Categoría: Cultura y Ocio

Noticias, reportajes y entrevistas de todo lo relacionado con la música, el cine, la televisión, la radio, la gastronomía, el ocio, el turismo y el entretenimiento en África.

  • Diane Audrey Ngako, fundadora de Visiter l’Afrique.

    Liderando diferentes espacios de comunicaciones, Diane Audrey Ngako ha sacado tiempo para contestar a nuestras preguntas pese a su ajetreada agenda. Con apenas 24 años, la fundadora de visiterlafrique.com, una plataforma digital interactiva y de colaboración dedicada al turismo y a la cultura sobre el continente africano, es una referencia tanto en el continente como en el resto del mundo. Entrevista.

    Ebiz Africa Review (EAR): Lo primero, felicitarla por haber conseguido el premio Viajes de la primera edición de los «Adicomdays». ¿Cuáles son sus sensaciones?

    Diane Audrey Ngako: ¡Una alegría inmensa! Esta recompensa ha sido sobretodo para mi equipo ya que ha estado trabajando muy duro durante los últimos 3 años. Este proyecto comenzó en un pequeño estudio con mi amigo Boris Telfo, el diseñador de la primera versión de nuestra página web. A día de hoy, somos una comunidad de unas 150.000 personas. Es también un honor haber sido elegidos por parte de empresarios del sector para recibir este premio. Vamos a acompañar a Air France en sus campañas digitales de promoción de viajes a África, una apuesta muy interesante promovida por «Totem Experience» y «Hopscoth Africa», dos agencias de consultoría especializadas en las comunicaciones sobre África. Como sabes, la cuestión de la comunicación digital en África aún está por abordar. 

    He creado visiterlafrique.com porque África era principalmente representada por diversos medios no africanos… presentando a menudo un continente miserable… que sin embargo posee muchas facetas positivas

    EAR: Diane, ¿por qué visiterlafrique.com? ¿De dónde surge la idea de crear este espacio con tantos seguidores?

    DAN: Simplemente porque me di cuenta de que África estaba principalmente representada por diversos medios no africanos. Dos años después de la creación de esta web sigue siendo prácticamente igual, presentando a menudo un continente miserable, donde reinan la pobreza, el hambre y la guerra. Después de viajar por diversos países africanos, nos damos cuenta de que África tiene muchas facetas: Los bellos paisajes, su vitalidad, su gente tremendamente acogedora, sus grandes oportunidades, etc. El espacio web «visiter l’Afrique» era una necesidad ya que hacía falta mostrar el continente africano como es, cambiando su imagen y dejando de lado los estereotipos, sin olvidar sus problemas, pero destacando sus oportunidades. 

    Visiterlafrique.com es una plataforma digital, interactiva y colaborativa, dedicada al turismo y la cultura en el continente africano. Los viajeros publican sus experiencias de viaje, la gente local comparte sus rutinas y nos dejan descubrir sus pueblos, ciudades y países, creando una comunidad donde la gente comparte sus experiencias en África, de este a oeste, de norte a sur y todo gracias a la colaboración y participación de apasionados de nuestro continente. 

    visiterlafrique.com es una plataforma digital, interactiva y colaborativa dedicada al turismo y al cultura sobre el continente africano

    EAR: ¿Cuál es el perfil mayoritario de los visitantes de su WEB? ¿Podríamos decir que internet ha cogido fuerza en África?  

    DAN: Podríamos decir que crece con fuerza. La tasa de penetración de internet en la sociedad africana ha aumentado considerablemente, y tenemos una cultura digital muy dinámica, representada por 126 millones de usuarios en Facebook.

    EAR: ¿Qué perspectivas tiene sobre el turismo en África?

    DAN: Analizando las cifras de los últimos años, podemos ver que el continente acoge a un número cada vez más grande de turistas. Más allá de lugares punteros como Marruecos, Sudáfrica o Egipto, vemos que existen nuevos destinos como Botsuana o Etiopía que van acogiendo cada vez más turismo. Los países francófonos aún tienen mucho que mejorar, pero las medidas que se están tomando en Senegal o Costa de Marfil son muy prometedoras. Sin embargo, el turismo inter-africano debe desarrollarse aún más, comenzando por los altos precios de los billetes de avión y las políticas de visados. Aplaudo la medida de Benín de abrir sus fronteras a los demás países del continente. Debemos invertir también en infraestructuras clave así como el agua, transportes o electricidad. Los estados deben darse cuenta de la importancia de las nuevas tecnologías para convencer al turista y controlar la reputación que tienen online. Sin embargo, creo que los países han entendido que el turismo puede ser un motor para su economía y eso es muy esperanzador. 

    La tasa de penetración de internet en la sociedad africana ha aumentado mucho y tenemos una cultura digital muy dinámica

    EAR: Ha visitado más de 20 países africanos, ¿hay alguno que la haya impresionado especialmente?

    DAN: Sin ninguna duda, diría Sudán. Descubrí el país el año pasado. Estaba entre los 3 países que más deseaba ver del continente pero no había tenido ocasión de ir antes. 

    EAR: Según usted, ¿qué políticas y medidas deberían tomar tanto las autoridades gubernamentales como las empresas privadas para fomentar el turismo en África?

    DAN: Creo que en muchos países del continente las empresas privadas  ya han comenzado a trabajar en ello. Los gobiernos deberían legislar a favor de ayudar y fomentar las medidas tomadas por las empresas del sector. De momento, lo más importante es que nuestros estados inviertan en infraestructura: carreteras, transporte, acceso al agua y electricidad. Revisar los altos precios de los visados, como por ejemplo en Camerún, donde el visado más barato es de 125 euros. Hacen falta también medidas contra la inseguridad, los estados deben ser transparentes para convencer a los turistas, pero, sobre todo, los estados deben concebir el turismo como una palanca para el desarrollo.

    Lorsque l’on observe les derniers chiffres, on se rend compte que le continent accueille toujours de plus en plus de touristes. Au-delà des destinations phares que nous connaissons

    EAR: Dejó de trabajar como editora en el prestigioso periódico francés «Le Monde» para volver a su país, Camerún, y empezar de cero. ¿Esto no suscitó dudas en usted? 

    DAN: No. Deseaba trabajar de acuerdo a mis convicciones. Deseaba también acercarme a mi país y crear junto a la juventud de éste el sueño camerunés. Quería, a través de mis acciones, inspirar a la juventud camerunesa y hacerles creer en su potencial. Quiero ser parte del cambio y poder contarlo de París a Montreal. Quiero vivir el cambio. 

    EAR: Ha sido incluida también en la lista de las 30 personas más influyentes del continente menores de 30 años por la revista Forbes-África. ¿Qué representa eso para usted?

    DAN: Me hizo realmente feliz. Es un honor que grandes profesionales del sector reconozcan el duro esfuerzo que hemos llevado a cabo. Es una motivación para seguir, es algo que me da aún más ganas de superarme. 

    EAR: Aún siendo una joven emprendedora, ya ha podido compartir su experiencia con estudiantes de la universidad de Harvard. Háblenos de esta experiencia. 

    DAN: Fue una experiencia genial, un verdadero honor. La niña de 12 años que dejó su Douala natal para ir a vivir a un pequeño pueblo francés, no podía imaginarse que con 24 años estaría hablando en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Al principio estaba algo nerviosa, pero rápidamente me sentí muy cómoda y contenta de ver la buena acogida de nuestra web por parte de la comunidad anglófona. Un mes después de la intervención en Harvard, lanzamos la web en inglés.

    Me marché de Francia y dejé mi empleo porque deseaba trabajar de acuerdo a mis convicciones y deseaba también acercarme a mi país y crear junto a la juventud de éste el sueño camerunés

    EAR: ¿Qué piensa usted del rol que juega la diáspora africana en la promoción del turismo en África?

    DAN: Es una gran embajadora del continente y debe tenerse en cuenta su rol como máquina de cambio. África no podría hacerse sin sus jóvenes. 

    EAR: Entrando en un tema más personal, ¿cómo lleva su vida privada con un trabajo que requiere tanto tiempo? 

    DAN: Es algo difícil de gestionar. Estos últimos 4 años he priorizado mi vida profesional, pero al volver a vivir en Camerún, trato de priorizar lo esencial, es decir, mi gente. También he reducido mis viajes para poder compartir más tiempo con mi pareja. 

    EAR: ¿Qué mensaje mandaría a aquellos que nos leen en este momento, jóvenes, no tan jóvenes, africanos o amigos de África?

    DAN: La juventud (de 7 a 77 años) debe creer en el continente y su potencial. Como dijo Eleanor Roosevelt «el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños». Es importante creer en África para ser un agente del cambio.

    EAR: ¿Si fuera un color…?

    DAN: Verde esperanza.

    EAR: ¿Una canción?

    DAN: Henri Dikongué – Bulu Windi Tenge.

    Por Franck Olivier Kra 

    @franckokra 

  • Magrebís en París.

    Francia, el país de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, símbolo de tantos acontecimientos que han cambiado el curso de la historia contemporánea en todos los ámbitos, saca su fuerza de su composición multicultural y París es su capital. 

    Es una de las ciudades más creativas y expresivas del continente europeo. En esta ocasión nos paramos para compartir el día a día de la comunidad de origen magrebí que forma parte de la población de la Ciudad de la Luz.

     

    Mess Messouda, 33 años, marroquí

    Ella y su marido llegaron a Francia en el año 2000, principalmente por razones médicas. Al principio, el cambio fue relativamente fácil para ella puesto que ya conocía el país, habiendo nacido, y pasado su infancia hasta el último año de secundaria en Francia. Sin embargo, Mess esperaba encontrar un empleo rápidamente para hacer frente a sus necesidades. En cuanto a su marido, el traslado fue un verdadero sufrimiento puesto que a penas se desenvolvía con el idioma, y tampoco se hallaba en este nuevo contexto cultural y ambiental. Además, el dejar atrás a toda su familia siendo el único hijo varón también contribuyó a este sufrimiento. 

    Cuando le preguntamos si se siente integrada, esto fue lo que respondió: «Yo no diría que me siento especialmente integrada. Por otra parte me cuesta trabajo comprender el sentido profundo del término integración. Somos franceses, musulmanes y, visto el clima actual, parece difícil sentirse integrado sin concesión por parte de Francia. Sin embargo, tengo mi empleo, mi familia y me siento relativamente satisfecha. Vivimos dichosos con los altibajos inherentes a la vida.»

     

    Lo que más echan en falta es la mentalidad, la generosidad y el calor humano de sus compatriotas

     

    Lo que más echa en falta de su país de origen es la mentalidad, la simpatía, la generosidad y el calor humano de sus compatriotas. Las riquezas patrimoniales y geográficas son también fuente de grandes nostalgias. Ella se llevaría de Marruecos a Francia todas estas cosas que añora, pero, inversamente, también le gustaría poder llevarse a Marruecos el  sistema sanitario, las infraestructuras (carreteras, autopistas, accesibilidad, transportes), un poco de orden, las facilidades administrativas y las de la vida cotidiana en general (tiempo libre, ocio, salidas, etc.).

    Lo que menos le gusta de Francia son las mentalidades prefijadas, los prejuicios, y la reiterada falta de tolerancia, la carestía de la vida y el exceso de impuestos de todo tipo (de habitabilidad, sobre la renta, el impuesto de valor añadido, etc.).

    Mess no tiene muchos más amigos marroquíes que franceses. Debido, ciertamente, según ella, a su entorno de trabajo y ambiente (trabaja en un hospital en la región parisina) y cuando se le plantea la pregunta de si quiere volver algún día a Marruecos y jubilarse, nos responde lo siguiente: «Sería un buen final: volver. Pero no veo cómo, por el momento. Pienso que haré como nuestros antecesores: volver a vivir en Marruecos cuando sea mayor. A día de hoy ese es mi deseo».

     

    Yousef Tagham, 36 años, argelino

    Yousef vino a Francia por sus estudios, la experiencia y el amor por viajar.  Reconoce haber sido bien acogido por la familia y se ha sentido en su ambiente en París. Disfruta del teatro, de comer, salir, conocer gente y, simple y llanamente, de  vivir. 

    En cuanto a la integración, piensa que los valores y principios ya adquiridos en el país de origen, su Argelia natal, han hecho que se sienta integrado en Francia desde el primer día, «unos valores universales que no están relacionados con el lugar de residencia». Echa en falta muchas cosas, pero las más importantes son la familia y los amigos que viven en Argel. «Añoro mucho el  mar y a mi madre; las pequeñas salidas por Cabilia con mi padre, escuchando jazz y recorriendo la mágica costa mediterránea argelina».

    Lo que le ha llevado a Francia es la calidad de vida, el nivel de los estudios y de la formación, el encanto de este bello país (ha vivido nueve meses en la Costa Azul), vivir sus convicciones sin complejos, sin censura y de forma natural.

    Lo que podría hacerle volver a Argelia es la familia, solo la familia. 

    En Francia disfruta de la cultura, la libertad, el país, la cocina, su situación geográfica (en el centro de Europa), la historia, los castillos, los teatros, la grandeza y, para acabar, la hospitalidad. Lo que no le gusta es el individualismo de las grandes metrópolis, la carestía de los alquileres en París, el metro, las huelgas, los conductores parisinos, la meteorología, y sin olvidar los fines de semana de dos días. 

    Tiene amigos de todo tipo: franco argelinos, y argelino franceses, que son antes «amigos» que «originarios de».

    Para Youssef, los valores aprendidos en su Argelia natal, han hecho 

    que se sienta integrado desde el primer día

     

    ¿Volverá a Argelia? Yousef nos responde que todo depende del proyecto profesional y personal, que en la vida todo es posible. Para poder jubilarse, debe cotizar primero. Objetivamente, el sueño sería jubilarse en Andalucía. Sueños aparte, el lugar de la jubilación depende de varios factores y espera pasar su jubilación viajando, en Francia, en Argelia, en Andalucía… etc.

     

    Assia Menas, 32 años, argelina

    Tras sus estudios de ingeniería sus planes la llevaron a Francia para proseguir sus estudios en el campo de la farmacia y adquirir un doble grado, también por la facilidad del idioma.

     

    Extraño mucho las costas argelinas. 

    Ir a la playa al salir de la universidad o del trabajo y relajarme frente 

    al mar es muy agradable

     

    Su llegada a Francia fue un poco difícil, sobre todo por la añoranza de su familia. Se sintió también estresada a causa de las numerosas gestiones que se vio obligada a realizar. Tuvo un gran momento de duda en cuanto a la elección de su máster, pues cambiaba de especialidad y se salía de su trayectoria en el ámbito de los estudios. Actualmente, Assia trabaja en un puesto en CDI y, según ella, se encuentra bien arropada. Ha hecho muchos amigos, tiene sus pequeñas costumbres y recientemente ha obtenido la nacionalidad francesa. «Lo que echo de menos de mi país es, en primer lugar, a mi familia y diría que también la calidez del pueblo argelino; allí se puede abordar más fácilmente a la gente». Nos dice que también añora las costas argelinas. Ir a la playa al salir de la facultad o del trabajo y ponerse frente al mar es muy agradable.

    Según ella, si pudiese se llevaría el sol de Argelia para dar alegría y dar más calor a sus jornadas parisinas, además de mayor apertura de espíritu a los parisinos, y añade: «lo que más me gusta de Francia es la riqueza de la vida cultural. Siempre hay cosas para hacer, muchos espectáculos y museos para visitar. En Argelia, desgraciadamente, eso no está tan desarrollado.»

    Lo que menos le gusta a Assia es la relación de los franceses con el dinero y la falta de lazos familiares. Nos explica que tiene algunos amigos argelinos que, como ella, han venido para acabar sus estudios en Francia. Sin embargo, la mayoría de sus amigos son franceses o de otros lugares y los ha conocido dentro del ámbito laboral o de las salidas con sus amigos. No descarta regresar un día a Argelia, un país rico donde quedan muchas cosas por hacer, y no diría que no si se le presentase una buena oportunidad.

     

    Zola Menas, 36 años, argelina

    Zola dejó Argelia ante la falta de posibilidades de evolución profesional y las dificultades para ejercer correctamente su profesión, lo que era frustrante para una persona ambiciosa como ella. Decidió entonces retomar sus estudios para reorientarse profesionalmente y llevar a cabo investigación médica en Francia, puesto que, debido a las incompatibilidades académicas, no puede ejercer la medicina. También huía de una mentalidad social que no era compatible con su modo de vida.

    Zola nos dice: «al principio me sentí mal, pero me adapto muy rápido y soy una persona sociable. Tengo muchas ventajas al encontrarme en Francia y no en otro sitio, tanto por el idioma como por la presencia de algunos miembros de mi familia y amigos próximos, pero el cambio siempre es un poco difícil al inicio».  

    Le ha hecho falta poco tiempo para tener nuevos objetivos. Ahora todo va mucho mejor puesto que su situación es mucho más estable y posee los papeles que le autorizan a permanecer en territorio francés durante un año. Zola se encuentra bien instalada y puede dedicarse a cumplir sus perspectivas y a disfrutar de la vida.  

    Me falta mi familia, mis amigos, ejercer como médico, el buen tiempo y el sol, tener tiempo libre y el sabor de las frutas y las verduras… bueno, quizás sean pequeños detalles pero, en cualquier parte, elegir conlleva siempre un pequeño sacrificio

     

    Al plantearle la pregunta sobre su integración,  nos hace saber que es una palabra que no le gusta mucho, pues no se ha sentido nunca apartada. La gente no le hace sentirse diferente, quizás porque es una chica blanca de piel, porque habla la misma lengua, comparte la misma actualidad y bastantes otros puntos comunes, pero el sistema y la administración le recuerdan constantemente que es extranjera.

    Zola nos cuenta: « me faltan mi familia, mis amigos, ejercer como médico, el buen tiempo y el sol, tener tiempo libre y el sabor de las frutas y las verduras, etc. Bueno, quizás sean pequeños detalles pero, en cualquier parte, elegir conlleva siempre un pequeño sacrificio»

    Se llevaría de Argelia a sus padres y estaría tranquila de tenerlos en un país desarrollado con un sistema sanitario puntero, sin olvidar la generosidad de la gente. De Francia a Argelia, la lista para ella se alarga, ya que es difícil la comparación dada la enorme distancia entre un país en desarrollo y una potencia económica e industrial como Francia. Según ella, las tres grandes prioridades serían la educación, la sanidad y la justicia, y piensa que Francia tiene valores sólidos. 

    Añade que lo mas importante para ella en Francia es un todo que se resume en el desarrollo, el acceso a los derechos, a la educación y a la cultura, el refinamiento de la gastronomía (panes y quesos para ella en particular) y las ayudas sociales, que son muy ventajosas en relación con otros países desarrollados. También el patrimonio francés: una buena unión que alía historia y diseño futurista, en lo que concierne a la arquitectura.

    Al preguntarle por aquello que menos le gusta nos responde: «desgraciadamente es delicado. La relación con la inmigración es una preocupación a nivel mundial y, la falta de apertura de mente en relación con ciertas amalgamas (asociadas a los orígenes y las religiones). Creo que se levantan muros y se separa a la gente en clases por criterios escandalosos, y eso hay que denunciarlo, pues se aleja de los valores de la República, lo que es una pena»

    La mayoría de los amigos de Zola tienen la doble nacionalidad franco-argelina, mantiene contacto con personas llegadas a Francia antes que ella y cuenta entre sus amigos a miembros de su familia y amigos de diferentes orígenes.

    Zola se siente llena de energía para trabajar y le gusta saber que la jubilación está demasiado lejos como para pensar en ello en este momento. Se plantea seriamente, si las cosas no cambian, vivir su jubilación en Francia o en otra parte dejando la puerta abierta a otras posibilidades.

     

    Rym Ghamgui, 25 ans, estudiante tunecina

    Rym vino a Francia, a París concretamente, para terminar sus estudios de diseño de interiores, pues siempre fue su sueño estudiar en Francia, debido al nivel de educación superior en relación al de Túnez en lo que concierne a su profesión y a las mayores oportunidades profesionales.

    El primer año no fue en absoluto fácil puesto que París le parecía demasiado grande y se sentía un poco perdida. Se encontraba cansada y deprimida debido a que pasaba mucho tiempo en el metro y le faltaba el sol. También le sorprendió la actitud de la gente, demasiado apresurada y bastante materialista. 

    Rym se rodeaba de compatriotas, pero desde hace un tiempo, ha añadido franceses y personas de otras nacionalidades a su larga lista de amigos, lo que le ha ayudado mucho a sentirse más integrada

     

    Con sus palabras nos dice lo siguiente: «después de tres años, me va mucho mejor. Felizmente para mí, tengo a mi familia materna que me ha ayudado mucho; vivo en casa de mi tía y eso me ayuda económicamente, pues no podría vivir sola. Sin embargo, eso tiene algunos inconvenientes, ya que no estoy del todo en mi hogar y debo respetar las reglas de la casa.

    Lo que más añoro es mi familia más cercana, mis padres, mi hermana y mi hermano, que están en Túnez. Voy con frecuencia a Túnez, sobre todo en vacaciones de verano. También echo de menos el lujo que me suponía mi coche, por ejemplo, que no lo tengo aquí. La vida en París es cara e, incluso si dispongo de medios, los precios me parecen exagerados: visitas a los museos, restaurantes, vestimenta… todo, a decir verdad».

    Lo que le gustaría traer a París es a sus padres. Lo que más aprecia es su evolución en la vida profesional y, lo que menos, el estrés de la vida diaria. Rym se rodeaba de compatriotas. Ahora, entre su larga lista de amigos, cuenta con franceses y de otras nacionalidades, lo que la ha ayudado mucho a sentirse más integrada. Rym piensa volver a Túnez, pero no enseguida, quizás tras algunos años de experiencia. Reconoce también que la situación en su país ha sido muy difícil tras la Primavera árabe y los atentados en Túnez.

      

    Por Daria Skarzynska

  • Princesse Monia y el «Tchin Tchin Djinlin» que sube como la espuma

    Princesse Monia es su nombre artístico pero refleja también su estatus social. Yoboué Yah Nina Larissa es realmente una princesa ya que es hija Nana Yoboué Koua del rey de Affery, en la región de Bongouanou de Costa de Marfil.

    Ebiz Africa Review (EAR): Princesa Monia, imaginamos que este es tu nombre de artista pero, ¿cuál es tu nombre real y por qué Princesse Monia?

    Princesse Monia: Efectivamente, Princesse Monia es mi nombre artístico, mi nombre real es Yoboué Yah Nina Larissa. Princesse Monia porque mi padre es el rey de una de las más importantes regiones de Costa de Marfil, el pueblo Akan (la etnia que supone el 44% de la población marfileña, originarios de Ghana). Mi padre me sugirió este nombre artístico cuando empezaba mi carrera musical. Le costó mucho entender que su querida hija no iba a ejercer una carrera como funcionaria.

    EAR: ¿Cómo llegó la música a ti? ¿Cómo describirías tu estilo musical?

    PM: Diría que la música nació en mi. Mis padres me quitaron la llave de mi habitación porque me escapaba por las noches para cantar en el patio familiar. Mi estilo se basa en la variedad de ritmos africanos y como me encanta ver a la gente feliz, mis canciones son muy rítmicas para hacer bailar a la gente.

    Costa de Marfil será siempre mi base y mi fuente de inspiración para enriquecer mi repertorio musical… y darme a conocer fuera de África y ésto forma parte de mi plan de carrera artística

    EAR: En Costa de Marfil abundan los ritmos musicales, como el Zouglou o el Coupé Décalé, que están creando una referencia a nivel internacional. ¿Cómo piensas hacerte un hueco en esto del «show business»?

    PM: Después de componer mis canciones, hacía falta estudiar y encontrar un ritmo y unos pasos de baile que se adaptaran a otros ritmos musicales lugareños. Los bauticé como Tango Tango. No son pasos diseñados para bailar el Zouglou o el Coupé Décale, son unos pasos muy sencillos que cualquier persona, incluso de otros países, podría aprender fácilmente.

    EAR: ¿Cuánto tiempo has tardado en crear tu propio estilo y como lo ha recibido el público?

    PM: Llevo 6 discos publicados que grabé siendo estudiante y no pude darles promoción. Empecé mi «despegue» en 2015 y el público ha acogido muy bien mi estilo a través de las emisiones de mis videos en la televisión marfileña en canales como Tonnere, Tempo, Music Actu, etc.

    Mi estilo de baile puede adaptarse a varios ritmos tanto africanos, europeos de como otros continentes

    EAR: ¿Cuáles son tus planes para lanzar tu carrera en la escena africana e, incluso, más allá de las fronteras del continente?

    PM: Ya que mi estilo de baile puede adaptarse a otros ritmos más allá de los africanos, mi idea es elegir una capital europea como punto de arranque para triunfar. Costa de Marfil estará siempre en mi corazón y será mi fuente de inspiración para enriquecer mi estilo musical. Sí me preguntaran por qué España, diría que porque vivo enamorada de su cultura, su clima y su fútbol.

    Ya es hora que el reconocimiento de la mujer como ser igual al hombre sea efectivo 

    EAR: Háblanos de tus letras y de lo que hablas en ellas y del papel que tienen las mujeres en ellas.

    PM: Hablo de las cosas esenciales de la vida como el amor, la salud, la felicidad y la paz. A través de mis canciones trato de hablar también, por supuesto, de temas más tristes como la pobreza, la traición o la hipocresía de la gente. No me vale con denunciar los males de la sociedad, intento que mi música sea una terapia para los que la escuchan.

    Dios dio a las mujeres el don de la creación, queriendo diferenciar al hombre de la mujer y, además, vemos a las mujeres cada día más, ocupando más cargos de responsabilidad más allá de ejercer como madres de familia. Va siendo hora de que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres sea efectiva.

    EAR: ¿Has encontrado problemas para empezar tu carrera?

    PM: Como en cualquier negocio o trabajo, los comienzos siempre son difíciles, pero es el poder superar estas dificultades lo que nos motiva a seguir adelante.

    Mi estilo es el Tchin Tchin Djinlin  que he creado para divertirse y que llamo el baile de los quieren avanzar

    EAR: ¿Cómo ves la industria musical en Costa de Marfil?

    PM: Con la nueva organización del Burida (Oficina Marfileña de Derechos de Autor) se ha conseguido que los artistas del país hayan podido empezar a vivir de su arte.

    EAR: Háblanos de tu vida personal. ¿Estás casada o soltera?

    PM: Hay un hombre en mi vida que me ama, y le gusta mucho tanto mi trabajo en la música como fuera de ésta dirigiendo un grupo de empresas.

    Mi estilo es el Tchin Tchin Djinlin, que he creado para que la gente se divierta y que llamo «el baile de aquellos que quieren avanzar»

    EAR: ¿Cuál es tu pasatiempo favorito?

    PM: Sin la música no existiría, así que bebo los vientos por ella.

    EAR: Sí fueses un monumento  o un personaje, ¿cuál elegirías?

    PM: Me gustaría parecerme a la virgen María que hizo que su hijo fuese el salvador de la humanidad.

    EAR: ¿Qué mensaje mandarías a los lectores de eBiz Africa Review tanto de África como del resto del mundo?

    PM: Les deseo salud y éxito en sus vidas. Los animo a seguir leyendo la revista y, les pido que hagan un hueco en sus corazones para Princesse Monia, que promete de aquí en adelante una nueva manera de entender la música: el Tchin Tchin Djinlin, el baile de aquellos que quieren avanzar.

    Franck Olivier Kra

    @franckokra

  • Cinco recetas de cocina africana

    Cinco recetas de cocina africana

    Photo by Mohau Mannathoko on Unsplash

    Por Sherezade Konan

    África es un continente con gran variedad de culturas, ambientes e influencias. Esa variedad cultural implica, también, variedad de sabores. Descubramos esta selección de cinco de las múltiples recetas de cocina del continente cuna de la humanidad.

    1. El kedjenou de pollo (Costa de Marfil):

    Tiempo de elaboración: 15 minutos de preparación + 40 minutos de cocción.

    Ingredientes (4 personas):

    ▶ 1 pollo entero.

    ▶ 1 berenjena.

    ▶ 1/2 calabacín.

    ▶ 3-4 tomates (opcional para un poco más de tiempo).

    ▶ 1 gran tomate pelado.

    ▶ 2 dientes de ajo.

    ▶ 1 cebolla muy grande.

    ▶ 5-7 hojas de laurel.

    ▶ Tomillo (¡no ponga ramitas, pues dará un sabor desagradable!).

    ▶ Jengibre (un ingrediente muy importante).

    ▶ Mantequilla o aceite.

    ▶ Sal.

    ▶ Pimienta.

    Elaboración de la receta:

    Unte con mantequilla o aceite el fondo de una cazuela. Corte el pollo en trozos (pechuga, muslo, etc.), póngalos en ella y dórelos. Escalde los tomates para pelarlos y posteriormente cortarlos en trozos. Corte (peladas o no) las otras verduras y añada todo a la cazuela. Pique el ajo y añádalo.

    Añada las especias. Remueva todo muy bien y déjelo a fuego medio, revolviéndolo cada 5 ó 10 minutos. Durante la cocción, añada al gusto el jengibre, la sal ,la pimienta y el tomillo.

    Sírvase sobre arroz blanco.

    2. Curry de gambas con cerdo (Madagascar):

    Tiempo de elaboración: 20 minutos de preparación + 40 minutos de cocción.

    Ingredientes (4 personas):

    ▶ 8 gambas (de Madagascar, si fuera posible).

    ▶ 500 g de cerdo.

    ▶ 1 cucharada de ajo fresco picado.

    ▶ 1 cucharada de jengibre fresco picado.

    ▶ 1 cucharada de curry de Madagascar.

    ▶ 200 g de tomate fresco pelado.

    ▶ 100 g de cebollino picado.

    ▶ 100 g de cebollas.

    ▶ 20 cl de dzamandzar (ron de Madagascar).

    Preparación de la receta :

    Corte la carne de cerdo en trozos de aproximadamente 50 g. Ponga la carne de cerdo con las cebollas en aceite caliente. Añada el ajo, el jengibre, el curry, la sal y la pimienta. Deje freír lo necesario la carne a fuego lento durante 20 minutos. Introduzca las gambas a fuego vivo para que se doren por ambos lados. Haga con las gambas un flambeado usando el ron de Madagascar. Añada los tomates y mézclelos con la carne de cerdo.

    Cocine todo a fuego lento durante otros 10 minutos. Las gambas no deben estar muy cocidas.

    Emplate y añada el cebollino picado. Sírvase con arroz blanco, rougail de tomate o escabeche de verduras.

    3. Koshari abu gibba (Egipto):

    Tiempo de elaboración: 30 minutos de preparación + 30 minutos de cocción.

    Ingredientes (para 10 personas):

    ▶ 2 cebollas.

    ▶ 1 cabeza de ajo.

    ▶ 1 kg de macarrones.

    ▶ 3 tazas de lentejas.

    ▶ 4 tazas de arroz.

    ▶ 5 tomates.

    ▶ Pimienta.

    ▶ Comino.

    ▶ Vinagre.

    ▶ Aceite.

    Preparación de la receta:

    Pique dos cebollas y dórelas en aceite. Pele la cabeza de ajo, machaque los dientes y fría. Cocine el kilo de macarrones durante unos 15 minutos. Escúrralos. Lave las 3 tazas de lentejas una vez hayan estado a remojo durante 30 minutos en una sartén con 6 tazas de agua. Lleve a ebullición. Añada 4 tazas de arroz y sazone con 1 cucharadita de pimienta negra y otra de comino negro. Tape y cueza a fuego lento durante 15 ó 20 minutos. Cuando el arroz haya absorbido el agua, añada la mitad del ajo frito y 2 cucharadas de vinagre.

    Para la salsa, saltee 5 tomates picados con el ajo restante y con especias. Vierta los macarrones y luego la salsa y la cebolla frita. También puede añadir un puñado de garbanzos cocidos.

    4. Verduras en vinagre (Islas Mauricio):

    Tiempo de elaboración: 20 minutos de preparación + 10 minutos de cocción.

    Ingredientes (4 personas):

    ▶ 300 g de zanahorias.

    ▶ 200 g de coliflor.

    ▶ 200 g de col.

    ▶ 200 g de judías verdes.

    ▶ 1 cebolla grande.

    ▶ 4 dientes de ajo.

    ▶ 50 g de jengibre.

    ▶ 5 chiles verdes.

    ▶ 1 cucharadita de semillas de mostaza.

    ▶ 1 cucharadita de azafrán.

    ▶ Aceite.

    ▶ Vinagre.

    ▶ Sal.

    Preparación de la receta :

    Separe la coliflor en ramitos pequeños. Vacíe los chiles de sus semillas y córtelos en 4 en sentido longitudinal. Pele las zanahorias y las judías verdes y córtelas en tiras finas. Corte las hojas de col en tiras finas. Escurra las verduras y séquelas en un paño. En una olla pequeña, caliente 6 cucharadas de aceite y cocine la cebolla picada durante 30 segundos. Añada juntos el ajo, el jengibre y las semillas de mostaza; el azafrán machacado a continuación. Mezcle bien y añada las verduras. Dórelas durante 2 minutos y revuélvalas sin aplastarlas. Deje enfriar y añada 1 cucharada de vinagre.

    Observación: Cómase con pan.

    5. Tibs (Etiopía):

    Tiempo de elaboración: 15 minutos de preparación + 40 minutos de cocción.

    Ingredientes (4 personas):

    ▶ 600 g de carne de vacuno (u otra carne roja) en tiras.

    ▶ Harina de teff (o trigo sarraceno).

    ▶ 2 cebollas grandes.

    ▶ 1 tomate.

    ▶ Comino en polvo.

    ▶ Azafrán.

    ▶ Pimentón.

    ▶ Aceite.

    Preparación de la receta :

    Con la harina de teff (o trigo sarraceno), prepare la masa para crepes sin azúcar y sin sal. Elabore unos 10 ó 12 crepes (los crepes serán bastante gruesos, pero ligeros). En la cazuela, deshidrate a fuego lento la cebolla y el tomate. Añada 1/2 cucharadita de comino y 1/2 cucharadita de azafrán y pimentón. Añada la carne picada, que puede pasarse por la parrilla en seco 30 segundos antes de ponerla en la cazuela .Cueza a fuego lento hasta que la carne esté bien cocida. Añada sal y pimienta al gusto. Corte en tiras anchas (de 8 a 10 cm) los crepes de forma que obtenga unas 3 tiras por cada crepe. Ponga en cada plato 3 bandas con el fin de cubrir el plato. Añada la carne encima (con cebolla y tomate). En un borde, deje un poco de comino, azafrán y pimentón. Deje a disposición de cada huésped, una o dos tiras de crepe enrollado.

  • Ouidah, el alma de África Occidental

    En Benín se discute habitualmente sobre si la verdadera capital del país es Porto-Novo, como reza la Constitución de 1990 y donde residen el poder legislativo y judicial, o si lo es Cotonú, sede del poder ejecutivo y del económico. Lo que está fuera de toda discusión es cuál es capital espiritual de Benín: Ouidah. Sin lugar a dudas.

    En apariencia anodina, esta ciudad litoral de alrededor de 100.000 habitantes, a pocos kilómetros de Cotonú y de la frontera con el vecino Togo, esconde una riqueza histórica y cultural sin parangón en África Occidental. Meca del vudú, antiguo puerto de esclavos y destino de sol-y-playa, Ouidah tiene demasiado que ofrecer como para dejarla pasar.

    En apariencia anodina, Ouidah esconde una riqueza histórica y cultural sin parangón en África Occidental

    Ouidah, capital de la trata de esclavos

    Fundada probablemente en el siglo XIV y capital del reino homónimo de Whydah, la ciudad creció gracias al floreciente comercio de esclavos, capturados de pueblos rivales del interior, con los que sus reyes mercadeaban con los europeos. En 1727 Ouidah fue conquistada por el rey Agaja del vecino reino de Dahomey y se convirtió en simple puerto de la capital, Abomey, hoy Patrimonio de la Humanidad.

    Los sucesivos reyes de Whydah y de Dahomey permitieron, mediante acuerdos, el establecimiento de puestos europeos en Ouidah para facilitar el comercio de esclavos. Franceses, daneses, holandeses, ingleses y portugueses construyeron fuertes en la ciudad. A excepción del fuerte portugués y del inglés, reconvertido actualmente en viviendas y comercios, todas las fortalezas europeas fueron destruidas: por deterioro y abandono en el caso de la francesa; al abolirse oficialmente la esclavitud en el caso holandés; y el danés, a la postre campo militar galo, con la independencia de Benín en 1960.

    El fuerte portugués de São João Baptista de Ajudá, una de las más pequeñas colonias del mundo hasta su invasión por parte de un Benín ya independiente en 1961, es el punto de partida de una visita que nos lleva a recorrer la Ruta de los Esclavos. En su interior, un museo de la esclavitud en el que encontramos testimonio de la herencia afro-brasileña. La ruta, un camino de cuatro kilómetros que recorre Ouidah desde el centro de la ciudad hasta la playa, es parte de la iniciativa intercontinental impulsada por la UNESCO y la OMT «Ruta del Esclavo: resistencia, libertad, patrimonio», surgida en 1994 en la misma ciudad.

    El fuerte portugués de São João Baptista de Ajudá es el punto de partida de una visita que nos lleva a recorrer la Ruta de los Esclavos

    Del el siglo XV al XIX, unos 12 millones de personas fueron capturadas y enviadas como esclavos a América y Europa; de ellas, aproximadamente dos millones lo hicieron desde Ouidah. La ruta conmemora mediante cinco etapas el camino que los esclavos transitaban y las experiencias que vivían.

    El recorrido comienza en la Plaza Chacha, bautizada en honor a Francisco Félix de Souza «Chacha», un brasileño convertido en uno de los mayores negreros de la historia. Ahí era donde los esclavos eran seleccionados por los compradores europeos. La tradición mandaba que los hombres debían dar nueve vueltas al Árbol del Olvido, siete en el caso de las mujeres, para dejar de lado sus orígenes y tradiciones. De ahí, los esclavos pasaban al compartimento Zomaï donde eran obligados a permanecer en total oscuridad a centenas, a veces durante más de un mes, para acostumbrarlos a las condiciones de las bodegas de los navíos que los transportarían a América y Europa. Los que sobrevivían eran llevados a la plaza Zomachi, donde se les marcaba a fuego antes de embarcar. Los muertos y los que se consideraba que no podrían soportar el largo viaje, eran arrojados a la fosa común de Zoungbodji, donde un modesto monumento los recuerda. En la penúltima etapa, a los esclavos se les permitía dar tres vueltas al Árbol del Retorno para asegurarse, según la tradición, que su alma volvería a África después de morir. Tras esta ceremonia, atravesaban la Puerta de No Retorno para emprender un penoso viaje abordo de navíos negreros en los que una de cada ocho personas perecía antes de llegar a puerto.

    La Puerta de No Retorno, el monumento más visitado de Benín, se ha convertido en símbolo de la memoria de las víctimas de la trata negrera y de la esclavitud. La ruta en su conjunto está siendo propuesta para Patrimonio de la Humanidad por su importancia histórica y cultural, con la esperanza de convertirse en un referente internacional en lo que al incipiente turismo de memoria se refiere, tal y como figura en el programa «Bénin Rélévé» del nuevo gobierno de Patrice Talon. Este monumento no solo marca el lugar de partida de los esclavos africanos, sino también, el punto desde donde su cultura y tradición se extendieron por el mundo.

    Ouidah, capital vudú

    Para mucha gente, el vudú es una oscura práctica en Haití, en Nueva Orleans o en las costas de Brasil. Sin embargo, las prácticas de estos lugares, estigmatizadas por películas de Hollywood, tienen su origen en una zona de África cuyo epicentro es Ouidah.

    La Puerta de No Retorno, el monumento más visitado de Benín, se ha convertido en símbolo de la memoria de las víctimas de la trata negrera y de la esclavitud

    El vudú es una religión animista, surgida en el reino de Dahomey de la mezcla de creencias del pueblo yoruba con las de los fon y los ewe entre otros. Designa al conjunto de dioses (vudús para los fones, orishas para los yorubas) con los que los hombres tratan de conciliarse, mediante sacrificios animales u ofrendas materiales, para así granjearse su benevolencia e indulgencia. Los vudús encarnan fenómenos o fuerzas naturales pero también criaturas mitológicas o ancestros divinizados representados por fetiches a los que se agasaja mediante diferentes rituales, normalmente de la mano de un iniciado que hace de intermediario entre estas deidades y la gente mundana. Pese a ser objetos tan importantes para entender la propia cultura, no deja de ser paradójico que los benineses deban desplazarse a París para admirar muchos de ellos, donde descansan en las vitrinas o en los almacenes del Museo Quai Branly Jaques Chirac, fruto del pillaje francés durante la colonización. No es de extrañar que el Presidente Talon, apoyado por asociaciones como el Consejo Representativo de Asociaciones Negras (CRAN), haya pedido a Francia, sin éxito, la restitución de esta herencia histórica y cultural.

    La ruta en su conjunto está siendo propuesta como Patrimonio de la Humanidad y con con la esperanza de convertirse en un referente internacional

    Con la esclavitud, las creencias viajaron en barco y se extendieron, mezclándose con otras tradiciones en América del Sur, del Norte y el Caribe. Así surgieron ritos como el candomblé en Bahía, el umbanda en Río de Janeiro, la santería y el palo en Cuba, el hoodoo en el sur de Estados Unidos o el vudú haitiano. El vudú, prohibido durante la dictadura de Mathieu Kérékou de 1972 a 1991, tiene una función social e incluso política muy importante en Benín,  y Ouidah es su meca. No se puede dejar la ciudad sin hacer dos paradas obligatorias: el Templo de las Pitones y el Bosque Sagrado del Rey Kpassè.

    El Templo de las Pitones, situado junto a la Basílica de la Inmaculada Concepción (1907), metáfora del sincretismo con el que se mezclan ambas religiones en el país, alberga una gran población de serpientes inofensivas para los humanos, incluidos los turistas, que no dudan en enroscárselas a sus cuellos. Incluye un conjunto de árboles sagrados y varias hornacinas y altares de sacrificio para honrar a deidades vudús. La devoción que los habitantes de Ouidah profesan hacia estos reptiles se debe a que, según la tradición, fueron las pitones las que ayudaron a los ancestros de la ciudad a vencer en batalla a las tropas del vecino reino de Allada. De hecho, los nacidos de padre y madre de Ouidah se marcan la cara con escarificaciones imitando el mordisco del animal, como parte de un ritual vudú de conexión con sus antepasados.

    El 10 de enero se festeja en Benín el Día Nacional de los Cultos

    Al Bosque Sagrado del Rey Kpassè hay que entrar, previo pago, con un iniciado que ahuyente a los espíritus que habitan el bosque, a quienes los no iniciados no somos capaces de ver -con el peligro que eso conlleva. El lugar es un pequeño pulmón verde en el que se exponen figuras de diferentes dioses vudús: de la fertilidad, de la tierra o de la guerra. Las esculturas, concebidas por el célebre artista beninés Cyprien Tokoudagba y por los hermanos Dakpogan, descansan ahí desde 1992, cuando fueron trasladadas como parte de las celebraciones del Festival de Cultura Vudú. Según la leyenda, en él descansa el fundador de Ouidah, el rey Kpassè, reencarnado en un centenario iroko al que se puede acudir a solicitar favores, que serán cumplidos si vienen desde la buena voluntad y acompañados de una propina. No en vano, y según cuentan en la ciudad, François Hollande sería presidente de Francia por intervención divina del susodicho rey.

    A unos kilómetros del monumento conmemorativo de la llegado de los primeros cristianos, se sitúan varios complejos turísticos donde poder disfrutar de un tiempo de relax

    El 10 de enero se festeja en Benín el Día Nacional de los Cultos, y es el mejor momento para disfrutar de las celebraciones en todo su esplendor, aunque en esta ciudad en cualquier momento puede cruzarse un zangbéto, vistoso dios de paja, serpientes y caracoles que vigila y protege los poblados.

    Ouidah, capital litoral 

    En la misma playa de Ouidah, a unos kilómetros de donde se encuentra el monumento conmemorativo de la llegada de los primeros cristianos, se sitúan varios complejos turísticos donde poder disfrutar de un tiempo de relax. La Casa del Papá o la Maison du Brésil son algunos nombres a retener donde se puede pasar la noche y disfrutar al día siguiente de una playa que se extiende desde el Gran Popó, en la frontera con Togo, hasta la misma Cotonú. Además, situados en una lengua de arena limitada por el océano a un lado y la laguna de Ouidah al otro, muchos de estos hoteles disponen de actividades fluviales como la pesca o el kayak.

    Otro de los encantos de la zona es la Ruta de los Pescadores, que une por el litoral Ouidah con Cotonú. Salpicada de poblados que se nutren del mar, en este camino se puede ver a los pescadores arrastrar en grupo, desde la costa, sus redes llenas de peces y, tristemente, también de plásticos, síntoma de nuestra época. Esta carretera de arena, eterna candidata al desarrollo urbanístico y turístico, desemboca en Cotonú, la gran ciudad, que te recibe con sus maquis, con su bailes, con su música africana, con sus motos y con su cerveza Béninoise. Fría y a pie de playa.

    Por Alejandro Dorado Nájera

  • Marc Fo Kiki, la F2k Fashion hecha en Togo

    Su nombre oficial es Marc Voule Yaovi Akpedze Yaovi, pero es conocido por su nombre artístico Fo Kiki. Nacido en Francia a finales de los 60, 

    Fo Kiki o FKK para los amigos, tiene una diplomatura en Ciencias Jurídicas y un máster en Relaciones Públicas. Comienza su carrera en la moda en Nueva York trabajando en cuestiones publicitarias, pero decide volver a Togo para dedicarse al diseño. Hoy en día, Fo Kiki marca el ritmo de la moda, no solamente en Togo, sino en todo el continente.  

    EAR: Marc Fo Kiki, ¿Qué fue lo que te llevó a «abrazar» este oficio?

    FKK: Lo primero es agradecerles dejarme ser partícipe de la revista. Podría decir que éste es un oficio muy pasional para mí, ya que desde muy joven me he interesado por la belleza de la creatividad. Desde siempre solía pedirle a mi sastre que le añadiera un toque especial a la ropa que diseñaba para mí. Con el paso de los años, esto evolucionó de manera exponencial. El «clic» vino en 2013 cuando creé mi propia línea de ropa, F2K Fashion, con la colección Beach Dreams, expuesta en el desfile del Yellow Summer del MTN Bénin.

    Podría decir que el oficio de creador y diseñador de moda es pura pasión para mí, ya que desde muy joven me interesaba la belleza de la creatividad

    EAR: Háblanos de tu creación y sobre el significado de Muse of Elegance.

    FKK: La idea es valorizar la cultura de la moda africana usando distintos materiales y estampados tradicionales tales como el kenté, el bazin, el woodin o el wax. Normalmente se trata de ropa urbana y trajes de noche fáciles de llevar. Tenemos una decena de colecciones como Beach Dreams, Seduction, Patou Monga La Terringa, Oceán, Afrique Colors, etc…  

    Muse of Elegance es una agencia de modelos creada en junio de 2013 dentro del régimen jurídico de Togo, aunque tiene representación en otros países como Ghana, Benín, Mali, Costa de Marfil, Sudáfrica o Senegal. Estamos muy orgullosos de ser una de las agencias más solicitadas del continente para los diferentes eventos de moda. Tenemos muy buena relación con otras agencias tales como AMM (de Ahounou Yanik) en Benín, Sydney Conceptuel (de Fatim Sidime) en Costa de Marfil o con AMF AMMFI (de Samuel Maresia) en Sudáfrica. Nuestro objetivo es crear una red federada de modelismo profesional en África. 

    EAR: Eres un artista y un referente en la moda togolesa. ¿Qué visión tienes de la moda en tu país?

    FKK: (Risas) Vale, acepto el título de artista ya que es la profesión que figura en mi pasaporte e intentó hacer sentir, soñar y dar placer con mis desfiles a los espectadores. 

    Togo recoge una multitud de talentos en el mundo de la industria de la moda. Los creativos de moda en Togo lo han entendido y han decidido crear una asociación de creativos de moda togolesa con el fin de estar más cerca de los poderes públicos. 

    Vamos a lanzar campañas de súplica y «robbing» para que el ministro de Cultura reestructure las legislación sobre la propiedad intelectual, y de esta manera cada persona pueda disfrutar del fruto de su trabajo.  

    Mi marca, F2K Fashion, busca valorizar la cultura vestimentaria de África, por eso utilizamos muchos materiales tradicionales como el kenté, el bazin, el woodin o el wax. Generalmente 

    son colecciones para hombres y mujeres

    EAR: ¿Qué piensas de la moda africana y qué perspectivas tienes sobre ésta a largo plazo? 

    FKK: Una pequeña corrección: no existe la moda africana, europea, americana o asiática. Darle un calificativo es abusar del lenguaje. Aceptamos el termino de moda en África, es decir, la creación de los estilistas africanos. Podemos decir que la moda en África avanza a grandes pasos y hay muchos actores que crecen dentro de la industria. 

    Esperamos que estos avances se consoliden en los próximos años y los nombres de los diseñadores africanos estén a la par de los del resto del mundo, y es en este punto donde quiero dar las gracias a los promotores de eventos del sector de la moda en África. Gracias a estos eventos se descubren nuevos talentos y otras revelaciones que hacen que la gente se interese más por este tema. 

    EAR: ¿Cómo son las relaciones entre los diseñadores de moda de Togo y del resto del continente?

    FKK: Son muy buenas en un 90% y sirven para compartir experiencias. Yo tengo buenas relaciones con los diseñadores togoleses aunque soy bastante nuevo en el negocio (4 años), pero tengo una amistad profesional muy importante con Elima Nadiaka.

    Ahora mismo me dedico a promover los jóvenes talentos tales como Aron Design, Ass Dogo o los hermanos Agama ,e intento que participen en eventos de moda de la región. 

    Las relaciones con diseñadores del resto de África son muy buenas, en especial con Abrantie (Ghana), Donazara (Níger), Emma Style (Senegal), Bon fils (Camerún), Bemba Création (Guinea) o Gilles Touré, Habib Sangaré, Tra Dieudonné, Carlos Desault (todos de Costa de Marfil). 

    Espero no crear celos (Risas).  

    Muse of Elegance es una agencia de modelos creada en 2013 bajo el régimen jurídico de una asociación cultural y está representada en varios países africanos 

    EAR: ¿Con qué palabra describirías la moda en África?

    FKK: Creatividad.

    EAR: ¿Cuáles son los salones de moda más importantes del continente?

    FKK: ¡Es una pregunta muy difícil! Tenemos más de una treintena de salones, pero cabe destacar la primera edición de la Mercedez Benz Africa Fashion Festival, en mayo de 2014 en Accra, en el cual hicimos lo imposible por lograr el éxito del evento. También el Fashion Show Anual de Douala, en noviembre de 2014, donde Gregoire Piwele invitó a más de una treintena de modelos extranjeros. 

    Podríamos citar la primera edición de la Nieme Fashion Week de Donazara, celebrada en noviembre de 2016, donde la logística fue excelente. 

    Cabe destacar también el Oyemi Fashion Show de Madame Magali Dossa de Benín. 

    No podría irme sin citar, por supuesto, el Festival Elima de 2014 y 2015 en Togo, que se ha convertido en el evento de moda de referencia en África. Aprovecho este momento para invitar a los diseñadores a la quinta edición que tendrá lugar el 5 de noviembre de 2017. La única desventaja de estos salones es que no llegamos a hacer un gran volumen de ventas durante el transcurso del evento.

    Actualmente me siento con el deber de promover a jóvenes talentos haciéndolos participar en los diferentes eventos de la región ; y esperamos alcanzar en algunos años la cima, y que los nombres de creadores africanos estén a la misma altura que aquellos de otros continentes

    EAR: ¿Cuál es tu color favorito?

    FKK: EL negro, ya que es sinónimo de clase, elegancia, chic, glamour, sensualidad y del despertar de consciencia. 

    EAR: ¿Algo más que decirle a nuestros lectores?

    FKK: Una pena que se acabe ya. Invito a los lectores a que amen los diseños africanos y los utilicen siempre que puedan para motivarnos a seguir. Luchemos todos por el desarrollo de la industria de la moda en África. 

    Por Franck Olivier Kra  

    @franckokra

  • Maputo, la capital afromediterránea

    Caminar por Maputo no es como caminar por cualquier otra capital africana.

    Al caminar por Maputo, el visitante encuentra lo que espera de cualquier metrópoli africana: vendedoras de fruta en las aceras; puestos informales que exponen todo tipo de productos a esquivar mientras se anda (de las calamidades en este caso: reventa de objetos donados, traídos a Mozambique desde lugares más favorecidos cada vez que una catástrofe golpea); vendedores de crédito para móviles con tarjeta prepago; mujeres erguidas llevando todo tipo de mercancías en sus cabezas; música saliendo de tiendas o coches aparcados; conversaciones en varias lenguas; hombres y mujeres vestidos de todos los colores (con kapulanas en este caso).

    Pero el visitante, encuentra también características específicas, herencia de su pasado portugués, que no se encuentra en cualquier otra ciudad africana: cafés donde pararse a disfrutar de un expresso con su pastel de Belém; bares de calle donde comer un buen prego no pão; toponimia portuguesa; discotecas donde bailar al ritmo de kizomba; y un cierto caos controlado que recuerda a las ciudades mediterráneas.

    En efecto, Maputo ha logrado combinar a la perfección el carácter mediterráneo de su pasado colonial con su alma africana, quedándose con lo mejor de cada una de ellas y sumándole influencia anglosajona (muy presente por el hecho de que en Mozambique, el único país sin pasado colonial británico -junto con Ruanda- miembro de la Commonwealth, se conduzca por la izquierda).

    Maputo ha sabido preservar su pasado y el turista puede caminar por sus calles, siguiendo el crecimiento de Lourenço Marques, nombre de la ciudad hasta la independencia

    Maputo no es una cuidad dispersa como Johannesburgo o Dar es Salaam. Maputo vive en torno a un centro bien delimitado, donde maputenses y visitantes disfrutan de su esparcimiento, como en Lisboa, Oporto o Madrid. En ese centro definido por la T formada por las avenidas Julius Nyerere y 24 de Julho, las distancias son cortas, y se puede ir de un bar de moda al siguiente prácticamente a pie.

    Lo que da, sin embargo, a Maputo ese carácter tan especial y la distingue de otras ciudades del continente es que ha sabido preservar su pasado y el turista puede caminar por sus calles, siguiendo el crecimiento de Lourenço Marques, nombre de la ciudad hasta la independencia. Al igual que un botánico puedo conocer el desarrollo de un árbol a través de los anillos de su tronco, el visitante puede observar el desarrollo de Maputo a través del desarrollo de su arquitectura.

    Maputo, que recibe su nombre del río homónimo, se sitúa en una bahía, protegida por varias islas, donde los portugueses comenzaron a establecerse a partir de principios del siglo XVI. Holandeses y austriacos establecieron los primeros asentamientos europeos permanentes a lo largo del siglo XVIII, hasta que los portugueses los expulsaron fundando Lorenço Marques en 1782.

    De las estructuras primigenias nada queda más allá de la trama urbana y algunas edificaciones que merecen la atención del visitante alrededor de la actual Praça 25 de Junho: la Casa Amarela, antigua casa del Gobernador y el edificio más antiguo de la ciudad (1860) o el Fuerte de Nossa Senhora da Conceição que, aunque data de 1956, es una recreación del fuerte de piedra original de 1851.

     MERCADO ADO

    Alrededor de esa plaza y hacia la actual estación del tren se encuentras las principales muestras de arquitectura colonial: edificios de piedra y madera con pilares y balconadas de hierro de estilo Victoriano. Corresponden a la primera expansión de Lourenço Marques, con la llegada del ferrocarril en 1895, que conectó Mozambique con la actual Sudáfrica trayendo desarrollo e influencias culturales.  Quizás los edificios más representativos de la época sean el Centro Cultural Franco-Moçambicano (1898) y la Casa de Ferro (1892): prefabricada en Bélgica y re-ensamblada en diferentes partes de la ciudad a lo largo de su historia, actualmente se encuentra en los Jardins Tunduro (1885), los jardines botánicos de Maputo donde, curiosamente, se puede también encontrar una fuente Wallace, uno de los símbolos arquitectónicos de París.

    La actual Estação de Caminhos de Ferro de Maputo (1910) es probablemente el edificio más bello y representativo de la capital. Situado en la Praças dos Trabalhadores, este edificio, con su imponente cúpula erróneamente atribuida a Eiffel, alberga el Museo del Ferrocarril y varios restaurantes y galerías de arte. Diseñado por Lisboa de Lima, es el edificio de bandera de entre los de estilo beaux art que jalonan las calles del Bairro de Baixa de Maputo. A lo largo de la Avenida 25 de Setembro, que marcaba en esa época los límites de la ciudad, también se pueden contemplar algunos de estos edificios como el Mercado Municipal (1903), el Edifiçio de Correios (1903) o la Biblioteca Nacional (1904) a cuyo aparcamiento merece la pena entrar para contemplar la única estatua de Salazar, el dictador portugués, que se conserva al aire libre en el mundo; eso sí de cara a la pared y rodeada de cubos de basura a modo de providencial venganza.

    La actual Estação de Caminhos de Ferro de Maputo (1910) es probablemente el edificio más bello y representativo de la capital

    Aunque más alejado del centro primitivo de Maputo, bien merece asimismo una visita el Museu de História Natural de Moçambique (1933), neo-manuelino, detrás de cuya impresionante fachada descansa una muy bien conservada colección de fauna disecada, incluyendo una rara secuencia de elefantes en diferentes estados embrionarios.

    La ciudad de Lourenço Marques siguió desarrollándose adaptando su arquitectura a los nuevos estilos que venían de la vecina Sudáfrica, como el art déco. De ese estilo son edificios tan representativos como el Teatro Scala (1931), el impresionante Cine África (1948), el Edificio Rubi (1940s) o su contiguo Edificio Continental (1940s), centro de la vida social del Lourenço Marques portugués y que sigue albergando hoy en día una de las más tradicionales pastelerías. También el Clube Ferroviario (1944), el Predio das Telecomunicações (1948) o las inconfundibles Bombas de Gasolina de la Avenida 25 Setembro, cerca del también art déco Ministério da Energia y del neo-brutalista edificio 33-andar, que fue hasta hace poco el edificio más alto de Mozambique y que domina la Baixa.

    catedral ado

    La Catedral de Nossa Senhora da Conceição (1944), de Marcial Simões Freitas e Costa, es sin embargo la obra más emblemática de este estilo de la ciudad. Su blancura, su esbeltez y su rectitud la dotan de una presencia difícil de olvidar, dominando una plaza, la de la Independência, presidida por una imponente estatua del primer presidente mozambiqueño, Samora Machel (muerto en extrañas circunstancias, al estrellarse su avión en 1986, supuestamente derribado por el régimen del apartheid) y por el edificio neoclásico del Conselho Municipal de Maputo (1947).

    A partir de 1926 con la Dictadura Militar en Portugal pero, sobre todo, a partir del establecimiento del Estado Novo de inspiración fascista del dictador Salazar en 1933, las circunstancias en Mozambique habían empezado a cambiar. La ciudad se desarrollaba debido a la política extractiva que se había impulsado desde la metrópoli, a su carácter de prestadora de servicios para otros países vecinos como Sudáfrica y la entonces Rodesia del Sur, y a la expansión que la neutralidad portuguesa en la Segunda Guerra Mundial produjo en su economía.  A pesar la dureza de las circunstancias, el control en las colonias era más laxo que en la metrópoli y se centraba en la insurgencia anticolonial (como atestigua Vila Algarve (1934), chalet de estilo portugués suave en Polana donde el temido PIDE realizaba sus torturas). Todo esto produjo que muchos intelectuales se trasladaran a Maputo y otras ciudades de las colonias: mientras que en Portugal, se les imponían estilos tradicionales portugueses forzados por el nacionalismo de Salazar, en las colonias podían expresarse con más libertad. Fue el nacimiento de la Generación Africana y del modernismo tropical, muy influenciados por los trabajos de Niemeyer y de Le Corbusier en Brasil.

    ABREU Y SPENCER ADO 

    Este estilo se define por su carácter experimental, la presencia de elementos africanos y las adaptaciones a los materiales locales y al clima: cornisas alrededor de las ventanas y puertas, parasoles geométricos, pasillos abiertos, galerías cubiertas para ensombrecer. Edificios de este estilo son reconocibles a lo largo y ancho de toda la trama urbana de Maputo. Los ejemplos más paradigmáticos se los debemos al arquitecto Pancho Guedes y entre ellos se cuentan el Edificio Abreu, Santos e Rocha (1955) con un impresionante mural en guijarros o el Edificio Spence e Lemos (1968), ambos en la céntrica Praça dos Trabalhadores, frente a la estación de tren, sin olvidar otros como la decadente Praça de Touros Monumental (1956), la Cooperativa de Criadores de Gado (1956) o la sorprendente Igreja de Polana (1962).

    Mientras que en Portugal, se les imponían estilos tradicionales portugueses forzados por el nacionalismo de Salazar, en las colonias podían expresarse con más libertad. Fue el nacimiento de la Generación Africana y del modernismo tropical

    Los arquitectos pertenecientes a este estilo, incluían también en los edificios ornamentos o murales tradicionales africanos, como los del conocido muralista Malangatana (en el Museu de História Natural, de 1979 y 1989, por ejemplo), los del propio Guedes en el recomendado restaurante de su diseño Zambi (1956) o el de Gustavo Vasconcellos del Edificio Montepio (1959), frente a los Jardins Tunduro.

    POLANA ADO 

    Excluyendo el hasta ahora boom constructivo de principios de siglo XXI, poco le debemos en términos arquitectónicos a la época posterior a la independencia en 1975, más allá de la decadencia de muchos de los edificios nombrados, que les dota de un encanto particular si olvidamos el deterioro al patrimonio que supone. La herencia más palpable de la época del régimen marxista-leninista que se estableció tras 1975 y hasta 1994 está en la toponimia. Avenida Ho Chi Ming, Mao Tse Tung, Vladimir Lenine o Kim Il Sung son calles por las que podrás pasear, rememorando los tiempos de la Guerra Fría, demostrando que un paseo por Maputo es, también, un paseo por la historia.

    Autor: Alejandro Dorado Nájera.

    Fotos: Alejandro Dorado Nájera.

  • Luanda, la capital irresistible de día y… de noche

    Es frecuente leer sobre la metrópoli de Angola por ser una de las ciudades más caras del mundo y así la tendencia  es pensar que pasárselo bien puede ser difícil cuando los precios se disparan.
    Si esto puede ser la verdad, pero eBiz Africa Review (EAR) tiene otra historia que contar sobre cómo disfrutar en una de las más bellas capitales de África Austral sin quemar su tarjeta de crédito.

    ¿Buscando un  atardecer en la playa?: Tamariz
    Especialmente caracterizado por sus restaurantes ubicados prácticamente en la arena y con sus deliciosas frutas del mar, Tamariz está situada en la bahía de Luanda que es el sitio adecuado donde estar y también  durante la tarde para degustar una de esas gambas marinadas. O por la noche ir a por unos mojitos con un grupo de amigos.
    A pesar de tener esta reputación de ser una de las ciudades más caras del mundo y una de la más bella de África austral,  Luanda tiene  lugar lugares alternativos de ocio donde no se necesita quemar la tarjeta de crédito

    ¿Música en directo para disfrutar de la noche?: Miami Beach
    Este lugar con un estilo sencillo, tiene una maravillosa vista al océano  que hace que la música en directo suene mejor, especialmente cuando va acompañada de esos cócteles tropicales servidos en la barra.
    Durante el día Miami Beach es el sitio adecuado para ir y a broncearse. Los  servicios prestados en la playa por el bar restaurante son agradables y poder  relajarse por la noche. Cada semana un grupo  diferente de músicos viene a animar el ambiente.

    ¿Bailar toda la noche al ritmo de la música retro?: Casa da Musica
    Un sitio nuevo en la ciudad que ha llamado la atención del público por su tranquilidad y sofisticación pero también, porque es uno de los pocos lugares concebidos para los que saben apreciar de la música y canciones  retro  y que les gustan salir de noche a sitios tranquilos.

    ¿Te gusta la fiebre de la música moderna house y hip hop?: Chill Out
    Bailar toda la noche al ritmo al ritmo de los DJ’s invitados de todos los rincones del mundo para darle un ambiente chill a la noche de Luanda especialmente para los seguidores de las últimas de MTV.
    No hay lugar a dudas que Chill Out es uno de los lugares “TIC” de la ciudad aunque, la simplicidad del sitio hace que todo el mundo se sienta tan cómoda y acaba creando un ambiente mezclado de diferente tipo de gente con algo en común, la música house y hip hop.
    En Luanda, uno puede disfrutar de todos los tipos de ambientes en acorde con sensibilidad musical, gastronómica y cultural

    ¿Y para comer?: Restaurante “Funge”
    Reputado por su decoración cautivante y encantadora, el  “Funge”  os trae los platos tradicionales angoleños  con una sofisticación moderna y  absolutamente deliciosos.
    Un chef experimentado  angoleño trajo a ese restaurante la idea de cocinar platos locales como una manera de promocionar la cultura de su país.
    Los resultados son espectaculares porque  de hecho, “Funge” está prácticamente lleno todos los días por extranjeros y  autóctonos especialmente al mediodía.

    Por Yvett Lopes

  • Africanos en Portugal

    Portugal se presenta como un país del sur de Europa con una apariencia engañosamente mediterránea ya que comparte frontera con España en el este y sin salida al Mare Nostrum. Al oeste del país se haya el océano atlántico que bordea toda la costa. Al igual que España, forman parte de su territorio las islas de Madeira y de las Azores situadas a más de 1000 km de Lisboa que es la capital del país. Lisboa, ciudad cosmopolita de una belleza peculiar y a la vez desconcertante por haber sabido sobrevivir al tiempo. Con un poco más de 2 millones de habitantes, la Diáspora africana y afrodescendiente tiene una representación importante en la mayoría de los tejidos de la capital portuguesa. Nos trasladamos hasta Lisboa para conocer de cerca algunas figuras de esta diáspora, sus experiencias vitales en Portugal no tienen desperdicio.

    Pedro Vieira Tomás
     
    Pegada al rio y con la brisa de la mañana, llego a la escuela de baile, Dance Jazz en Lisboa, donde he quedado con Pedro Vieira Tomás, más conocido como Petchu en el mundo artístico. De origen angoleño, robusto, con una  mirada firme, segura y noble, Maestro Petchu es, a sus 48 años, reconocido como un gran coreógrafo, bailarín y profesor de danza. Es padre de dos hijos.
    Su historia con el baile remonta a sus cuatro años en el seno familiar. Su abuelo, Liceo Vieira, fue uno de los que popularizó la danza Semba, un estilo musical tradicional que se baila en ocasiones familiares. Su tía, Duda Do Ku, fue la gran fundadora del grupo Ngongo en los años 1960. Maestro Petchu salió de Luanda haciendo lo que más le gusta, bailar.
    Vivió entre artistas consagrados,  llevaba la música en sus genes y su interés por la cultura le permitió reencontrar sus raíces musicales. Todos los ingredientes necesarios estaban reunidos para convertirse en un gran artista. Su planteamiento era claro desde muy joven, dar a conocer sus raíces por el mundo, hacer todo lo que estuviera a su alcance por su cultura. Bailando dio sus primeros pasos y  llenó su alma de ritmos y tradiciones, decidió que tendría una misión en su vida: llevar su herencia por donde pasara.
    En 1996 salió de su país con su arte y su grupo, como embajador de la cultura angoleña, llevó esos ritmos que no dejaban a nadie indiferente, intentó que se conociera de donde venían, cómo se bailaban  y  cantaban, para que se valoraran mejor y que se respetaran. Por cada rincón, dejaba un acorde musical, un paso de baile. La antigua Unión soviética, Polonia, Corea y muchos otros como Brasil, pudieron disfrutar de su arte.
     
    Petchu vivió entre artistas consagrados,  llevaba la música en sus genes y su interés por la cultura reunía todos los ingredientes necesarios para convertirse en un gran artista.
    Petchu, como le gusta que le llamen, desde los 11 años en los escenarios se plantea ampliar los conocimientos y recibir una formación que le permitiera   desarrollarlos. En 1986 recibe un entrenamiento con profesores cubanos y brasileños, enriquece  sus técnicas y amplía sus habilidades con otros ritmos, esto le permite estar más preparado. En Angola funda el ballet tradicional Kilandukilu, también en Brasil, participa en proyectos sociales en África y Brasil.
     
    Su llegada desde Alemania a Portugal fue difícil, dura y muy complicada. Conocía a pocas personas y a pesar de su formación, no tuvo más remedio que trabajar en la construcción, restauración y en diversas actividades que le permitieran subsistir y mantenerse. Tenía claro que la oportunidad llegaría y por eso nunca dejó de formarse y ensayar para estar a la altura. Creer y pensar en sus raíces le dio las fuerzas para seguir y no desfallecer. Gracias a su fortaleza y seguridad, pudo mantenerse firme en la persecución de sus objetivos: hacerse visible y ser escuchado.
     
    Tras tener su tarjeta de residencia en Portugal, decidió  buscar empleo en su ámbito. Presentó sus proyectos al Centro Cultural de Belén pero no encajaban con la filosofía del Centro. Sin desanimarse, siguió trabajando hasta que apareció un ángel de la guardia, un amigo portugués, que le abrió las puertas del mismo Centro Belen donde años atrás le rechazaron sus proyectos. Así lo cuenta entre risas: “Cuando volví al Centro Belén con mi amigo portugués, con mi camisa y corbata, fui muy bien recibido y escuchado, hasta me invitaron a tomar algo. Sentí entonces que por fin ya estaba donde quería. Ya había empezado, no había quien me parara. Y así fue”. Desde entonces sus espectáculos permanecieron en cartelera durante al menos cinco temporadas, atrayendo con gran éxito a la muchedumbre.
     
    Volver a Angola sí, pero no por ahora
     
    Treinte y siete años de carrera se dice muy pronto, pero no todo el mundo puede presumir de ello. Después de veinte años en Portugal, Petchu vive contento y orgulloso de haber alcanzado sus metas. Aunque es cierto que durante años lo pasó mal, ahora es una persona agradecida, ilusionada, satisfecha pero también con muchos sueños.
    Gracias a su talento  artístico, contribuyó a dar visibilidad a África en Portugal mediante su participación en festivales y programas de televisión. Además participa en la integración de las personas migrantes colaborando en diferentes asociaciones que a su juicio son un pilar importante y una guía para los migrantes. Pero por otra parte echa en falta costumbres de su país como relacionarse más con sus vecinos, tener la libertad de circulación, la cercanía de la gente, etc. Acaricia el sueño de volver a Angola con la gente que le han apoyado en Portugal, pero no lo ve factible a corto plazo.
     
    Los retos nunca terminan
     
    Petchu tiene muchos desafíos y miles de planes: trabajar para las personas que lo necesiten, formarse, seguir con su compañía de baile, ayudar a los que no tienen, tener más  dinero para ofrecer, hacer sonreír a los niños, etc. Habla de Portugal con mucho cariño: “De este país me gusta todo y estoy feliz, llevo mi música a donde quiero y se me ve y escucha, no puedo pedir más, mi labor acaba de comenzar y quiero que alguien tome el relevo cuando no este”.
    Este guerrero del arte impresiona, no tiene miedo y es capaz de hacer bailar con sus tambores a los pasteles de Belén. Junto al rio y con su risa, me despido de él, satisfecha y muy contenta de haberle conocido. Verle bailar y cantar es lo que quiero… ¡Quizás algún día!
     
     
    Verónica Ferrreira
     
    En el centro de Lisboa llego a un edificio antiguo, con escaleras de madera y ascensor viejo pero elegante. Había quedado allí con Verónica  en su consulta o su rincón mágico como ella le llama. Verónica Ferreira, angoleña de 44 años, piel canela y ojos profundos, me recibe con su bata blanca y olor a azahar. Entramos, me presento y sin darme cuenta estamos hablando como amigas.
     
    El duelo migratorio de Verónica: las muñecas
     
    Llegó a Portugal hace 13 años, para quedarse a vivir con su madre y su padrastro. Las relaciones entre ellos eran complicadas porque Verónica se sentía fuera de lugar, poco comprendida. Su vida en Angola era totalmente diferente, más simple y dejar a sus familiares y amigos supuso para ella un gran sacrificio. Por eso también su adaptación fue más difícil y lenta.
    Echa de menos todo, pero curiosamente lo que más le choca es el espacio y cuando se refiere a él, se le ve afectada. A pesar de los años que lleva viviendo en Portugal, eso le sigue marcando: “Como se puede vivir en casas tan pequeñas? Ella estaba acostumbrada a vivir en espacios más grandes y con mucha luz; luz que necesita, olores que recuerda y sonidos que ya no escucha.
    Pero lo que más echa de menos es su colección de muñecas, que jamás recuperó. Le encantaría tenerlas y allí veo delante de mí a una niña mujer totalmente emocionada por el recuerdo. Es una pena que al emigrar quizás no te pregunten, ni tengas tiempo de pensar que te llevarías contigo para ser más llevaderos los cambios y la vida que te espera. “Esas pérdidas hacen más difícil y rugoso el camino, te hacen sufrir y es horrible”, cuenta Verónica… Quizás si al menos tuviera una a su lado, sería diferente, porque esas muñecas forman parte de su vida y las recuerda con cariño.
     
    Cuesta integrarse en Portugal
     
    Con Verónica hablamos también de la integración de las personas extranjeras en Portugal, de los portugueses y de mil cosas más. Me cuenta que no encontró tantos problemas para sentir que era y es parte de este lugar. No se detuvo ante nada. Comenzó a estudiar, a relacionarse aunque no salía mucho, y estaba a la expectativa de todo lo que le radiaba y sucedía en su entorno. Se fue acostumbrando a esa nueva vida y hoy está totalmente integrada. A Verónica le gustan las personas afectuosas, las cosas que le hagan reír, y sobre todo la sinceridad y la confianza.
    Al preguntarle si volvería y qué se llevaría, Verónica es tajante: “De aquí no me llevaría nada, porque no me gustaría volver. Es aquí donde quiero estar y donde me siento feliz… me quedo con todo”, dice. Casi sin darse cuenta comenzó a pensar: ¿qué podría estudiar? ¿A qué se dedicaría que la hiciera feliz? Por razones personales regresó a Angola y se dio cuenta que ella ya no era de aquel lugar que le vio nacer. Entonces al volver otra vez a Portugal inició su carrera eligiendo una de sus pasiones: la fisioterapia. Se formó y se documentó hasta a los 28 años, cuando ya se sintió lista para ejercer esa profesión. Con su sabiduría y el don que tiene para ver y sentir donde está el problema de las personas, empezó a dejarse llevar hasta hoy. Mujer que lee el alma y cura con sus manos y espíritu, sus manos son sus herramientas y su mente, un gran poder.
     
    Fui a entrevistar a una migrante angoleña residente en Portugal, alguien que me contara en primera persona sus experiencias y su vida, al final gané una amiga. Una amiga que conoce muy bien Portugal, a quien le gusta el mar, el  río, las calles de Coímbra, Oporto, Porto Cobo, Paz Armonía, etc. Una amiga apasionada de la lectura, de la ópera, de la comida como la mohamba, el calulu y los frijoles negros, que son sus comidas favoritas y le recuerdan sus raíces. Una amiga integrada, tolerante, respetuosa y abierta, con una buena red de amigos portugueses y de otros países, pero que detesta a la gente que no respeta las normas del país de acogida.
    Verónica al volver otra vez a Portugal, inició su carrera eligiendo una de sus pasiones: la fisioterapia. Esta mujer  que lee el alma y cura con sus manos y espíritu, sus manos son sus herramientas y su mente, un gran poder.
     
    Verónica es la típica luchadora  que no se deja vencer
     
    Antes de separarnos, Verónica me comenta sus planes futuros: en su cartera descansan varios proyectos que van en el sentido de la mejora de su vida personal y profesional. Quiere seguir participando en formaciones relacionadas con la mente y el espíritu, enriquecer sus experiencias, adquirir más conocimientos para desarrollar mejor su profesión. Está muy orgullosa de ser mujer y confiesa no haber acudido nunca a asociaciones para solicitar ayuda. Pero considera que si realmente existen, es importante informar de su existencia para aquellos que lo necesiten.
    Me despido de ella y ya en la puerta me pongo a pensar en esta maravillosa experiencia… Me alejo contenta y convencida de que  nos volveremos a ver… Fue un verdadero placer charlar con Verónica.
     
    Euclides Moreira Fortado
     
    Me traslado al barrio de Brazo de Prata donde trabaja y me espera un joven llamado Euclides Moreira Fortado. Es alto, delgado y bien parecido, de ojos grandes,  mirada insegura  y noble. Llega  y me recibe con elegancia y caballerosidad. Nos sentamos e iniciamos nuestra entrevista.
    Nacido en Cabo Verde hace 32 años, llegó a Portugal desde Ciudad Santiago con las ideas claras, lleno  de entusiasmo, fuerza y decisión: estudiar y trabajar para poder ayudar a su familia. Era y sigue siendo su meta principal, la única y la más importante. Con su maleta llena de recuerdos, de sueños y  de todos los proyectos que un joven pudo tener, era lo que  le daban fuerzas para seguir adelante, a  pesar de dejar atrás, tradiciones, familias y amigos  por una vida incierta, diferente y desconocida.
     
    El año 2009 marcó un antes y un después en su vida
     
    Alguien, que era su padre,  le esperaba en Portugal y que de alguna manera le haría la vida más fácil, alguien que ya había superado sus miedos, inseguridades y que le podía ayudar a hacer más llevaderos los suyos. 2009 fue un año de cambios muy importantes y muy significativos para él, un año que marcó su vida estando ya en Portugal: la muerte de su padre. Dejó un gran vacío en su vida, pero tenía que seguir adelante. Fue un revés que le obligó a madurar de golpe.
    Con la desaparición de su padre, Euclides lo perdió todo: la ilusión, el ánimo, la fuerza y la seguridad.  Pasaba su tiempo haciéndose preguntas. ¿Cómo seguir viviendo solo, con el sufrimiento, teniendo a toda una familia esperando tu ayuda? Ni su madre ni sus hermanos le dejaban instalarse en las lamentaciones, los llantos y la tristeza. El barco estaba en el puerto, había que cargarlo y  hacerlo   llegar a su destino, él era el capitán y el único marinero, tenía una gran responsabilidad.
     
    Desde que llegó a Portugal supo que el trabajo era lo que le permitiría cumplir sus sueños. Tenía muchas limitaciones: En Cabo Verde trabajó en telecomunicaciones y sus estudios eran básicos, con muy poca experiencia laboral. Todo esto jugaba en su contra y no le permitía aspirar a mucho, además encontró una dificultad que a mi juicio es el gran problema de un emigrante: carecer de  papeles. Es como si no tuvieras nada, como si no existieras. Con tantos cambios y tanto dolor, no se había parado a pensar en esto, se le empezaron a cerrar las puertas una detrás de otra. Y allá en Cabo Verde, peligraba la supervivencia de su familia.
     
    Un giro de 180 grados
     
    Euclides encontró oportunidades en el sector de la construcción, pero la burocracia ponía un freno a sus ambiciones, reduciendo a la nada sus esfuerzas a conseguir trabajo.  Su vida dio un giro importante cuando conoció a una persona que le dio apoyo, le entendió y compartió su dolor y su rabia. Gracias a ella, Euclides encontró otro motivo para seguir adelante, tras haber arreglado sus papeles. Fue a partir de entonces que tuvo la oportunidad de abrir por fin  su maleta y sacar algún sueno.
    Cada vez que ha encontrado un trabajo, su familia estaba contenta de él y lo celebran. Pese a las dificultades administrativas con el tema de los papeles al inicio, Euclides ha encontrado en Portugal la manera de vivir a gusto. Aunque eche de menos la comida de su madre, el cachupe por ejemplo, sus círculos de infancia, la ciudad donde se crió, no piensa volver a Cabo Verde. Para él, Portugal es un país con muchas influencias africanas; ve que a los portugueses la música africana, con los ritmos actuales y aquellos con los que se criaron de pequeño. En algunos conciertos tanto en criollo como en portugués, esta fusión está siempre presente: “La música caboverdiana es algo que aquí gusta y que muchos artistas incluyen en sus trabajos”. Me cuenta que le hubiera encantado ser músico y sonríe cuando habla de ello, aunque cree que es tarde para serlo, es algo que tiene dentro. “Algún día aprenderé a tocar algún instrumento”, comenta en voz baja y con los ojos húmedos, “y hasta llegué a tocar para mi familia y amigos”.
    Para Euclides, Portugal es un país con muchas influencias africanas por los ritmos actuales y aquellos con los que se criaron.. y esta fusión está siempre presente en los conciertos tanto en criollo como en portugués
     
    Botas de obrero y alma de músico
     
    Como mis dos primeras entrevistadas, Euclides tiene grandes sueños que le gustaría realizar. Uno de ellos es ser mecánico,  algo que le atrae y también opina que es una forma de ganar dinero, ser independiente y ayudar a su familia. Contento de su vida en su conjunto, mi amigo tiene claro lo que llevaría de Portugal si tuviera que marcharse: los dulces que son una verdadera delicia y despiertan los sentidos; algunas de las personas que ha conocido y que le han ayudado; y para recordar este país, su luz. Se llevaría su luz y si ha de traer algo de allí, sería a su familia, las calles donde corrió de pequeño, el olor y su inocencia  que de alguna manera se quedó por el camino.
    Me despido y le dejo en plena faena con sus guantes y una carretilla, continua en la obra. Un día que por unos minutos le llevaron hacia recuerdos y emociones que compartimos juntos.  Euclides me ha cautivado, con sus manos llenas de cemento, botas de obrero y alma de músico.
     
     
    Por Yamilet Méndez Solano  Maestro Petchu

  • Los 5 mejores instagramers de África

    Los 5 mejores instagramers de África

    La fiebre de instagram que es esta aplicación gratuita para iPhone o para Android que permite tomar fotografías, modificarlas con efectos especiales y luego compartirlas en redes sociales como Facebook, Twitter y otros, ha ganado mucho terreno en el continente africano. Los jóvenes y no tan jóvenes se han apuntado a este fenómeno o medio social que les permite expresarse de distintas formas, bajo varios ángulos según la inspiración que les proporciona el espacio y el tiempo. Aquí tenemos el Top 5 de los instagramers africanos según eBiz Africa Review (EAR).

    Todos ellos son de diferentes ciudades y sus obras tienen diferentes raíces pero un objetivo común: retratar la luz positiva de África.

    Mina de West O’okiep en Sudáfrica

    1. Dillon Marsh @dillonmarsh

    Dillon Marsh nació en 1981 en Ciudad del Cabo, la maravillosa ciudad africana  donde sigue viviendo. Mientras estudiaba en la Universidad de Stellenbosch, donde obtuvo su licenciatura en Bellas Artes, se puso en contacto con lo que se ha convertido en su pasión y objetivo de vida: la fotografía. Su primera exposición colectiva es de 2008, momento a partir del cual su éxito va en aumento año tras año. Por ejemplo, desde 2013 ha participado en diversas exposiciones en las más importantes capitales europeas como París y Londres. Además, el año pasado organizó su tercera exposición individual en Ciudad del Cabo llamada “For What It`s Worth” (Para lo que merece la pena). Sus trabajos se basan en nuestra relación con el mundo y el medio ambiente que nos rodea. Su enfoque de protesta contra el abuso y violencia contra la naturaleza le lleva crear a su última serie de fotografías tomadas en cinco minas cerca de la región africana de Namaqualand. Sobre este trabajo, Dillon Marsh dice “Tanto si están activas o inactivas hace tiempo, las minas hablan de una combinación de sacrificio y ganancia. Sus características son crudas, antiestéticas cicatrices en el paisaje – hazañas improbables de trabajos forzados y de ingeniería especializada, construidas para extraer valor de la tierra, pero también cobrando un precio”. “La intención es crear una especie de visualización de los méritos y deficiencias de la minería en Sudáfrica, una industria que ha dado forma a la historia y la economía del país de manera tan radical”.

    2. Lakin Ogunbanwo @lakinOgunbanwo

    Lakin Ogunbanwo es un fotógrafo nigeriano que ha estudiado tanto en Londres, donde comenzó a practicar su pasión, y en París, donde asistió al Instituto Fotografía Spéos. Sus obras vívidas y sugerentes son consecuencia de su meticuloso acercamiento y de su valentía al contraponer moda y provocativos retratos con los colores brillantes y paisajes de Lagos. Gracias a su audacia e innovación, la CNN lo describió en 2013 como “el más emocionante de los nuevos fotógrafos de África”. Se describe a sí mismo como “versátil” y a su estilo personal como “muy sencillo, hecho de blancos, negros y grises con un atrevido “chapoteo ocasional” que extrae su inspiración fotográfica de la cruda sexualidad de Terry Richardson, de los estados de ánimo oscuros de Steven Klien y de la realidad y el fuerte sentido de la cultura Andrew Dosunmu”. En 2012 organizó su primera exposición conceptual llamada “La máscara”. Según los expertos y los visitantes, la exposición capturó la esencia del hombre detrás de la cámara.

    3. Mutua Mateka @truthslinger

    Mutua Mateka es un joven artista de Nairobi, que estudió arquitectura en la Universidad Jomo Kenyatta de Agricultura y Tecnología. Gracias a sus estudios puede mezclar sus conocimientos con su pasión, la fotografía (visión arquitectónica de la fotografía), con el objeto de capturar paisajes urbanos y paisajes naturales. Ahora ha comenzado una colaboración con David Muthami y el Hábitat de las Naciones Unidas con el fin de retratar la belleza de Nairobi y de África. La campaña se llama “I`am a city changer”–que es un movimiento global para compartir y difundir las iniciativas individuales, corporativas y públicas que mejoran nuestras ciudades– y con ella Muthami y Maketa tratan de cambiar la opinión que la gente tiene acerca de África. Le encanta la fotografía, pero también el dibujo, el bosquejar destruyendo y,  a veces, creando cosas. “Atribuyo mi creatividad al Creador, que es el número uno creativo en mis libros, y a mi madre por despertar el dibujo en su hijo de 3 años”. Su corta edad no ha impedido que sea presentado en “Teddy Bears & Talking Drums” de Nokia, ADA (Arte Digital de África), la BBC África. Además ganó el pionero BAKE AWARD (Premio de la Asociación de Blogeros de Kenia) y tuvo el privilegio de trabajar con otros artistas increíbles.

    4. Michael Tsegaye @michaeltsegaye

    Michael Tsegaye nació en Addis Abeba en 1975, estudió en la escuela de Bellas Artes y Diseño de la Universidad de Addis Abeba para convertirse en un pintor, pero debido a una alergia severa a la pintura al óleo descubrió su pasión y habilidades en la fotografía. Michael está comprometido con su trabajo y con la sociedad. De hecho, trabajó para varias organizaciones no gubernamentales internacionales como Médicos Sin Fronteras y GIZ (Corporación Alemana de Cooperación Internacional) con la que se trabajó durante un año en el proyecto de creación de capacidades de ingeniería. Por otro lado, su carrera cuenta con muchas exposiciones individuales y colectivas en todo el mundo, entre las que encontramos galerías de Marruecos, Canadá, Países Bajos, España, Francia y Alemania. Además, sus obras se pueden encontrar en diversas revistas y catálogos incluyendo Juicios rápidos: Nuevas posiciones en la fotografía africana.

    5. Ugaaso A. Boocowa @ugaasadda

    Ugaaso A. Boocow es una joven somalí que está conquistando a miles de seguidores en Instagram gracias a sus imágenes de “el mundo a su alrededor”, como ella dice. Ugaaso quiere resaltar y darle su lugar a la belleza de Somalia, un país lleno de colores, historia y paisajes increíbles. Interpreta una Somalia diferente, desde los ojos de un somalí y no de las historias o las opiniones de personas ajenas. Ella no esperaba este éxito y está realmente satisfecha de que la gente empiece a entender la hermosura de su país. Sus fotografías tratan de playas soleadas, atractivos zumos de frutas y coloridos retratos de sí misma durante el día. Su estilo sencillo y normal llega a las personas y les provoca fuertes sentimientos.
    Por Tommaso Mangano