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Casi 100 muertos por las explosiones de Bata, que se debieron a un “descuido”

El vicepresidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, inspecciona el lugar de las explosiones de Bata / Twitter La Vicepresidencia

Por África Actual

La capital de Guinea Ecuatorial sufrió el pasado domingo 7 marzo una catástrofe de grandes dimensiones. Hacia las 13.30 (hora local), cuatro fuertes y sucesivas explosiones llegaron de la nada ante el estupor de miles de vecinos del cuartel de Nkoantama en Bata, uno de los mayores arsenales militares del país. Además de 98 muertos identificados hasta el momento, se habla de alrededor de 600 heridos e importantes daños estructurales en una ciudad con escasos recursos.

El presidente del gobierno, Teodoro Obiang, declaró a las pocas horas en un comunicado público que las explosiones fueron causadas por “negligencia y descuido” de la unidad encargada del “transporte de explosivos”, los cuales “cogieron fuego de la quema de las fincas en sus cercanías por los vecinos, llegando a explotarse los depósitos de dinamita, explosivos y sucesivamente las municiones”. Asegura que el gobierno designará un cuantioso desembolso en las infraestructuras tanto “públicas como privadas” que han sido destruidas, ya que “las ondas expansivas de las explosiones ocasionaron grandes destrozos en casi todos los edificios y viviendas de la ciudad de Bata”. También ha pedido ayuda internacional para apoyar a Guinea Ecuatorial en “unos momentos difíciles que coinciden con la crisis económica derivada de lo caída de los precios del petróleo y de la pandemia de la COVID-19”.

Desde España, Arancha González —ministra de Asuntos Exteriores— ha dado su pésame y anunciado en Twitter el envío inmediato de un cargamento de ayuda humanitaria. También transmitió sus condolencias Ángel Víctor Torres, presidente de Canarias, entre otras figuras políticas.

La situación ha desbordado los hospitales. Tanto el Centro Médico La Paz como el Hospital Regional de Bata están al límite de sus capacidades, con cientos de heridos ingresados y otros tantos que precisan atención médica.  El gobierno ha declarado emergencia sanitaria y ha pedido a los ciudadanos que acudan con urgencia a donar sangre. En internet podemos encontrar vídeos con camiones llenos de supervivientes, personas desesperadas buscando allegados, niños perdidos y un gran caos general que se expandió por la ciudad desde el primer momento, ante el desconcierto de lo que era un posible atentado.

La web de Naciones Unidas reliefweb emitió un comunicado el miércoles, tres días después del desastre, en el que afirmaba que las imágenes recogidas por el satélite UNOSAT mostraban que la deflagración había causado daños en un radio de 800 metros. El mismo organismo cifró en 300 las casas destruidas por la explosión, solo dentro del complejo militar.

Además, Reliefweb aseguraba en su información que el principal laboratorio de la ciudad para hacer PCRs para el Covid19 había sufrido daños significativos y que numerosos proyectiles y munición sin explotar seguía desperdigada por la zona, lo que supone un riesgo para la población.