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  • Tres millones de genomas para mejorar la salud de África y de todo el mundo

    Tres millones de genomas para mejorar la salud de África y de todo el mundo

    Mujer en Sudáfrica / Yolanda Coervers en Pixabay

    Por Verónica Fuentes, Agencia SINC

    El Proyecto Genoma Humano (PGH) terminó en abril de 2003. Aunque revolucionó el conocimiento médico, sus beneficios pocas veces se han dejado sentir en África. Un nuevo trabajo, publicado esta semana en la revista Nature, subraya que el hecho de que este proyecto se centrase en las poblaciones de los países con altos ingresos ha ido en detrimento de la comprensión global de la salud y las enfermedades del mundo.

    Así, menos del 2 % de los genomas humanos analizados hasta ahora han sido de personas africanas, según un estudio publicado en Cell en 2019. Todo eso a pesar de que África, donde se originó el ser humano, contiene más diversidad genética que cualquier otro continente.

    Para Ambroise Wonkam, experto de la Universidad de Cape Town (Sudáfrica) y autor de este artículo de opinión, “los conocimientos y aplicaciones de la genómica han beneficiado muy poco al sur del mundo, debido a las desigualdades en los sistemas sanitarios, la escasa mano de obra local para la investigación y la falta de financiación”.

    Los conocimientos y aplicaciones de la genómica han beneficiado muy poco al sur del mundo, debido a las desigualdades en los sistemas sanitarios, la escasa mano de obra local para la investigación y la falta de financiación

    Ambroise Wonkam

    Wonkam dirige la Sociedad Africana de Genética Humana (AfSHG), que fundó en 2003 para contribuir a solucionar las disparidades, mejorar la educación, potenciar la creación de redes y crear capacidad de investigación en el continente.

    “Para diagnosticar con precisión miles de condiciones monogénicas, predecir los riesgos de enfermedad para las enfermedades complejas más comunes, adaptar el tratamiento de acuerdo con los perfiles farmacogenéticos de los individuos y, potencialmente, curar algunas patologías con edición genética, la investigación de las variaciones genómicas ancestrales africanas es un imperativo científico”, explica a SINC.

    “Además, el acceso equitativo a los datos para los investigadores africanos –y la aplicación de la medicina genética relacionada con los problemas de salud de estas poblaciones– será esencial para que la genómica africana alcance todo su potencial, como la próxima frontera de la medicina genética”, añade.

    “Esto requerirá, por parte de la comunidad científica internacional, un compromiso para la colaboración equitativa; y por parte de las principales agencias de financiación mundial, un compromiso sostenido para apoyar la genómica y la investigación impulsada por los grandes datos”, continúa el investigador africano. “Iniciativas como H3Africa han plantado la semilla para la creación de capacidades”.

    El problema es que gran parte de la investigación genómica realizada en África ha sido impulsada por investigadores europeos y estadounidenses, “cuyas prioridades”, en palabras de Wonkam, “podrían estar alejadas de lo que la población del continente necesita y desea”.

    El especialista afirma que, para conocer la totalidad de la variación genética humana de África, sería necesario secuenciar los genomas de unos tres millones de personas de todo el continente: “El proyecto de los Tres Millones de Genomas Africanos (3MAG) podría suponer una capacidad de atención sanitaria e investigación que suministrase al continente para afrontar los retos de salud pública de forma más equitativa, y aportar conocimientos para beneficiar a las poblaciones vulnerables”.

    El genoma africano, pocas veces en los estudios

    Los estudios de secuenciación de los genomas africanos también muestran que el genoma de referencia pasa por alto muchas variantes que se encuentran en este continente. El objetivo de 3MAG es “secuenciar suficientes genomas en toda África para construir un genoma humano de referencia representativo y establecer un biobanco panafricano de información y muestras clínicas”, apunta Wonkam.

    El objetivo es secuenciar suficientes genomas en toda África para construir uno de referencia y establecer así un biobanco panafricano de información y muestras clínicas

    “Una vez que se hayan superado estos retos técnicos, es probable que se encuentren asociaciones entre las variantes del ADN africano antiguo y los rasgos o enfermedades humanas, y que proporcionen conocimientos que puedan beneficiar a los humanos modernos de todo el mundo”, continúa.

    El proyecto podría mejorar la fiabilidad de las puntuaciones de riesgo genético de patologías comunes, como la cardiomiopatía, para las personas de ascendencia africana. Además, algunos conocimientos sobre la genética de las enfermedades se encuentran más fácilmente en las poblaciones africanas, que contienen más variación genética que las de cualquier otro continente.

    Por ejemplo, los estudios realizados con personas de África ya han contribuido a aclarar los mecanismos subyacentes a la diabetes y la esquizofrenia. Otros trabajos han favorecido el éxito del tratamiento de la dislipidemia, asociada a los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.

    Igualmente, dos especialistas del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de EE UU, Charles Rotimi y Adebowale Adeyemo, destacan en un artículo adjunto otras prioridades para aumentar la diversidad en la genómica: “Mejorar nuestro conocimiento de la diversidad genética humana, ayudar al descubrimiento de genes de enfermedades y facilitar nuestra comprensión de la biología humana”, indican.

  • La «diplomacia de las mascarillas» de China gana influencia en África durante la pandemia

    La «diplomacia de las mascarillas» de China gana influencia en África durante la pandemia

    Mercado en Kampala durante la pandemia de Covid-19 / International Labour Organization; Flickr

    Por Dinko Hanaan Dinko, Ph.D. Student, University of Denver

    Ser chino en África fue el peor de los estigmas posibles durante gran parte del año 2020. Muchos africanos denigraron a los chinos, ya que los culpaban de la pandemia de la COVID-19. Al mismo tiempo, China también culpaba a los africanos de la pandemia. Algunos vídeos virales de marzo y abril de 2020 mostraban a las autoridades chinas desalojando a la fuerza a africanos de sus casas en Cantón por transmitir presuntamente la enfermedad.

    Estas acciones provocaron un escándalo en el continente. En redes sociales, hubo llamamientos para deportar a los residentes chinos en África. La etiqueta de Twitter #DeportRacistChinese fue tendencia.

    Pekín trató de mejorar su imagen con una «diplomacia de mascarillas», un esfuerzo por suministrar vacunasequipos médicos y personal al continente, y funcionó.

    Como estudiante de doctorado en Geografía que ha escrito mucho sobre África, reconozco que esta «diplomacia de mascarillas» por parte de China forma parte de su mayor incursión en África, que es fruto además del retiro global de Estados Unidos.

    China construye África

    El proceso de creciente influencia económica de China en África lleva dos décadas en marcha:

    Algunos líderes occidentales han descrito los mecanismos financieros de China como trampas de deuda y han sugerido que cargan a los países africanos con grandes deudas mientras aumentan el poder del país en la región.

    Pero la disposición de China a financiar las infraestructuras de África se ha recibido positivamente entre los líderes africanos, especialmente porque el comercio de Estados Unidos en África ha disminuido constantemente durante la última década.

    «Dicen que China ha prestado demasiado a África», dijo el presidente de Ruanda, Paul Kagame, en 2018, «pero otra perspectiva de la cuestión es que los que critican a China por la deuda ofrecen demasiado poco, y África necesita la financiación para crear capacidad de desarrollo».

    En 2002, el comercio entre Estados Unidos y África era casi el doble que el de China con este continente: 21 000 millones de dólares comparados con 12 000 millones. En 2008, el comercio entre Estados Unidos y África se había disparado a 100 000 millones de dólares. Sin embargo, en 2019 había descendido a 56 000 millones. Mientras tanto, el comercio entre China y África aumentó de 102 000 millones de dólares a 192 000 en el mismo periodo de 11 años. Actualmente, ningún otro país se acerca a las inversiones de China en África.

    La administración de Trump ignoró a África mientras China expandía su influencia. Trump no pisó el continente como presidente, lo que lo convierte en el primer presidente estadounidense en 27 años que evita África.

    China, el primer socio de África

    China, que ya es el mayor socio económico de África, fue capaz de darle la vuelta a la situación rápidamente tras el impacto del coronavirus para ofrecer ayuda, atención y experiencia.

    Los resultados fueron inmediatos.

    Algunos líderes africanos que criticaban el trato de China a principios de la pandemia han cambiado de opinión. Por ejemplo, el presidente de Nigeria, Muhammudu Buhari, anunció recientemente que estaba «satisfecho con el progreso» de la relación entre Nigeria y China.

    Además, Pekín está asumiendo fuertes posiciones de liderazgo en instituciones internacionales que desempeñan papeles importantes en África. De los 15 organismos de las Naciones Unidas, China dirige cuatro de ellos, incluidas la Organización para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. Ningún país supera a China en este sentido.

    China también está creando organizaciones internacionales que compiten con las funciones de la ONU, que domina Occidente, incluidos el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras y el Banco de Desarrollo de China. En 2018, este último había financiado 500 proyectos en 43 países diferentes por valor de 50 000 millones de dólares.

    Sin embargo, Pekín también está ejerciendo su influencia y sus favores más allá de los préstamos.

    En 2019, China canceló una deuda de Camerún de 78 000 millones de dólares, dinero aportado para el desarrollo de infraestructuras, supuestamente a cambio del apoyo de Camerún para su candidatura a la dirección general de la FAO. Camerún, un país influyente de África central, destaca por su economía diversificada y su fuerte sector privado.

    Hacia una nueva relación entre Estados Unidos y África

    Para Estados Unidos, la creciente influencia en África tiene un impacto global. Las empresas estadounidenses se enfrentan cada vez más a la dura competencia de las corporaciones chinas respaldadas por el Estado en las licitaciones por contratos. Si no se les para, las empresas chinas podrían superar más y más a las estadounidenses. La administración de Joe Biden ha prometido comprometerse más con África, lo que probablemente indica una estrategia estadounidense a largo plazo para hacer frente a China en África.

    No obstante, la distribución estratégica de la vacuna y las donaciones de EPI han generado muy buena voluntad y han mejorado la reputación de China como potencia mundial responsable que actúa para proteger a las poblaciones vulnerables de África, a quienes han ignorado Estados Unidos y Europa en gran medida durante la pandemia. Es posible que Estados Unidos esté dispuesto a comprometerse de nuevo con África pero, cuando lo haga, podría ser demasiado tarde para superar a China.


    Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.

  • AfCFTA, el deseado “milagro africano”

    AfCFTA, el deseado “milagro africano”

    Presentación del tratado de AfCFTA en Ruanda, 2018 /

    Por África Actual

    El Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA) ha sido una de las mayores avances para el desarrollo económico de África de las últimas décadas. Sus objetivos, inspirados en la Unión Europea, son el de crear un mercado único en el continente, establecer una libertad de mercado en un entorno donde invertir se facilite y en el que las personas puedan moverse libremente; todo de cara a un desarrollo que haga emerger las economías de los países, haciéndolos más competitivos y con la oportunidad de acelerar el progreso. En el tratado participan el mayor número de países desde que se firmara la Organización Mundial de Comercio en 1995. Fue acordado en 2018 por 44 países de la Unión Africana y entró en funcionamiento el pasado enero con un total de 53 países ya participantes. Solo se ha quedado fuera Eritrea, que rechazó el proyecto debido a su conflicto de aduanas con Etiopía.

    Pese a las buenas intenciones del AfCFTA, algunos detractores lo denuncian exponiendo pronósticos negativos. Muhammadu Buhari, presidente de Nigeria (la mayor economía de África) lo criticó en sus inicios cuando aún era una idea de proyecto, con temor a que sus iniciativas económicas frenaran el proceso de industrialización. El economista francés Jaques Berthelot advirtió sobre el posible aumento de la dependencia alimentaria y un principal beneficio de las grandes empresas petrolíferas y extractoras de materias primas.

    Lo cierto es que, más allá de las críticas, la realidad brilla sobre África con una nueva luz llena de grandes atractivos. El mercado del continente pasa a ser un mercado único, lo que otorga una gran flexibilidad a nuevos proyectos capaces de crear puestos de trabajo —imprescindible para un continente con altísimo crecimiento demográfico y aumentar el consumo. Por ejemplo, siendo Nigeria el mayor productor de aceite de palma, Kenia consume el aceite importado de Malasia. Todo esto, en las condiciones adecuadas, podría cambiar el panorama comercial hacia algo similar al sello de “importación europea” en Europa. Es un momento crucial para los negocios a nivel continental, que de pronto ven las puertas abiertas para llegar a otros países.

    Logo de la asociación

    Medios de investigación, como el portal online de Oxford Business Insider, auguran buenos resultados con datos precisos. Se calcula que a medio plazo se reducirá la exportación de productos, pero esto se recuperará con un mercado mucho más rico y competente si el crecimiento económico continúa. Además, la Unión Africana podrá negociar con mucho más poder en el mercado internacional al representar a una enorme economía, cuando hasta ahora cada país debía negociar con grandes compradores como China o Estados Unidos siendo entidades independientes.

    El reto más grande al que se enfrenta el continente es la infraestructura, la cual es imprescindible para conectar a los países y que exista un flujo y crecimiento reales de bienes y servicios. Se calcula que la población de las ciudades se doblará en los próximos diez años hasta los 760 millones; con ciudades prósperas en las que se establece un comercio que, inevitablemente, irá necesitando más servicios, aparecerán nuevos negocios junto con dinero extranjero. Es una gran oportunidad para un inversor el posicionarse en un mercado nuevo con gran proyección y poca competencia.

    Otro factor base y determinante en el éxito del proyecto, es la cooperación entre todos los países. De nuevo con la Unión Europea de ejemplo, nos encontramos con una historia de décadas para definir un proyecto conjunto del mismo grado de confianza y asociación. En este aspecto, algunos países deberán desarrollar un ejercicio de transparencia, democracia o una exitosa reducción de conflictos regionales que aseguren la paz y la colaboración para desatascar el tremendo potencial del continente. África está de enhorabuena este 2021; el proyecto es parte de una gran evolución que llama a las puertas del mundo entero, con una carta de presentación que no puede ser más atractiva, en un mercado internacional que busca constantemente nuevas oportunidades.

  • Hamed Bakayoko, una ambición común con un carisma distinto

    Hamed Bakayoko, una ambición común con un carisma distinto

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  • El ébola azota de nuevo África occidental: preguntas clave y lecciones del pasado

    El ébola azota de nuevo África occidental: preguntas clave y lecciones del pasado

    Funcionarios del CDC Global durante la epidemia de ébola en Guinea Conakry en 2014 / CDC Global; Flicker

    Por Mosoka Fallah, Part-time lecturer at the Global Health & Social Medicine, Harvard Medical School, and Lecturer at the School of Public Health, College of Health Sciences, University of Liberia

    La aparición de un nuevo brote de ébola en Guinea ha hecho saltar todas las alarmas en África occidental. El brote anterior, que se produjo entre 2014 y 2015 y afectó a Liberia, Sierra Leona y Guinea-Conakry, fue el más mortífero del mundo, también empezó en Guinea y causó la muerte de más de 11 300 personas, entre ellas, más de 500 sanitarios.

    Pero siete años después los países de la región occidental africana están en una situación muy diferente.

    Liberia y Sierra Leona ya se han movilizado y han activado sus planes de respuesta nacional, un claro indicio de que existe voluntad política para frenar los contagios.

    Los países de la región también cuentan con la experiencia del pasado, así como con nuevas herramientas para contener la enfermedad. Disponen de personal con experiencia y, además, los sistemas de laboratorios están más desarrollados y las organizaciones regionales, como la Unión del Río Mano (una organización regional de carácter económico y de seguridad) y la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), son más previsoras.

    Por ejemplo, en 2018, en una reunión de planificación que tuvo lugar en Freetown (Sierra Leona), se preparó el dispositivo para controlar la transmisión entre fronteras. Así, se desarrolló una plataforma de WhatsApp que ofrecía un seguimiento de los brotes en tiempo real. Este sistema está ahora operativo y se está utilizando para actualizar la información sobre Guinea.

    El éxito de una estrategia de control no reside en la información de la que disponemos los expertos, sino de las preguntas sutiles que no tienen respuesta

    Soy experto en enfermedades infecciosas y he dirigido los equipos de respuesta en los anteriores brotes de ébola. Una lección fundamental que he aprendido del pasado es que el éxito de una estrategia de control no reside en la información de la que disponemos los expertos, sino de las preguntas sutiles que no tienen respuesta. Eso lo aprendí a base de experiencias negativas.

    Citaré un incidente en concreto. A principios de agosto de 2014, me reuní con el representante de la OMS en Liberia. Me preguntó por la situación en West Point, el barrio más grande de Liberia, ubicado en Monrovia. Le respondí, seguro de mí mismo, que la situación estaba muy tranquila y que no se estaban produciendo contagios, a pesar de que en ese mismo momento había transmisiones activas de ébola en esa zona e incluso se estaban produciendo entierros secretos. Al final, los casos en el West Point subieron como la espuma.

    Por eso es muy importante que sigamos indagando y no demos nada por sabido. He recopilado una serie de cuestiones clave a las que deben responder todos aquellos que dirigen la vigilancia y el rastreo de contactos.

    1. ¿Cuánto tiempo estuvo enfermo el primer caso antes de morir?

    Responder a esta pregunta es esencial para que los países vecinos puedan rastrear las posibles ocasiones en las que una persona enferma o alguno de sus contactos puedan haber cruzado la frontera. Muchos casos se propagaron de esta manera durante el brote de 2014 y 2015 y un gran número de personas cambiaron de país para escapar del brote o en busca de ayuda.

    El ébola no mata en un solo día. Este virus tiene un periodo de incubación de entre dos y 21 días. Las personas van empeorando progresivamente a medida que el virus se multiplica en sus cuerpos. Algunos estudios del brote anterior en Guinea indicaban que transcurría una media de ocho días desde la aparición de síntomas hasta la muerte.

    Llevar una línea de tiempo es crucial para entender a quiénes podrían haber transmitido el virus los contagiados.

    2. ¿Cuál fue la fuente de infección? ¿Cómo se infectó?

    Esta cuestión ayuda a los equipos de vigilancia a identificar si una persona es el origen de las transmisiones, y a rastrear sus contactos. Desconocer este dato significa que la fuente de infección está ahí fuera y podría haber múltiples casos alrededor.

    Sabemos que el ébola se transmite de humano a humano mediante el contacto directo, los fluidos, los cadáveres y los materiales contaminados de una persona contagiada.

    3. ¿Con qué cepa del ébola estamos lidiando?

    Existen vacunas disponibles para la cepa del ébola Zaire, pero no para las otras. Algunos informes que he recibido indican que el brote actual de Guinea se debe a la cepa Zaire.

    4. ¿Cuántos contactos han tenido las personas contagiadas?

    Es crucial encontrar el 100% de los contactos, pues el hecho de perder tan solo uno puede provocar un nuevo brote. Para ello, será necesario llevar un rastreo de los movimientos, entrevistar a la familia y a los amigos y determinar los lugares donde podría haber buscado tratamiento. Aquí es donde entra en juego el complejo trabajo detectivesco de rastreo de contactos.

    En el caso del brote reciente de Guinea, algunas personas infectadas asistieron al entierro de una enfermera. Saber esto es vital, ya que permite trazar un mapa de la propagación potencial de la enfermedad.

    Es crucial encontrar el 100% de los contactos, pues el hecho de perder tan solo uno puede provocar un nuevo brote.

    En este caso, el hecho de que fuera un funeral y de que se tratara de una enfermera indica que es un acontecimiento de gran propagación.

    A los funerales suelen asistir familiares que pueden haber recorrido largas distancias para llegar hasta allí e incluso que vengan desde otros países. Si se parte de esta base, los países vecinos pueden tomar medidas y estar en alerta. En 2016, los controles de fronteras funcionaron, ya que pudimos detectar casos positivos que habían escapado de Guinea para buscar refugio con sus familiares en Liberia.

    5. ¿Qué movimientos realizó la persona contagiadora?

    Este asunto es muy importante para entender con quién podría haber estado en contacto la persona contagiada. Por ejemplo, en 2014, un transmisor de Guinea cruzó la frontera a Sierra Leona en busca de cuidados por parte de un curandero tradicional de su grupo étnico. Esto sentó las bases para el mayor brote en Sierra Leona, que después se propagó hasta Liberia.

    Se debe confeccionar un mapa que examine todos los posibles movimientos y transmisiones. Esto incluye hospitales, clínicas y curanderos tradicionales. Si el primer transmisor tomó el transporte público, es necesario hacer un registro de vehículos y movimientos de los demás pasajeros.

    En Liberia, trabajamos con los sindicatos de transporte, visitamos hospitales y estudiamos minuciosamente los historiales de los pacientes. Trabajamos con riders para reconstruir estos complejos mapas de transmisión y determinar el número total de contactos, la ubicación y su estado de salud para frenar la cadena de transmisión.

    Hasta que no se respondan todas y cada una de estas complejas cuestiones, los países vecinos deberían tomar medidas asumiendo que en sus países hay casos. Ya hay una alerta de un caso sospechoso en Liberia que llegó de Guinea.

    Siguientes pasos

    Los Gobiernos de la región deben mantener la alerta. Hay que hacer todo lo posible para asegurarse de que el ébola no entra en zonas densamente pobladas.

    Debe haber una vigilancia permanente, especialmente en las ciudades fronterizas. Los síntomas a los que deben prestar atención los equipos de vigilancia incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones y enrojecimiento de los ojos.

    La vigilancia también deben tener en cuenta a los grupos étnicos a los que pertenecen los enfermos. Es mejor tener constancia de todos los casos potenciales que arriesgarse a perder uno.

    También es preciso visitar todos los hospitales y clínicas en las ciudades fronterizas, así como analizar a fondo los historiales de los pacientes.

    Todos los medicamentos y vacunas que puedan tratar la enfermedad deben estar listos para utilizarse rápidamente.

    Y, por último, el ébola empieza y termina en la comunidad. Es esencial activar, educar y capacitar a las comunidades para que informen cuando vean alguna sombra de la enfermedad.


    Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.

  • Casi 100 muertos por las explosiones de Bata, que se debieron a un “descuido”

    Casi 100 muertos por las explosiones de Bata, que se debieron a un “descuido”

    El vicepresidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, inspecciona el lugar de las explosiones de Bata / Twitter La Vicepresidencia

    Por África Actual

    La capital de Guinea Ecuatorial sufrió el pasado domingo 7 marzo una catástrofe de grandes dimensiones. Hacia las 13.30 (hora local), cuatro fuertes y sucesivas explosiones llegaron de la nada ante el estupor de miles de vecinos del cuartel de Nkoantama en Bata, uno de los mayores arsenales militares del país. Además de 98 muertos identificados hasta el momento, se habla de alrededor de 600 heridos e importantes daños estructurales en una ciudad con escasos recursos.

    El presidente del gobierno, Teodoro Obiang, declaró a las pocas horas en un comunicado público que las explosiones fueron causadas por “negligencia y descuido” de la unidad encargada del “transporte de explosivos”, los cuales “cogieron fuego de la quema de las fincas en sus cercanías por los vecinos, llegando a explotarse los depósitos de dinamita, explosivos y sucesivamente las municiones”. Asegura que el gobierno designará un cuantioso desembolso en las infraestructuras tanto “públicas como privadas” que han sido destruidas, ya que “las ondas expansivas de las explosiones ocasionaron grandes destrozos en casi todos los edificios y viviendas de la ciudad de Bata”. También ha pedido ayuda internacional para apoyar a Guinea Ecuatorial en “unos momentos difíciles que coinciden con la crisis económica derivada de lo caída de los precios del petróleo y de la pandemia de la COVID-19”.

    Desde España, Arancha González —ministra de Asuntos Exteriores— ha dado su pésame y anunciado en Twitter el envío inmediato de un cargamento de ayuda humanitaria. También transmitió sus condolencias Ángel Víctor Torres, presidente de Canarias, entre otras figuras políticas.

    La situación ha desbordado los hospitales. Tanto el Centro Médico La Paz como el Hospital Regional de Bata están al límite de sus capacidades, con cientos de heridos ingresados y otros tantos que precisan atención médica.  El gobierno ha declarado emergencia sanitaria y ha pedido a los ciudadanos que acudan con urgencia a donar sangre. En internet podemos encontrar vídeos con camiones llenos de supervivientes, personas desesperadas buscando allegados, niños perdidos y un gran caos general que se expandió por la ciudad desde el primer momento, ante el desconcierto de lo que era un posible atentado.

    La web de Naciones Unidas reliefweb emitió un comunicado el miércoles, tres días después del desastre, en el que afirmaba que las imágenes recogidas por el satélite UNOSAT mostraban que la deflagración había causado daños en un radio de 800 metros. El mismo organismo cifró en 300 las casas destruidas por la explosión, solo dentro del complejo militar.

    Además, Reliefweb aseguraba en su información que el principal laboratorio de la ciudad para hacer PCRs para el Covid19 había sufrido daños significativos y que numerosos proyectiles y munición sin explotar seguía desperdigada por la zona, lo que supone un riesgo para la población.

    Mas información sobre Guinea Ecuatorial de nuestro socio eBizGuides y su Guia de Negocio

  • Uno de cada cuatro latinoamericanos es afrodescendiente

    Uno de cada cuatro latinoamericanos es afrodescendiente

    Photo by Anette Bratteberg on Unsplash

    Por Bosco Kiessling

    Por afrodescendiente se entiende a toda aquella persona que tenga un antepasado aunque sea desde hace siglos. Desde el inicio del siglo XXI, este término ha vivido un importante auge como herramienta en la lucha contra el racismo. En Latinoamérica, la mayor parte de este grupo procede de africanos que fueron llevados a la fuerza al Nuevo Continente como esclavos entre los siglos XVI y XIX.

    Ahora, según datos de la ONU, uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendiente, esto sumaría unas 133 millones de personas con un sentimiento de conexión directa con África. Pero, además de este origen común, comparten un mismo pack de problemas; sus luchas por derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos no ha terminado.

    Según el Informe de las organizaciones de la población afrodescendiente de América Latina publicado por el SEGIB en 2016, la concentración más grande de afrodescendientes, está en Brasil, seguida por Colombia, Venezuela, República Dominicana, Cuba y Panamá. Todos estos países, trabajan para promover la protección, el respeto y la ejecución de los derechos humanos y libertades fundamentales y lo hacen, sobretodo, en tres frentes. Para lograr este objetivo, es primordial la educación, para crear una concienciación, conocimiento y respeto hacia los afrodescendientes. También es importante el apoyo de los marcos jurídicos nacionales e internacionales, que llegaría a ser la Convención Internacional para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Por último, también es esencial desarrollar, honrar y preservar la memoria histórica de los afrodescendientes.

    Los afrodescendientes llevan desde los años 60 luchando por sus derechos en Estados Unidos, pero tras más de medio siglo de reclamaciones siguen sufriendo discriminación. Pero los riesgos de exclusión social de la población afrodescendiente se extienden por todo el continente americano. La afrodescendencia suele ser un grupo social que estadísticamente sufre más pobreza extrema y, de media, están un 2,5 más propuestos a vivir en pobreza.

    En el 2014, la asamblea general de la ONU, en su resolución 68/237, proclamó el Decenio Internacional para afrodescendientes (2015-2024), con el objetivo de regularizar las normas y reducir la discriminación lo máximo posible de afrodescendientes en los países latinoamericanos.

    Los casos de México, Guatemala y Brasil

    “La afrodescendencia supone un 1,2%  de la población de México, de los cuales aproximadamente 705 000 son mujeres y 777 000 son hombres”, nos cuenta Armando Saldanha, reconocido chef que tiene 2 restaurantes establecimientos gastronómicos en Tenerife. La mayoría de los afro-mexicanos, viven concentrados en una zona geográfica, que llegaría a ser en la costa sur de Océano Pacífico y Golfo de Méjico. También están en las regiones de grandes cuencas, como la de la depresión Balsas, Cuenca del Papaloapan y Grijalva-Usumacinta, en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxacan, Chiapas, Tabasco y Veracruz de Ignacio de la Llave.

    Jesús Fernández, funcionario de la ONU guatemalteco, nos comenta que hay una población que se llama Garifuna en la que descendientes africanos son una amplía mayoría. También nos explica que, como ocurre en México, la mayoría de la afrodescendencia habita en áreas muy especificas del país, pero son un grupo muy minoritario, de unos 5 045 miembros.  La mayoría de los afrodescendientes que viven en el país, están en Izabal o cerca de Roatana, en la frontera con Honduras. Esta mayor concentración en zonas específicas permite que la discriminación sea mínima. “La sociedad guatemalteca es multiétnica con fuertes influencias y mayoría ladina y maya. Aunque las diferencias sociales son muy notables”, explica Fernández.

    Brasil es el país más grandes de Latinoamérica, en la que se encuentra la población más grande de afrodescendientes. El Dr. Mario A. Cendesi Jr, médico brasileño, nos comenta que en 2019 un 56,10% de los brasileños se definía como afrodescendiente, y unos 19,2 millones se declara un una mezcla entre negros y blancos. Un 82% vive en zona urbana y un 18% en zona rural. Por regiones, la mayor concentración de afrodescendientes la encontramos en la región Norte, donde son casi el 80% de la población. “En los últimos años, los derechos han mejorado, ofreciendo acceso a la universidad y con oportunidades de trabajo, pero de manera general, tienen, históricamente, menos acceso a estudios y trabajo (incluso sueldos más bajos)”, explica el médico brasileño. En el entorno del Dr. Cendesi, él no ve mucha discriminación ya que, al ser médico, su círculo más cercano tiene un alto nivel educativo, que para él reduce el grado de discriminación, pero aún así admite que hay mucha discriminación en su país.

    Infografía del IBGE de 2017

    En general los afrodescendientes siguen luchando por sus derechos. Pese a todas las leyes implementadas por posiciones altas, seguimos intentando que la gente aprenda de que somos iguales ignorando el color de piel”, añade Cendesi.

    La religión, una muestra de diversidad

    La afrodescendencia de Latinoamérica puede ser de gran ayuda para aumentar la diversidad cultural. Su presencia eleva los número de diferentes religiones practicadas y se puede apreciar a la hora de vivir ahí. Una investigación realizada en 1995 llamada Data Folha, habla sobre el número de afrodescendientes en Brasil y las diferentes religiones practicadas.

    Se estima que el 30% es católico, un 20% es católico que frecuenta otras religiones, otro 20% practica las religiones afro, un 5% las religiones espiritistas, otro 20% las religiones evangélicas y el último 5% no expresa su inclinación religiosa. Esta gran diversidad ofrece una gran atracción a personas afrodescendientes, ya que no tienen ninguna pega a su inclinación religiosa.

    A nivel laboral, vemos que las personas con orígenes africanos aportan un gran porcentaje de fuerza de trabajo.  En el año 2015,  había un 87% de los afrodescendientes activos económicamente y un 13% sin empleo. A nivel de distribución de empleos, los afrodescendientes controlan más el mercado de agricultura y manufactura, mientras que son una minoría en el sector de servicios. Como normal general, se observa que en la presencia de trabajadores afrodescendientes es mayor en las profesiones poco menos cualificadas, lo que apoyaría las tesis de un menor acceso a la educación. 

  • ¿Por qué Tanzania juega con fuego al rechazar la vacuna de Covid-19?

    ¿Por qué Tanzania juega con fuego al rechazar la vacuna de Covid-19?

    Iglesia en Tabora (Tanzania), Photo by Rohan Reddy on Unsplash

    Catherine Kyobutungi, Executive Director, African Population and Health Research Center

    Tanzania ha tenido un enfoque muy particular para controlar el SARS-CoV-2. El año pasado, solo unos meses después del inicio de la pandemia, el presidente John Magufuli declaró a Tanzania libre de Covid-19 tras tres días de oraciones nacionales.

    Desde entonces, se ha negado a imponer un confinamiento, ha reabierto las escuelas, ha permitido la celebración de grandes eventos deportivos, ha continuado con las reuniones religiosas, ha dejado de hacer pruebas y ha suspendido las campañas de comunicación públicas sobre el virus. El país también ha dejado de notificar casos y muertes.

    El argumento era que la gente debía dejar de vivir con miedo y confiar en Dios y en los remedios tradicionales africanos para prevenir contagios. Tanzania podría ser el único país del mundo que haya adoptado este enfoque, que va en contra de todo lo que han recomendado los científicos, otros organismos sanitarios nacionales y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Por lo tanto, no es de extrañar que las autoridades hayan dicho que no tienen planes para vacunar a la población, o, al menos, no por ahora.

    ¿Podrá la gente seguir accediendo a las vacunas?

    No. Y sí.

    No, porque no se puede utilizar una vacuna en el país sin que esté registrada y autorizado su uso. El proceso normal es que los expertos, junto con los organismos reguladores, revisen los datos sobre la vacuna y aprueben su uso si están convencidos de su eficacia y seguridad.

    Para la vacuna de la Covid-19, esto se está haciendo mediante el procedimiento de la lista de uso en emergencias de la OMS. La revisión la realiza un equipo internacional de expertos con la participación de otros especialistas de las autoridades nacionales.

    Pero si el Gobierno tanzano se niega a registrar la vacuna para su uso, nadie podrá acceder a ella.

    No obstante, el país podría registrar la vacuna, pero negarse a importarla. Esto permitiría al sector privado importar algunas, aunque no serían suficientes. Los programas de vacunación contra la Covid-19 en cualquier país suponen una gestión masiva y, si el sector privado coge las riendas, muchos no podrán permitirse las vacunas o tener acceso a ellas.

    Quienes sí se podrían vacunar serían las personas pertenecientes a la élite de Tanzania (o aquellos que dispongan de medios), que podrían salir del país y vacunarse en otro lugar.

    Otros tanzanos que podrían tener acceso a las vacunas son aquellas comunidades fronterizas que, en el pasado, han cruzado a los países vecinos y se han beneficiado de los programas de vacunación. Esto podría suceder si la vacunación generalizada comienza a producirse en Kenia, Uganda, Ruanda y Malaui.

    Pero eso será dentro de un par de años.

    Muchos países ricos habrán vacunado a todos los que lo necesiten a finales de este año. Pero los países africanos no contarán con total disponibilidad de la vacuna hasta finales del próximo año o, incluso, hasta 2023.

    Todavía existe la posibilidad de que Tanzania registre e importe las vacunas en el futuro. Magufuli ha enviado mensajes contradictorios. Por una parte, el Gobierno ha dicho que no tiene previsto encargar vacunas a través de COVAX (una iniciativa global destinada a lograr un acceso equitativo a las vacunas contra la Covid-19) ni de ningún otro mecanismo. De hecho, la lista de distribución de COVAX publicada recientemente no incluye ninguna dosis para Tanzania.

    Por otra parte, ha afirmado que los tanzanos solo deberían confiar en las vacunas que hayan sido revisadas por expertos del país y que estos hayan considerado seguras.

    ¿Tiene Tanzania antecedentes de oposición a las vacunas?

    No, que yo sepa.

    Tanzania, al igual que otros países, ha puesto en marcha programas de vacunación rutinarios. Están dirigidos especialmente a los niños menores de cinco años y actúan contra enfermedades como la tuberculosis, la poliomielitis, la tos ferina, el sarampión, la rubeola y la difteria. En los últimos años, estos programas se han ampliado para incluir vacunas contra la neumonía bacteriana, la diarrea y la hepatitis B.

    En Tanzania, la cobertura de vacunación, es decir, el porcentaje de personas que reciben la vacuna es muy alto: alrededor del 80 % o 90 %. Esto significa que no hay antecedentes de oposición a las vacunas.

    Diferencias entre Tanzania y países vecinos como Kenia y Uganda

    Kenia, Uganda, Ruanda y Malaui han intentado conseguir desesperadamente la vacuna para sus ciudadanos. Todos ellos se han integrado en el servicio de COVAX y han desarrollado planes de distribución de vacunas, han calculado los costes y los han presentado. Ruanda incluso se ha adelantado y ha obtenido vacunas fuera del servicio de COVAX.

    Estos cuatro países también han empezado a informar a la población sobre estos planes. Por ejemplo, han confirmado que la primera fase de distribución se destinará prioritariamente al personal sanitario y a las personas de alto riesgo.

    En estos momentos, el mayor problema al que se enfrentan los países africanos es a la escasez de vacunas en el mercado global para vacunar a una parte importante de la población. Muchos países ricos habrán vacunado a todos los que lo necesiten a finales de este año. Pero los países africanos no contarán con total disponibilidad de la vacuna hasta finales del próximo año o, incluso, hasta 2023.

    Si los países que han buscado las vacunas con tanto ímpetu están tan atrasados, imagínense un país como Tanzania que, ahora mismo, ni siquiera ha comenzado.

    ¿Cuál es el riesgo para el país y la región?

    El riesgo para el país ya se ha hecho evidente. El método que ha seguido Tanzania ha permitido que el virus se propague sin control entre la población. La gente se está muriendo de lo que se está categorizando como “neumonía” y “dificultades respiratorias”.

    La gente que vive en Tanzania no está suficientemente preparada ni protegida, pues no hay protocolos sobre lo que se debe hacer para evitar la propagación del virus si alguien cae enfermo. La mayoría de la información trata sobre hacer vaporizaciones para prevenir la covid-19, pero eso no impide que el virus se transmita de persona a persona.

    El segundo gran problema es el impacto en el personal sanitario. Incluso en países en los que se han implementado medidas estrictas, el personal sanitario ha enfermado y muchos han muerto. La desinformación en Tanzania podría provocar que los trabajadores sanitarios no tomen suficientes precauciones en los ambulatorios, en las salas de urgencias e incluso en las consultas donde se atiende a los pacientes. Si el personal sanitario enferma, otros servicios sanitarios también se verán afectados.

    Un gran peligro para la región y para el mundo

    En primer lugar, mientras haya casos de Covid-19 en Tanzania, resultará imposible que los países vecinos (con los que comparte fronteras permeables) estén libres de la enfermedad.

    En segundo lugar, y quizás más importante, existe el riesgo de que se desarrollen nuevas variantes en el país mientras nadie está llevando a cabo un seguimiento. Las nuevas variantes surgen debido a la propagación incontrolada.

    Si más delante surge una nueva variante en Tanzania, el peligro reside en que se podría propagar por toda la región e invalidar las vacunaciones que se hayan administrado si no son efectivas contra esa variante.

    La pandemia no terminará para nadie en ningún lugar hasta que no esté controlada en todos los países. La postura de Tanzania hará que sea mucho más difícil volver a la normalidad.

    Este artículo ha sido publicado originalmente en inglés por The Conversation y traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Clara León.

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