuanto a los servicios prestados. 

     

    Islas de Loos, Conakry, Guinea. Foto: Alejandro Dorado Nájera.

    Esta es la razón por la cual es importante ampliar la dinámica actual hacia la diversificación, jugando con esta combinación de factores para optimizar las ganancias sobre el mercado de las IDE. Avanzar en esta dirección permite diversificar los sectores, calibrar los proyectos, ampliar los canales de transmisión de las IDE y movilizar el Estado y las poblaciones hacia este objetivo. Un trabajo importante ya está en curso, lo demuestra la lista de aproximadamente 50 proyectos presentados recientemente en París el 16 y el 17 de noviembre de 2017 por el Grupo Consultativo de Guinea junto con, como resultado, más de 20 millones de dólares de compromisos financieros.

     

    Más globalmente, en el ámbito de las IDE, no debería existir más que los retornos de experiencias, no los esquemas preestablecidos, que permitan a los Estados, y a Guinea particularmente, forjarse una estrategia en función de sus realidades, recursos y necesidades. Como hemos mencionado anteriormente, en un mercado competitivo, es siempre importante mantener un margen anticipado, disponer de balas de repuesto, de ahí la necesidad de diversificar el enfoque de la búsqueda de las IED, que solo buscan un entorno seguro y un retorno de la inversión.

     

     

    Atraer a las IDE sigue siendo un reto para la economía guineana, siendo el potencial es enorme. Se trata de un verdadero problema de desarrollo nacional, ya que los recursos financieros y la experiencia son indispensables en la valorización de un recurso económico. Diversificar la estrategia también requiere la movilización del conjunto de factores públicos y privados nacionales estableciendo un diálogo Estado-sector privado-entes locales y mayor exigencia en términos de gestión pública. Sería interesante que en cada reunión económica donde Guinea se presentase para promover su estrategia de desarrollo, los entes locales fueran movilizados (y representados), ya que las inversiones (IDE y otras) que salgan se harán en espacios locales que estos últimos administran y están a cargo de promover. Esto es importante en una lógica de movilización de todas las fuerzas del país para que los desafíos, el planteamiento y los resultados sean los más apropiados.

     

     

    Son también en estas condiciones en las que el planteamiento global previsto y planteado por el Estado será más legítimo y creíble y podrá proporcionar resultados fructíferos en el mercado de las IDE. Actuar, así, permite a cada actor tomar conciencia de los retos de atraer a las IDE para el desarrollo del potencial económico guineano y las perspectivas de desarrollo del país. Ya que el desarrollo es un asunto colectivo y de sinergia de acción en torno a la revelación y desarrollo de recursos compartidos, las IDE no constituyen finalmente más que un factor que puede contribuir a ese objetivo, aunque hoy en día son decisivas para un país como Guinea.

     

    Por Boubacar Sidighi Diallo.

    Economista, consultor en cooperación internacional y desarrollo.

    Traducción Martina Mabale.

  • España, país africano

    España es un país africano: una comunidad autónoma —Canarias— y dos ciudades autónomas —Ceuta y Melilla— están en África; el resto del país, a apenas unos kilómetros. Sin embargo, España ignora a África. Al menos hasta ahora.

    España ha vivido de espaldas a África, especialmente del África Subsahariana. De ella solo oímos hablar a colación de alguna desgracia, desastre o calamidad. La cobertura informativa del continente, centrada en inmigración clandestina, terrorismo, inestabilidad política y social, pobreza y hambre, funciona a modo de venda en los ojos de la sociedad española, que no deja ver la realidad de la región: un espacio dinámico, complejo, rico en oportunidades, con unas sociedades y culturas vibrantes.

    La primera gran apuesta española por África se dio durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del gobierno español, que elaboró el denominado Plan África I (2006-2008). En ese periodo se inauguraron numerosas oficinas de cooperación al desarrollo (OTC) y embajadas —sobre todo en el Sáhel, como parte de la apuesta por el control de la inmigración clandestina en origen— y se invirtió en cooperación y ayuda al desarrollo —si entre los años 2001 y 2004 se destinaron a este continente 150 millones de euros de media anual, solo en 2007 fueron 1 190 millones, casi el 40% de la ayuda oficial al desarrollo española según la OCDE.

    África es un espacio dinámico, complejo, rico en oportunidades y con unas sociedades y culturas vibrantes 

    Hoy en día, España cuenta con representación diplomática al más alto nivel en 28 de los 55 Estados del continente pero, tras el impulso de ese primer Plan África, la Gran Recesión truncó las perspectivas del Plan África II (2009-2012) y supuso un repliegue en las ambiciones españolas por incrementar su intercambio y presencia en el continente. Para muestra, un botón: la ayuda oficial al desarrollo, que creció hasta el 0,46% de la renta nacional bruta (RNB) en 2009 —lejos aún del compromiso del 0,7%—, llegó a bajar al 0,12% en 2015, para recuperarse hasta el 0,33% de las últimas estadísticas correspondientes a 2016.

    En el terreno económico, la presencia de empresas españolas en África se ha ido extendiendo, aunque no al mismo ritmo, ni por las mismas geografías por las que lo hizo nuestra diplomacia.

    África es el continente del futuro; un mercado de 1 300 millones de personas. Las previsiones apuntan a que el 28% del comercio africano será intracontinental en 2021, un negocio de 35 000 millones de euros. Según EY, aunque en muchos aspectos África se encuentre hoy en el estadio de desarrollo económico de los países del este asiático en los años setenta del siglo pasado, para 2030 el continente habrá alcanzado los niveles de ingresos per cápita de los que esas economías disfrutan en la actualidad.

     

     El turismo es una industria llena de oportunidades en África a cuya expansión la experiencia española puede colaborar. Playa en el archipiélago de Bazarutos, Inhambane, Mozambique (Foto: Alejandro Dorado Nájera).

    Actualmente, las exportaciones españolas hacia África suponen, según datos del ICEX, un 6,4% del volumen total [datos de enero a septiembre de 2017], siendo la cuarta región en importancia por detrás de la UE (65,9), resto de Europa (13,3%) y Asia (9,2%), y por delante de Latinoamérica (5,5%), Norteamérica (5,1%) u Oceanía (0,7%). Aunque atendiendo a esos datos pudiera parece que España está bien implantada en el continente, la presencia española está muy concentrada en los países del Magreb, concretamente en Marruecos (2,9% del volumen total  de exportaciones y 45,3% de las africanas) y en Argelia (1% del total, 15,6% de las africanas). El volumen restante, 2,5% del total y 39,1% de las exportaciones africanas, se lo reparten los otros 53 Estados del continente.

    En cuanto a la inversión española en África, las cifras son aún más expresivas y el continente recibió únicamente el 0,06% de los flujos de inversión bruta de enero a junio de 2017 (más de un 66% concentrados en Egipto). La UE, mientras tanto, recibió el 55,35% de estos flujos, por 24,57% de América del Norte, 11,95% de Latinoamérica o 4,95% de la región Asia-Pacífico.

    Además de en la dimensión económica, en la dimensión blanda y militar España tampoco puntúa alto en África: según el Índice de Presencia Global del Real Instituto Elcano, la presencia global española en África Subsahariana es mínima y solo explica el 3% del total, frente al 61% de Europa, el 14% de Latinoamérica o el 7% de Magreb y Oriente Medio. 

    África recibió únicamente el 0,06% de los flujos de inversión bruta española de enero a junio de 2017

    El nicho de mercado y las posibilidades de crecimiento en sectores para los que África necesita una experiencia y excelencia con las que España cuenta, como la construcción, las infraestructuras, las nuevas tecnologías, la agricultura y la ganadería, el turismo o las finanzas, es evidente. Con la llegada de Alfonso Dastis al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, parece que la atención de la diplomacia española está volviendo a centrarse en África, como declaró el mismo ministro en Costa de Marfil: «Queremos dedicar toda la atención y los medios posibles para dinamizar la relación con África, que es un continente de futuro».

    Según el ministro, «la política exterior no la hacen sólo los gobiernos. Hay que involucrar al sector privado y en España el sector privado y la sociedad miran mucho a África». Es por ello que su departamento prepara un nuevo Plan África, que estará listo a finales de 2017, y en el que el sector privado tendrá un protagonismo compartido.

    «Queremos dedicar toda la atención y los medios posibles para dinamizar la relación con África, que es un continente de futuro»: Alfonso Dastis, Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España

     CAMION

    África necesitará invertir masivamente en infraestructuras para mejorar el transporte y en comercio intracontinental en los próximos años. Camión de mercancías en la República de Guinea, a las afueras de Conakry (Foto: Alejandro Dorado Nájera).

    Otra muestra del peso que África está adquiriendo en las prioridades de la diplomacia española es la reciente y muy necesaria creación de la Dirección General para África dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, para la que se ha contado con el experimentado diplomático Raimundo Robredo Rubio como director general. 

    También lo son la reciente gira del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación por África Subsahariana o algunas iniciativas concretas, como la condonación de la deuda del Reino de España a Costa de Marfil: más de 100 millones de euros que de los cuales alrededor de 50 serán destinados a un fondo que financiará proyectos de desarrollo en los sectores del agua y de la energía. Para el embajador español en Costa de Marfil, Luis Prados Covarrubias, «las relaciones bilaterales entre España y Costa de Marfil se han intensificado considerablemente desde 2013, cuando ya el gobierno español condonó deuda marfileña por un valor de más de 172 millones de euros» y las relaciones comerciales han pasado de 335 millones de euros à 617 en cinco años; cifras modestas, pero cuyo aumento muestran clara prueba del creciente interés mutuo.

    España ha condonado más de 100 millones de euros a Costa de Marfil de los cuales, alrededor de 50 serán destinados a un fondo que financiará proyectos de desarrollo en los sectores de agua y energía

    Precisamente este país, Costa de Marfil, acoge a finales de noviembre de 2017 la Vº Cumbre Unión Africana – Unión Europea. Esta cita supone un éxito diplomático para el presidente Alassan Ouattara y una oportunidad para mostrar los avances del país y el continente en un momento en el que la estabilidad se ha convertido en la tónica habitual en la mayoría de los países de la región, pese a retos persistentes como la lucha contra la corrupción o la dependencia africana de la explotación de materias primas. Como recuerda el embajador marfileño en España, Charles Darius Atchimon, «África se encuentra en segunda posición, tras Asia, en dinamismo económico, una variable en la que Costa de Marfil mejora día a día, como muestra que el país se encuentre entre los 10 más atractivos del mundo para la inversión según el Doing Business Report del Banco Mundial».  Para el embajador, «Costa de Marfil está poniendo en marcha grandes proyectos vertebradores en campos como las infraestructuras, la sanidad, la educación o el agua y saneamiento». 

    Su país es muestra de la necesidad de concebir el desarrollo africano, desde Europa y desde España, como lo que es: una enorme oportunidad para crecer juntos en beneficio de las sociedades de ambos lados del Mediterráneo.

    Autoría y fotografía: Alejandro Dorado Nájera. @DoradoAlex

  • África, desconocida y olvidada

    Este artículo es una cesión del Blog del Real Instituto Elcano, aparecido el 25 de septiembre de 2017. Su autor, Manuel Gracia (@mgraciasn) es investigador del proyecto Índice Elcano de Presencia Global. Doctor en Economía y Máster en Economía Internacional y Desarrollo, es profesor asociado en el departamento de Economía Aplicada I de la Universidad Complutense de Madrid.

     

    África continúa siendo el continente desconocido. A pesar de la gravedad de sus múltiples y actuales crisis humanitarias, la proximidad geográfica o los imborrables vínculos históricos, sigue sorprendiendo el desconocimiento generalizado que se mantiene en Europa, y particularmente en España, acerca del continente africano. Este desconocimiento se agrava especialmente en el caso de la región subsahariana, que engloba a 47 países y que según el Banco Mundial habitan más de 1.000 millones de personas, en cuyo análisis simplificamos a menudo realidades diversas y complejas.

    Una situación que se refleja en la poca visibilidad de países africanos en los análisis de las relaciones internacionales, y que se amplía en última instancia a aquellas economías de otras regiones con poca relevancia en términos de PIB. Con el fin de contribuir a paliar dicha carencia, en el Índice Elcano de Presencia Global incluimos en cada nueva edición 10 nuevos países, ascendiendo a 100 los países para los que se ofrecen resultados en la edición actual.

    En el caso de África Subsahariana actualmente está cubierto el 79% del PIB y 59% de la población, con resultados para Angola, Costa de Marfil, Etiopía, Kenia, Ghana, Nigeria, República Democrática de Congo, Sudáfrica, Sudán, y Tanzania. Ofrecemos con ello información sistematizada desde 1990 de los 16 indicadores que componen el Índice en sus tres dimensiones –económica, militar y blanda–, que permite extender a esta región su utilidad como herramienta de análisis de tendencias globales y regionales de las últimas décadas, y como herramienta de valoración de la acción y política exterior de los países incluidos.

    dar es salaam

    Precisamente uno de los debates clásicos acerca de África ha girado en torno a quién podría asumir el liderazgo regional, en disputa principalmente entre Sudáfrica y Nigeria. El primero fue el candidato africano a sumarse a esa heterogénea y poco funcional categoría de emergentes en base a su mayor tamaño y liderazgo económico en la región, pero Nigeria, tres veces mayor en términos de población –190 millones de habitantes frente a los 56 millones de sudafricanos– y con importantes reservas de petróleo, no tardaría en situarse como la mayor economía del continente y a disputar a Sudáfrica el hegemón regional.

     1

    En cierto modo, es esperable que un liderazgo regional se materialice en una mayor presencia global –entendida como una mayor proyección exterior en sus dimensiones económica, militar y blanda–, sin que ello suponga, no obstante, condición suficiente para el ejercicio del poder. Si atendemos al ranking regional africano de presencia global en 2016, Sudáfrica ocuparía la primera posición y Nigeria la tercera, pero con importantes y opuestas variaciones en el valor del índice en los últimos años.

     2

    Nigeria lideraba el ranking regional en 2013, pero pierde presencia desde entonces en paralelo al descenso de los precios del petróleo, dada la importancia de las exportaciones energéticas en su proyección exterior. Por el contrario, Sudáfrica registra aumentos de presencia en ese periodo, debido a un tímido crecimiento de presencia económica –casi exclusivamente por el aumento de inversión en el exterior– y un mayor crecimiento de presencia blanda.

     3

    Más sorprendente puede resultar ese segundo lugar ocupado por Etiopía, que parecería un candidato a liderazgo regional subestimado, y que se explica fundamentalmente por su elevada presencia militar. Cabe señalar que es actualmente el país del mundo con mayor aportación de tropas a las operaciones de mantenimiento de la paz  de Naciones Unidas –con la peculiaridad de que las tropas etíopes sólo participan en misiones africanas–, y que cuenta con un pasado reciente de conflictos armados en países vecinos, como la guerra con Eritrea entre 1998 y 2000 o su intervención en Somalia entre 2006 y 2009, que se amplió posteriormente varios años, y oficialmente desde 2012 como parte de la misión de la Unión Africana. Etiopía utiliza su presencia militar como herramienta de política exterior, con el apoyo de Estados Unidos como parte de su estrategia africana de lucha contra el yihadismo. La aportación de tropas a misiones de paz explica también el elevado de registro de otros países como Kenia, Ghana o Tanzania, que presentan una proyección exterior muy apoyada en la dimensión militar. Sin embargo, un mayor despliegue de tropas no es sinónimo de un mayor equipamiento militar, cuestión que sigue liderando Sudáfrica.

    platanos

    Diferentes perfiles de proyección exterior de países de diferentes características y carencias. Nigeria y Sudáfrica, gigantes económicos, mantienen su candidatura a encabezar ese liderazgo regional y los primeros puestos del ranking de presencia económica y blanda, pero Etiopía no dispone de esas fuentes de riqueza, y por el contrario atraviesa una grave crisis alimentaria que no se resuelve con mayor despliegue militar.

    El interés europeo en África se ha incrementado en las últimas décadas, fundamentalmente por la preocupación ante la expansión china y de otros emergentes, y también por cuestiones migratorias y de seguridad. Un interés hasta ahora canalizado principalmente a través de Reino Unido y sus vínculos precisamente con Nigeria y Sudáfrica, mientras Francia ha mantenido un enfoque regional más amplio y menos bilateral. Pero quizá sea necesaria la profundización en las particularidades de cada Estado africano, el trato de igual y diferenciado como ocurre respecto a otras regiones del mundo, y el mayor conocimiento de un continente que, de no ser por sus recursos económicos, sería además de olvidado también invisible.

     

    Autor: Manuel Gracia.

    Gráficos: Real Instituto Elcano.

    Fotos: Alejandro Dorado Nájera.

     

     

  • Análisis: Mozambique ante su escenario multicrisis

    Aunque no ocupe los titulares de nuestros periódicos en Mozambique se decide en estos momentos el destino de un conflicto que ha enfrentado a mozambiqueños de distintos colores políticos en enfrentamientos y violencia desde hace más de 40 años.

    El actual conflicto político-militar mozambiqueño es fruto de un enfrentamiento secular entre dos grupos, FRELIMO (Frente de Libertação de Moçambique) y RENAMO (Resistência Naciaonal Moçambicana). Comprender esta relación FRELIMO-RENAMO, marcada por los vaivenes geopolíticos y equilibrios regionales de la época, es esencial para entender los traumas por los que atraviesa el Mozambique de hoy. Rivales irreconciliables, estos dos partidos han vivido enfrentados desde la independencia del páis: militarmente primero -Guerra Civil (1977-1992)-, políticamente después -a partir de 1994 con la abertura al multipartidismo-, sin renunciar a la combinación de ambas –como viene siendo el caso desde 2012. 

    El nacimiento de FRELIMO se fragua en el contexto de las luchas de liberación africanas de los Sesenta. El padre de la unidad tanzana, Julius Nyerere, patrocinó su formación como fuerza de oposición al poder colonial portugués en un intento de sumar aliados al área de influencia comunista -la KGB les entrenaba y financiaba. Fue el inicio de la Lucha de Liberación de Mozambique contra la dictadura del Estado Nuevo portugués en 1964, que se prolongó hasta 1975.

    Tras la cesión de la administración de Mozambique al gobierno del presidente Samora Machel, FRELIMO estableció un régimen marxista-leninista en el país y comenzó a dar cobijo a guerrillas comunistas como la ZANU del todavía hoy dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, o la ANC de Nelson Mandela en Sudáfrica, que luchaban contra los gobiernos blancos racistas de países vecinos.

    El régimen racista de Ian Smith del actual Zimbabue, reaccionó formando una guerrilla anticomunista, RENAMO, apoyada también por el gobierno del apartheid sudafricano y por los paramilitares Jóvenes Pioneros del excéntrico dictador anticomunista malauí Hastings Banda. 

    Después de 16 años de guerra proxy, marcada por el derribo del avión en el que viajaba Machel, presuntamente a manos del régimen del apartheid, FRELIMO y RENAMO firmaron la paz en 1992.

    Las primeras elecciones multipartidistas de 1994 dieron la victoria a la FRELIMO de Joaquim Chissano, arquitecto de la paz, que había remplazado a Machel en la jefatura del Estado y trasformado Mozambique de un régimen unipartidista con economía planificada a una democracia multipartidista con economía de mercado. A partir de entonces FRELIMO, fuerza motora de la independencia, siempre ha estado en el poder con los gobiernos del propio Chissano, de Armando Guebuza y, desde 2015, de Filipe Nyusi.

    Igualmente, RENAMO, dirigida por el sempiterno Afonso Dhlakama, siempre ha estado en la oposición, armada o/y parlamentaria, denunciado fraude electoral elección tras elección.

     mozambique barco ADO

    La situación político-social

    En 2012, reclamando la revisión del sistema electoral y la descentralización a las provincias, RENAMO retomó las armas. Tras las últimas elecciones presidenciales y legislativas de 2014, dominadas por la abstención, FRELIMO volvió a vencer pero el apoyo a RENAMO fue superior en la mayoría de provincias del norte y centro del país, donde se han descubierto importantes yacimientos de hidrocarburos. Estos resultados han servido a Dhlakama como incentivo para mantener sus posiciones e, incluso, amenazar con la división del país a partir del río Seve.

    Los irresolutos asesinatos de intelectuales críticos con la gestión de FRELIMO y de miembros destacados de RENAMO, incluyendo dos frustrados tiroteos contra el propio Dhlakama, espolearon los combates en el centro del país a principios de 2016, provocando el éxodo de civiles de los que más de 10 000 se refugiaban en el vecino Malaui a principios de 2016, según ACNUR.

    Más allá de la guerrilla de kaláshnikovs, se ha impuesto en el país una guerra informativa en la que las Fuerzas de Defensa y Seguridad y RENAMO se culpan mutuamente de muertes y ataques no confirmados.

    La situación económica

    Durante la pasada década, Mozambique crecía a una media del 8,1%. Sin embargo, con la desaceleración en los países emergentes, la caída en el precio de las materias primas que el país exporta -aluminio e hidrocarburos principalmente-, el subsiguiente retraso en las multimillonarias inversiones anticipadas por el gobierno y la caída en inversión extranjera —del 74% en 2015 y del 11% en 2016 según la UNTAD—, el país ha desacelerado su crecimiento hasta el entorno del 4-5% para los próximos años. 

    Necesitado de dólares para nutrirse de importaciones y sin exportaciones que se los proporcionen, la moneda mozambiqueña, perdió alrededor de un 40% de su valor en 2016, aunque en 2017 haya revalorizado entorno a un 20% comparado con el año precedente. En una economía que adolece de una falta crónica de producción nacional – el 70% del consumo es importado-, el aumento de la inflación —de en torno al 10% actualmente, aunque con picos superiores al 25% en meses precedentes—, tiene un potencial desestabilizador imprevisible y, ya en abril, se convocó una huelga general en un país poco acostumbrado a las reivindicaciones. 

    Bazarutos mozambique ADO

    El factor climático

    Eventos climáticos como El Niño, exacerbados por el cambio climático, se están cebando con Mozambique, que fue el país más afectado por eventos climáticos en 2015. Inundaciones en el norte y una sequia sin precedentes en el centro y sur que echaron a perder el 40% de las cosechas a principios de 2016, agravando la necesidad de importaciones y restando músculo exportador al país.

    La situación de sequía persistente es que dejó 1 500 000 personas, en riesgo de hambruna, según alertó el gobierno en abril de 2016, se ha visto aliviada por lluvias en 2017 que, tristemente, también han provocado inundaciones y la consiguiente vulnerabilidad alimentarias, con cerca de 400 000 en riesgo según el PMA.

    La herencia

    Ante esta coyuntura, el ejecutivo de Nyusi tiene un estrecho margen de maniobra debido a la herencia envenenada dejada por su padre político, el anterior presidente Armando Guebuza (2005-20015).

    En los 2,700 km de costa de Mozambique, solo uno de los 130 barcos que pescaban atún, una de las promesas de renta y desarrollo del futuro mozambiqueño, era nacional. El gobierno de Guebuza, queriendo revertir la situación creó una empresa pública destinada a convertir Mozambique en una potencia exportadora: EMATUM. 

    La noticia saltaba a principios de año: EMATUM no podía pagar su deuda y se activaban las garantías del Estado descubriéndose que, de los 850 millones adeudados, sólo 250 habían sido utilizados para la compra de barcos pesqueros y el resto para protección costera. Aunque la deuda de EMATUM se reestructuró exitosamente, esa revelación fue el desencadenante de sucesivas bajadas en el rating crediticio del país hasta el bono basura, reflejando la creciente desconfianza internacional.

    El foco se centró entonces en la deuda mozambiqueña y la prensa internacional reveló la existencia de deudas no declaradas contraídas por el anterior gobierno de Guebuza mediante empresas fantasma: Proindicus, 622 millones de dólares; MAM, 535 millones.

    maputo ADO

    El montante adeudado por Mozambique se elevaban así hasta el 75% del PIB del país, frente al 57% del año precedente.

    El destino de estos fondos no ha sido aclarado pero el hecho de que tanto EMATUM como Proindicus y MAM estén dirigidas y participadas por los Servicios de Inteligencia y Seguridad del Estado (SISE), los servicios secretos mozambiqueños, abre todo tipo de sospechas, incluyendo acusaciones de corrupción.

    Ante esta situación el Banco Mundial y los principales donadores internacionales exigen responsabilidades y han suspendido sus apoyos directas a los presupuestos mozambiqueños, que representan un 12% del total. El FMI ha paralizó el desembolso de un préstamos de 283 millones de dólares por falta de transparencia y encubrimiento de la corrupción, como declaró la misma Christine Lagarde.

    El Colegio de Abogados de Mozambique ya ha indicado que hay indicios de criminalidad, ya que las deudas fueron adquiridas sin pasar por la Asamblea Nacional sin ninguna trasparencia, contraviniendo la Ley Presupuestaria, y la Fiscalía General del Estado ha abierto una investigación.

    Más allá del desafío financiero que la polémica de las deudas ocultas significa para el gobierno de Nyusi —tendrá que recortar para cuadrar las cuentas en un escenario macroeconómico nada favorable—, esta situación supone un prueba de fuego para evaluar la calidad democrática y la independencia de los poderes públicos en Mozambique.

    Lo es también para el propio gabinete del presidente ya que, aunque las deudas fueron asumidas por el anterior ejecutivo, muchos ministros —empezando por el propio Nyusi como Ministro de Defensa—, tenían cargos en él.

    El escenario pone igualmente a prueba a la propia FRELIMO: cada vez son más los que piden la cabeza del ex-presidente Guebuza y, hasta el momento, su hijo político y actual presidente se ha negado a entregarla, si bien, en la reciente convención política del partido, Nyusi ha sido capaz de desposeer al expresidente de gran parte de su poder en la cúpula dirigente. Esta situación, ha venido provocando tensiones internas que amenazan con romper el partido hegemónico mozambiqueño y da alas a las principales formaciones opositores, REANAMO y el ascendente MDM (Movimento Democrático de Moçambique).

    niños Mozambique ADO 

    La crisis como oportunidad para la paz

    Toda esta situación no ayuda a crear las condiciones necesarias para el desarrollo de Mozambique, uno de los países más pobres del mundo y el noveno Estado con menos desarrollo humano, y no hace sino minar la confianza en una economía que no pasa por sus mejores momentos.

    Quizás presionados por este excepcional escenario multicrisis que abate el país, en los últimos meses se ha abierto una ventana de oportunidad para la resolución del conflicto político-militar y, tanto el presidente Nyusi como el líder de RENAMO, acordaron la formación de una Comisión Mixta en la que se ha iniciado el diálogo con la mediación de Sudáfrica, la UE y la Iglesia católica por parte de RENAMO y de prominentes figuras africanas como el ex presidente tanzano, Jakaya Kikwete (de la African Governnace Initiative) y el ex presidente botsuano Ketumile Masire (de la Global Leadership Foundation), por parte de FRELIMO.

    Desde junio de 2016 y durante estos últimos meses los enviados de ambas partes han estado negociando bajo la cobertura de una tregua, declarada ahora indefinida por parte de RENAMO. Estas conversaciones culminaron en una reunión entre ambos líderes, Nyusi y Dhlakama, en agosto de 2017. 

    Ambos partidos, que negocian la descentralización —como demanda RENAMO, para poder gestionar su victoria en las provincias del norte y centro del país— y el desarme, desmovilización y reintegración (DDR) del grupo rebelde también en el parlamento —donde guardan representación—, han expresado sus esperanzas de que en noviembre de 2017 puedan firmar un acuerdo de paz.

    Este importante hito podría servir de alimento para sus respectivos electorados de cara a las elecciones municipales de 2018 y las presidenciales, provinciales y legislativas de 2019, ya que la situación económica, social y ambiental, aunque mejorando, sigue sin despegar.

    Probablemente la paz se a el primer paso y requisito sin ecua non para la resolución de el resto de desafíos a los que se enfrenta Mozambique y esperemos que las próximas noticias salidas del país afro-mediterráneo, sean halagüeñas.

    Autor: Alejandro Dorado Nájera. @DoradoAlex

    Fotos: Alejandro Dorado Nájera.