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  • Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    La leyenda de Yasuke, el primer samurái negro de Japón.

    Nacido en la isla de Mozambique, el hombre del destino excepcional llegó al país del Sol Naciente como esclavo a finales del siglo XVI.

    Esta es la historia de un hombre que fue tragado por el tiempo. Tanto es así que incluso su nombre de nacimiento se ha perdido. Lo único que sabemos de él es el apodo japonés que le pusieron: Yasuke. Antiguo esclavo nacido en la costa de África Oriental a mediados del siglo XVI, Yasuke se convirtió en el primer samurái extranjero de la historia de Japón.

    Tuvieron que pasar casi cinco siglos para que este inusual destino resurgiera. ¿Por qué ahora? Nadie puede decirlo.

    En el País del Sol Naciente, Japon, este hombre fuerte y valiente, apasionado por el arte de la guerra, aparece ahora en un anuncio.

    La vida de Yasuke parece una novela. Todo o en parte gracias a Serge Bilé, periodista y autor de la biografía Yasuke, el samurái negro. 

    Yasuke

    Yasuke nació en la isla de Mozambique, frente a la costa del país del mismo nombre, en la década de 1530 o 1540. Como todos los miembros de la comunidad makua a la que pertenece, pesca y caza con habilidad, capturado por los traficantes de esclavos o vendido por una tribu enemiga , El joven es entonces arrancado de su isla e inicia La travesía hasta Goa (India), un puerto portugués en aquella época, que duró un mes y unos días.

    Yasuke es escoltado a un lugar llamado Leilao, que significa “subasta”. Le enfurece que le miren como a un animal curioso”, escribe Serge Bilé. Maldice a toda esta gente por su independencia. Lo palparon de arriba abajo. También sintieron el sexo y los pechos de la mujer que estaba a su lado. ¿Qué podría ser más normal a sus ojos? Los esclavos son su “cosa” y se permiten el derecho, antes de pujar, de comprobar la mercancía”.

    El joven africano fue comprado por un caballero, seguramente vendido por algún mercante arabe o tribus enemigas de Mozambique,  y llevado a un edificio de los jesuitas. Su trabajo consistía en ir a buscar agua a un manantial durante todo el día y traerla de vuelta en grandes jarras. La tarea no es agotadora, pero es repetitiva y se delega en las mujeres del Makua, lo que a Yasuke le parece humillante. Mes tras mes, sufre el exilio y el desarraigo.

    El 6 de septiembre de 1574, su destino volvió a cambiar tras el desembarco de cuarenta y cuatro clérigos en Goa. Entre ellos estaba Alessandro Valignano, un elegante sacerdote encargado de inspeccionar las misiones jesuitas de su jurisdicción.

    Alessandro Valignano
    Alessandro Valignano, el Jesuita que hizo viajar a Yasuke

    Tras varios meses, decide continuar su trabajo en Japón. Busca un hombre fuerte y poderoso que le sirva y proteja. Eligió a Yasuke. El 20 de septiembre de 1577, los dos hombres se embarcaron en un viaje que duraría casi dos años. Tras hacer escala en Malaca (actual Malasia) y Macao (China), llegaron a Japón el 25 de julio de 1579.

    En la isla de Kyushu, la sede de la misión jesuita se encontraba en la pequeña ciudad de Arima, a poca distancia de Nagasaki. En el País del Sol Naciente, la visión de este hombre de piel negra provoca la histeria de la población. Les gusta ver a los negros, especialmente a los africanos”, escribió entonces el padre Organtino Gnecchi-Soldo. Los japoneses están incluso dispuestos a recorrer cien kilómetros sólo para verlos y disfrutar de su compañía durante tres o cuatro días. La idea de exhibir un esclavo africano para ganar dinero era común entre los sacerdotes jesuitas.

    El 8 de marzo de 1581, Yasuke y Alessandro Valignano partieron de la isla de Kyushu hacia Kioto, donde reinaba Oda Nobunaga, un poderoso señor de la guerra. Cuando conoce al joven Makua, el daimyo (gobernador provincial) queda cautivado por su fuerza, su tamaño (más de 1,90 m), su inteligencia, que le ha permitido aprender japonés, y su piel. Tanto es así que le hace bañarse para comprobar si el negro es su color natural. Empatizando con Yasuke, Oda Nobunaga pide a Alessandro Valignano, que debe abandonar Japón, que deje a su criado con él. El jesuita está de acuerdo.

    El joven esclavo fue pronto liberado y elevado al rango de samurái. Al convertirse en uno de los guardaespaldas del caudillo, Yasuke entra en su primer círculo. Además de las dos espadas que se le permite llevar, el señor japonés le da su propia lanza.

    Fue un privilegio excepcional para la época”, escribe Serge Bilé. Sólo los guerreros podían llevar estas dos espadas al mismo tiempo. Esto demuestra la confianza que Nobunaga depositó en Yasuke. Para el joven Makua, es el sueño de su vida que se hace realidad. Es el primer extranjero que lleva los atributos de los famosos caballeros japoneses. Nadie antes que él, ni siquiera un europeo, había tenido este honor. También se le ofrece una casa e incluso la hija adoptiva del caudillo como esposa.

    Yasuke se convierte en un guerrero. Está orgulloso y feliz por ello. En 1582, se distinguió en la batalla de Tenmokuzan contra Takeda Katsuyori, otro señor de la guerra, gran rival de Oda Nobunaga. La victoria es hermosa, Yasuke la disfruta. Pero su proximidad al gran señor despierta los celos en la provincia.

    Oda Nomubanga
    Oda Nomubanga, el senor y amigo de Yasuke.

    Entre los más envidiosos está Akechi Mitsuhide, que acusa a Oda Nobunaga de ser el responsable de la muerte de su madre. Reúne hombres y lanza un ataque contra el señor, que pronto se ve superado en número. En lugar de rendirse, el daimyo se hace el hara-kiri delante de Yasuke, que no tiene el valor de clavarle la espada en el estómago. Prefiere morir en combate. Así que toma sus armas y va a luchar, pero es arrestado.

    Su vida fue salvada. En una carta escrita el 5 de noviembre de 1582, el padre Luis Frois escribió: “Para Akechi Mitsuhide, Yasuke no es un hombre, es un animal. Por lo tanto, no vale la pena matarlo. Debería ser enviado de vuelta a la India a los sacerdotes.

    ¿Volvió el primer samurái extranjero a Goa? ¿A África? Su rastro se pierde en el limbo de la historia. Yasuke era un hombre respetado y también es posible que se quedara en Japón. Pero esto es especulativo. ¿Importa el final de la historia después de una vida tan rica?  Rendimos homenaje a Yasuke porque salió de Africa como esclavo africano y se convirtió en un Samurai, y eso hace casi 500 años atrás. 

     

  • Análisis: Mozambique ante su escenario multicrisis

    Aunque no ocupe los titulares de nuestros periódicos en Mozambique se decide en estos momentos el destino de un conflicto que ha enfrentado a mozambiqueños de distintos colores políticos en enfrentamientos y violencia desde hace más de 40 años.

    El actual conflicto político-militar mozambiqueño es fruto de un enfrentamiento secular entre dos grupos, FRELIMO (Frente de Libertação de Moçambique) y RENAMO (Resistência Naciaonal Moçambicana). Comprender esta relación FRELIMO-RENAMO, marcada por los vaivenes geopolíticos y equilibrios regionales de la época, es esencial para entender los traumas por los que atraviesa el Mozambique de hoy. Rivales irreconciliables, estos dos partidos han vivido enfrentados desde la independencia del páis: militarmente primero -Guerra Civil (1977-1992)-, políticamente después -a partir de 1994 con la abertura al multipartidismo-, sin renunciar a la combinación de ambas –como viene siendo el caso desde 2012. 

    El nacimiento de FRELIMO se fragua en el contexto de las luchas de liberación africanas de los Sesenta. El padre de la unidad tanzana, Julius Nyerere, patrocinó su formación como fuerza de oposición al poder colonial portugués en un intento de sumar aliados al área de influencia comunista -la KGB les entrenaba y financiaba. Fue el inicio de la Lucha de Liberación de Mozambique contra la dictadura del Estado Nuevo portugués en 1964, que se prolongó hasta 1975.

    Tras la cesión de la administración de Mozambique al gobierno del presidente Samora Machel, FRELIMO estableció un régimen marxista-leninista en el país y comenzó a dar cobijo a guerrillas comunistas como la ZANU del todavía hoy dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, o la ANC de Nelson Mandela en Sudáfrica, que luchaban contra los gobiernos blancos racistas de países vecinos.

    El régimen racista de Ian Smith del actual Zimbabue, reaccionó formando una guerrilla anticomunista, RENAMO, apoyada también por el gobierno del apartheid sudafricano y por los paramilitares Jóvenes Pioneros del excéntrico dictador anticomunista malauí Hastings Banda. 

    Después de 16 años de guerra proxy, marcada por el derribo del avión en el que viajaba Machel, presuntamente a manos del régimen del apartheid, FRELIMO y RENAMO firmaron la paz en 1992.

    Las primeras elecciones multipartidistas de 1994 dieron la victoria a la FRELIMO de Joaquim Chissano, arquitecto de la paz, que había remplazado a Machel en la jefatura del Estado y trasformado Mozambique de un régimen unipartidista con economía planificada a una democracia multipartidista con economía de mercado. A partir de entonces FRELIMO, fuerza motora de la independencia, siempre ha estado en el poder con los gobiernos del propio Chissano, de Armando Guebuza y, desde 2015, de Filipe Nyusi.

    Igualmente, RENAMO, dirigida por el sempiterno Afonso Dhlakama, siempre ha estado en la oposición, armada o/y parlamentaria, denunciado fraude electoral elección tras elección.

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    La situación político-social

    En 2012, reclamando la revisión del sistema electoral y la descentralización a las provincias, RENAMO retomó las armas. Tras las últimas elecciones presidenciales y legislativas de 2014, dominadas por la abstención, FRELIMO volvió a vencer pero el apoyo a RENAMO fue superior en la mayoría de provincias del norte y centro del país, donde se han descubierto importantes yacimientos de hidrocarburos. Estos resultados han servido a Dhlakama como incentivo para mantener sus posiciones e, incluso, amenazar con la división del país a partir del río Seve.

    Los irresolutos asesinatos de intelectuales críticos con la gestión de FRELIMO y de miembros destacados de RENAMO, incluyendo dos frustrados tiroteos contra el propio Dhlakama, espolearon los combates en el centro del país a principios de 2016, provocando el éxodo de civiles de los que más de 10 000 se refugiaban en el vecino Malaui a principios de 2016, según ACNUR.

    Más allá de la guerrilla de kaláshnikovs, se ha impuesto en el país una guerra informativa en la que las Fuerzas de Defensa y Seguridad y RENAMO se culpan mutuamente de muertes y ataques no confirmados.

    La situación económica

    Durante la pasada década, Mozambique crecía a una media del 8,1%. Sin embargo, con la desaceleración en los países emergentes, la caída en el precio de las materias primas que el país exporta -aluminio e hidrocarburos principalmente-, el subsiguiente retraso en las multimillonarias inversiones anticipadas por el gobierno y la caída en inversión extranjera —del 74% en 2015 y del 11% en 2016 según la UNTAD—, el país ha desacelerado su crecimiento hasta el entorno del 4-5% para los próximos años. 

    Necesitado de dólares para nutrirse de importaciones y sin exportaciones que se los proporcionen, la moneda mozambiqueña, perdió alrededor de un 40% de su valor en 2016, aunque en 2017 haya revalorizado entorno a un 20% comparado con el año precedente. En una economía que adolece de una falta crónica de producción nacional – el 70% del consumo es importado-, el aumento de la inflación —de en torno al 10% actualmente, aunque con picos superiores al 25% en meses precedentes—, tiene un potencial desestabilizador imprevisible y, ya en abril, se convocó una huelga general en un país poco acostumbrado a las reivindicaciones. 

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    El factor climático

    Eventos climáticos como El Niño, exacerbados por el cambio climático, se están cebando con Mozambique, que fue el país más afectado por eventos climáticos en 2015. Inundaciones en el norte y una sequia sin precedentes en el centro y sur que echaron a perder el 40% de las cosechas a principios de 2016, agravando la necesidad de importaciones y restando músculo exportador al país.

    La situación de sequía persistente es que dejó 1 500 000 personas, en riesgo de hambruna, según alertó el gobierno en abril de 2016, se ha visto aliviada por lluvias en 2017 que, tristemente, también han provocado inundaciones y la consiguiente vulnerabilidad alimentarias, con cerca de 400 000 en riesgo según el PMA.

    La herencia

    Ante esta coyuntura, el ejecutivo de Nyusi tiene un estrecho margen de maniobra debido a la herencia envenenada dejada por su padre político, el anterior presidente Armando Guebuza (2005-20015).

    En los 2,700 km de costa de Mozambique, solo uno de los 130 barcos que pescaban atún, una de las promesas de renta y desarrollo del futuro mozambiqueño, era nacional. El gobierno de Guebuza, queriendo revertir la situación creó una empresa pública destinada a convertir Mozambique en una potencia exportadora: EMATUM. 

    La noticia saltaba a principios de año: EMATUM no podía pagar su deuda y se activaban las garantías del Estado descubriéndose que, de los 850 millones adeudados, sólo 250 habían sido utilizados para la compra de barcos pesqueros y el resto para protección costera. Aunque la deuda de EMATUM se reestructuró exitosamente, esa revelación fue el desencadenante de sucesivas bajadas en el rating crediticio del país hasta el bono basura, reflejando la creciente desconfianza internacional.

    El foco se centró entonces en la deuda mozambiqueña y la prensa internacional reveló la existencia de deudas no declaradas contraídas por el anterior gobierno de Guebuza mediante empresas fantasma: Proindicus, 622 millones de dólares; MAM, 535 millones.

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    El montante adeudado por Mozambique se elevaban así hasta el 75% del PIB del país, frente al 57% del año precedente.

    El destino de estos fondos no ha sido aclarado pero el hecho de que tanto EMATUM como Proindicus y MAM estén dirigidas y participadas por los Servicios de Inteligencia y Seguridad del Estado (SISE), los servicios secretos mozambiqueños, abre todo tipo de sospechas, incluyendo acusaciones de corrupción.

    Ante esta situación el Banco Mundial y los principales donadores internacionales exigen responsabilidades y han suspendido sus apoyos directas a los presupuestos mozambiqueños, que representan un 12% del total. El FMI ha paralizó el desembolso de un préstamos de 283 millones de dólares por falta de transparencia y encubrimiento de la corrupción, como declaró la misma Christine Lagarde.

    El Colegio de Abogados de Mozambique ya ha indicado que hay indicios de criminalidad, ya que las deudas fueron adquiridas sin pasar por la Asamblea Nacional sin ninguna trasparencia, contraviniendo la Ley Presupuestaria, y la Fiscalía General del Estado ha abierto una investigación.

    Más allá del desafío financiero que la polémica de las deudas ocultas significa para el gobierno de Nyusi —tendrá que recortar para cuadrar las cuentas en un escenario macroeconómico nada favorable—, esta situación supone un prueba de fuego para evaluar la calidad democrática y la independencia de los poderes públicos en Mozambique.

    Lo es también para el propio gabinete del presidente ya que, aunque las deudas fueron asumidas por el anterior ejecutivo, muchos ministros —empezando por el propio Nyusi como Ministro de Defensa—, tenían cargos en él.

    El escenario pone igualmente a prueba a la propia FRELIMO: cada vez son más los que piden la cabeza del ex-presidente Guebuza y, hasta el momento, su hijo político y actual presidente se ha negado a entregarla, si bien, en la reciente convención política del partido, Nyusi ha sido capaz de desposeer al expresidente de gran parte de su poder en la cúpula dirigente. Esta situación, ha venido provocando tensiones internas que amenazan con romper el partido hegemónico mozambiqueño y da alas a las principales formaciones opositores, REANAMO y el ascendente MDM (Movimento Democrático de Moçambique).

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    La crisis como oportunidad para la paz

    Toda esta situación no ayuda a crear las condiciones necesarias para el desarrollo de Mozambique, uno de los países más pobres del mundo y el noveno Estado con menos desarrollo humano, y no hace sino minar la confianza en una economía que no pasa por sus mejores momentos.

    Quizás presionados por este excepcional escenario multicrisis que abate el país, en los últimos meses se ha abierto una ventana de oportunidad para la resolución del conflicto político-militar y, tanto el presidente Nyusi como el líder de RENAMO, acordaron la formación de una Comisión Mixta en la que se ha iniciado el diálogo con la mediación de Sudáfrica, la UE y la Iglesia católica por parte de RENAMO y de prominentes figuras africanas como el ex presidente tanzano, Jakaya Kikwete (de la African Governnace Initiative) y el ex presidente botsuano Ketumile Masire (de la Global Leadership Foundation), por parte de FRELIMO.

    Desde junio de 2016 y durante estos últimos meses los enviados de ambas partes han estado negociando bajo la cobertura de una tregua, declarada ahora indefinida por parte de RENAMO. Estas conversaciones culminaron en una reunión entre ambos líderes, Nyusi y Dhlakama, en agosto de 2017. 

    Ambos partidos, que negocian la descentralización —como demanda RENAMO, para poder gestionar su victoria en las provincias del norte y centro del país— y el desarme, desmovilización y reintegración (DDR) del grupo rebelde también en el parlamento —donde guardan representación—, han expresado sus esperanzas de que en noviembre de 2017 puedan firmar un acuerdo de paz.

    Este importante hito podría servir de alimento para sus respectivos electorados de cara a las elecciones municipales de 2018 y las presidenciales, provinciales y legislativas de 2019, ya que la situación económica, social y ambiental, aunque mejorando, sigue sin despegar.

    Probablemente la paz se a el primer paso y requisito sin ecua non para la resolución de el resto de desafíos a los que se enfrenta Mozambique y esperemos que las próximas noticias salidas del país afro-mediterráneo, sean halagüeñas.

    Autor: Alejandro Dorado Nájera. @DoradoAlex

    Fotos: Alejandro Dorado Nájera.

  • Southern Sun Maputo, un oasis escondido en el centro de Maputo

    A la hora de escoger un lugar donde alojarse, son los detalles los que marcan la diferencia. Son eso, los detalles, los que hacen del hotel Southern Sun Maputo el hotel predilecto de los viajeros, tanto de negocios como de placer, que visitan la capital de Mozambique.

    El Southern Sun, respaldado por el buen nombre de su marca, garantía de satisfacción, se posiciona a la cabeza de entre los hoteles de lujo de Maputo no sólo por las modernas y renovadas habitaciones decoradas al estilo colonial portugués, que pueden ser replicadas por otros establecimientos de alto standing de la ciudad, sino, sobre todo, por lo que no se puede copiar. Ver salir el sol desde tu cama por el horizonte que dibuja el océano Índico. Disfrutar de los espléndidos desayunos gourmet, con productos de primera calidad traídos de todos los continentes del planeta mientras las olas se acuestan sobre la arena. Los momentos de esparcimiento disfrutando de la piscina desbordante entre palmeras, a escasos metros de a la única playa de Maputo, que rodea el hotel. La cocina de fusión africana y europea del restaurante Evolve, uno de los mejores y más innovadores establecimientos de la ciudad. Esas son las experiencias que no se pueden imitar.

    Por supuesto, el Southern Sun Maputo cuenta con las mejores instalaciones: 269 habitaciones recientemente renovadas, con aire acondicionado, wifi y todo lo necesario para estar conectado; gimnasio con vistas panorámicas al mar; prensa diaria; establecimientos de belleza y relax. Todo acompañado del mejor atendimiento dispendiado por profesionales entrenados por el grupo Southern Sun que rebosan simpatía y buen hacer. No es por casualidad que el servicio es una de las características que más destacan los huéspedes del hotel que, para los más habituales, se ha convertido en su segundo hogar. 

    Para los viajeros de negocios el hotel ofrece, además, facilidades difíciles de igualar por cualquier otro establecimiento del país. A su inigualable entorno, rodeado de árboles, jardines y, por supuesto, la playa, el Southern Sun Maputo suma sus modernas instalaciones para acoger convenciones, conferencias y eventos de networking. Desde salas que pueden acoger hasta a 160 personas para exhibiciones o proyecciones de cine, hasta instalaciones pensadas para reuniones privadas donde discutir en la intimidad los detalles de una inversión o celebrar actividades de networking profesional. No es de extrañar que sea en los restaurantes y bares del Southern Sun Maputo por donde pasa y se relaciona la flor y nata de la sociedad maputense y mozambiqueña: desde políticos a empresarios, pasando por los protagonistas de la vida cultural u hombres de negocios de Sudáfrica, Europa, Norteamérica o el sureste asiático.

    A todo esto, hay que añadir la cercanía, apenas 7 km, al Aeropuerto Internacional Samora Machel de Maputo, lo que convierte a este hotel en la elección óptima para viajeros de negocios que no quieren perder el tiempo en traslados.

    El hotel está situado en el barrio más seguro de la ciudad y a 5 m en taxi del centro de la capital de Mozambique, con lo que el viajero hambriento de experiencias culturales podrá tener acceso a la vida nocturna, disfrutar de la herencia arquitectónica dejada por los portugueses a lo largo y ancho de la ciudad o acudir a museos como el de la Moneda, en el edificio más antiguo de Maputo, o el de Historia Natural, que alberga una impresionante colección de animales disecados, incluyendo una rara compilación de embriones de elefante en sus diferentes fases.

    Desde el hotel se pueden además organizar excursiones a la cercana isla de Inhaca -donde perderse en sus impresionantes playas desiertas y manglares-, al barrio de Mafalala —imprescindible para entender cómo surgió la Lucha de Liberación contra los portugueses que terminó con la independencia de Mozambique en 1975—, o al cercano Parque Nacional Kruger —una de las joyas naturales del planeta situado a apenas 2 horas en coche de Maputo, en la vecina Sudáfrica.

    Los detalles, todos estos detalles, hacen del Southern Sun Maputo la mejor elección para el viajero, tanto de negocios como de ocio, que busque combinar el confort y la exclusividad con una experiencia auténticamente mozambiqueña.

    Alejandro Dorado Nájera @DoradoAlex

  • Maputo, la capital afromediterránea

    Caminar por Maputo no es como caminar por cualquier otra capital africana.

    Al caminar por Maputo, el visitante encuentra lo que espera de cualquier metrópoli africana: vendedoras de fruta en las aceras; puestos informales que exponen todo tipo de productos a esquivar mientras se anda (de las calamidades en este caso: reventa de objetos donados, traídos a Mozambique desde lugares más favorecidos cada vez que una catástrofe golpea); vendedores de crédito para móviles con tarjeta prepago; mujeres erguidas llevando todo tipo de mercancías en sus cabezas; música saliendo de tiendas o coches aparcados; conversaciones en varias lenguas; hombres y mujeres vestidos de todos los colores (con kapulanas en este caso).

    Pero el visitante, encuentra también características específicas, herencia de su pasado portugués, que no se encuentra en cualquier otra ciudad africana: cafés donde pararse a disfrutar de un expresso con su pastel de Belém; bares de calle donde comer un buen prego no pão; toponimia portuguesa; discotecas donde bailar al ritmo de kizomba; y un cierto caos controlado que recuerda a las ciudades mediterráneas.

    En efecto, Maputo ha logrado combinar a la perfección el carácter mediterráneo de su pasado colonial con su alma africana, quedándose con lo mejor de cada una de ellas y sumándole influencia anglosajona (muy presente por el hecho de que en Mozambique, el único país sin pasado colonial británico -junto con Ruanda- miembro de la Commonwealth, se conduzca por la izquierda).

    Maputo ha sabido preservar su pasado y el turista puede caminar por sus calles, siguiendo el crecimiento de Lourenço Marques, nombre de la ciudad hasta la independencia

    Maputo no es una cuidad dispersa como Johannesburgo o Dar es Salaam. Maputo vive en torno a un centro bien delimitado, donde maputenses y visitantes disfrutan de su esparcimiento, como en Lisboa, Oporto o Madrid. En ese centro definido por la T formada por las avenidas Julius Nyerere y 24 de Julho, las distancias son cortas, y se puede ir de un bar de moda al siguiente prácticamente a pie.

    Lo que da, sin embargo, a Maputo ese carácter tan especial y la distingue de otras ciudades del continente es que ha sabido preservar su pasado y el turista puede caminar por sus calles, siguiendo el crecimiento de Lourenço Marques, nombre de la ciudad hasta la independencia. Al igual que un botánico puedo conocer el desarrollo de un árbol a través de los anillos de su tronco, el visitante puede observar el desarrollo de Maputo a través del desarrollo de su arquitectura.

    Maputo, que recibe su nombre del río homónimo, se sitúa en una bahía, protegida por varias islas, donde los portugueses comenzaron a establecerse a partir de principios del siglo XVI. Holandeses y austriacos establecieron los primeros asentamientos europeos permanentes a lo largo del siglo XVIII, hasta que los portugueses los expulsaron fundando Lorenço Marques en 1782.

    De las estructuras primigenias nada queda más allá de la trama urbana y algunas edificaciones que merecen la atención del visitante alrededor de la actual Praça 25 de Junho: la Casa Amarela, antigua casa del Gobernador y el edificio más antiguo de la ciudad (1860) o el Fuerte de Nossa Senhora da Conceição que, aunque data de 1956, es una recreación del fuerte de piedra original de 1851.

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    Alrededor de esa plaza y hacia la actual estación del tren se encuentras las principales muestras de arquitectura colonial: edificios de piedra y madera con pilares y balconadas de hierro de estilo Victoriano. Corresponden a la primera expansión de Lourenço Marques, con la llegada del ferrocarril en 1895, que conectó Mozambique con la actual Sudáfrica trayendo desarrollo e influencias culturales.  Quizás los edificios más representativos de la época sean el Centro Cultural Franco-Moçambicano (1898) y la Casa de Ferro (1892): prefabricada en Bélgica y re-ensamblada en diferentes partes de la ciudad a lo largo de su historia, actualmente se encuentra en los Jardins Tunduro (1885), los jardines botánicos de Maputo donde, curiosamente, se puede también encontrar una fuente Wallace, uno de los símbolos arquitectónicos de París.

    La actual Estação de Caminhos de Ferro de Maputo (1910) es probablemente el edificio más bello y representativo de la capital. Situado en la Praças dos Trabalhadores, este edificio, con su imponente cúpula erróneamente atribuida a Eiffel, alberga el Museo del Ferrocarril y varios restaurantes y galerías de arte. Diseñado por Lisboa de Lima, es el edificio de bandera de entre los de estilo beaux art que jalonan las calles del Bairro de Baixa de Maputo. A lo largo de la Avenida 25 de Setembro, que marcaba en esa época los límites de la ciudad, también se pueden contemplar algunos de estos edificios como el Mercado Municipal (1903), el Edifiçio de Correios (1903) o la Biblioteca Nacional (1904) a cuyo aparcamiento merece la pena entrar para contemplar la única estatua de Salazar, el dictador portugués, que se conserva al aire libre en el mundo; eso sí de cara a la pared y rodeada de cubos de basura a modo de providencial venganza.

    La actual Estação de Caminhos de Ferro de Maputo (1910) es probablemente el edificio más bello y representativo de la capital

    Aunque más alejado del centro primitivo de Maputo, bien merece asimismo una visita el Museu de História Natural de Moçambique (1933), neo-manuelino, detrás de cuya impresionante fachada descansa una muy bien conservada colección de fauna disecada, incluyendo una rara secuencia de elefantes en diferentes estados embrionarios.

    La ciudad de Lourenço Marques siguió desarrollándose adaptando su arquitectura a los nuevos estilos que venían de la vecina Sudáfrica, como el art déco. De ese estilo son edificios tan representativos como el Teatro Scala (1931), el impresionante Cine África (1948), el Edificio Rubi (1940s) o su contiguo Edificio Continental (1940s), centro de la vida social del Lourenço Marques portugués y que sigue albergando hoy en día una de las más tradicionales pastelerías. También el Clube Ferroviario (1944), el Predio das Telecomunicações (1948) o las inconfundibles Bombas de Gasolina de la Avenida 25 Setembro, cerca del también art déco Ministério da Energia y del neo-brutalista edificio 33-andar, que fue hasta hace poco el edificio más alto de Mozambique y que domina la Baixa.

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    La Catedral de Nossa Senhora da Conceição (1944), de Marcial Simões Freitas e Costa, es sin embargo la obra más emblemática de este estilo de la ciudad. Su blancura, su esbeltez y su rectitud la dotan de una presencia difícil de olvidar, dominando una plaza, la de la Independência, presidida por una imponente estatua del primer presidente mozambiqueño, Samora Machel (muerto en extrañas circunstancias, al estrellarse su avión en 1986, supuestamente derribado por el régimen del apartheid) y por el edificio neoclásico del Conselho Municipal de Maputo (1947).

    A partir de 1926 con la Dictadura Militar en Portugal pero, sobre todo, a partir del establecimiento del Estado Novo de inspiración fascista del dictador Salazar en 1933, las circunstancias en Mozambique habían empezado a cambiar. La ciudad se desarrollaba debido a la política extractiva que se había impulsado desde la metrópoli, a su carácter de prestadora de servicios para otros países vecinos como Sudáfrica y la entonces Rodesia del Sur, y a la expansión que la neutralidad portuguesa en la Segunda Guerra Mundial produjo en su economía.  A pesar la dureza de las circunstancias, el control en las colonias era más laxo que en la metrópoli y se centraba en la insurgencia anticolonial (como atestigua Vila Algarve (1934), chalet de estilo portugués suave en Polana donde el temido PIDE realizaba sus torturas). Todo esto produjo que muchos intelectuales se trasladaran a Maputo y otras ciudades de las colonias: mientras que en Portugal, se les imponían estilos tradicionales portugueses forzados por el nacionalismo de Salazar, en las colonias podían expresarse con más libertad. Fue el nacimiento de la Generación Africana y del modernismo tropical, muy influenciados por los trabajos de Niemeyer y de Le Corbusier en Brasil.

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    Este estilo se define por su carácter experimental, la presencia de elementos africanos y las adaptaciones a los materiales locales y al clima: cornisas alrededor de las ventanas y puertas, parasoles geométricos, pasillos abiertos, galerías cubiertas para ensombrecer. Edificios de este estilo son reconocibles a lo largo y ancho de toda la trama urbana de Maputo. Los ejemplos más paradigmáticos se los debemos al arquitecto Pancho Guedes y entre ellos se cuentan el Edificio Abreu, Santos e Rocha (1955) con un impresionante mural en guijarros o el Edificio Spence e Lemos (1968), ambos en la céntrica Praça dos Trabalhadores, frente a la estación de tren, sin olvidar otros como la decadente Praça de Touros Monumental (1956), la Cooperativa de Criadores de Gado (1956) o la sorprendente Igreja de Polana (1962).

    Mientras que en Portugal, se les imponían estilos tradicionales portugueses forzados por el nacionalismo de Salazar, en las colonias podían expresarse con más libertad. Fue el nacimiento de la Generación Africana y del modernismo tropical

    Los arquitectos pertenecientes a este estilo, incluían también en los edificios ornamentos o murales tradicionales africanos, como los del conocido muralista Malangatana (en el Museu de História Natural, de 1979 y 1989, por ejemplo), los del propio Guedes en el recomendado restaurante de su diseño Zambi (1956) o el de Gustavo Vasconcellos del Edificio Montepio (1959), frente a los Jardins Tunduro.

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    Excluyendo el hasta ahora boom constructivo de principios de siglo XXI, poco le debemos en términos arquitectónicos a la época posterior a la independencia en 1975, más allá de la decadencia de muchos de los edificios nombrados, que les dota de un encanto particular si olvidamos el deterioro al patrimonio que supone. La herencia más palpable de la época del régimen marxista-leninista que se estableció tras 1975 y hasta 1994 está en la toponimia. Avenida Ho Chi Ming, Mao Tse Tung, Vladimir Lenine o Kim Il Sung son calles por las que podrás pasear, rememorando los tiempos de la Guerra Fría, demostrando que un paseo por Maputo es, también, un paseo por la historia.

    Autor: Alejandro Dorado Nájera.

    Fotos: Alejandro Dorado Nájera.