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África

Amar’e Stoudemire: del baloncesto a la fe ortodoxa, una búsqueda africana de la verdad

De estrella de la NBA a judío ortodoxo en Jerusalén: la historia de Amar’e Stoudemire es la de un hombre que, guiado por las raíces que le enseñó su madre, dedicó décadas a buscar la verdad.

De estrella de la NBA a judío ortodoxo convertido en Israel, Amar’e Stoudemire ha recorrido un largo camino interior guiado por una misma pregunta: quién es y de dónde viene.

Durante años, su nombre evocó mates espectaculares y noches de gloria en las pistas de la NBA, con las camisetas de los Phoenix Suns y los New York Knicks. Hoy, Amar’e Stoudemire es conocido también por algo menos visible y más profundo: una búsqueda espiritual que lo llevó hasta Jerusalén y culminó en su conversión al judaísmo ortodoxo en agosto de 2020, mientras vivía en Israel.

Unas raíces transmitidas por una madre

La infancia de Stoudemire no fue sencilla. Según ha relatado él mismo, perdió a su padre cuando tenía apenas 12 años. Fue su madre quien, siendo él muy joven, le habló de las raíces hebreas de la familia, vinculadas al movimiento de los Hebreos Israelitas, que sostiene que los afroamericanos descienden de los antiguos israelitas, según recoge The Jerusalem Post.

Aquella revelación abrió una puerta que ya nunca se cerró. Desde entonces, Stoudemire empezó a leer sobre el judaísmo y a estudiar la historia judía. De acuerdo con la agencia JTA, ese descubrimiento adolescente marcó el inicio de décadas de investigación y aprendizaje. Él mismo ha dicho haber dedicado «más de 20 años» de su vida a investigar y aprender «quiénes somos como pueblo».

Su interés se intensificó a comienzos de los años 2000, cuando comenzó a leer la Biblia con regularidad, y lo llevó a visitar Jerusalén para profundizar en su conocimiento de la Torá.

Israel: el baloncesto como puerta de entrada

Tras su paso por los Miami Heat, Stoudemire dio un giro inesperado a su carrera: en 2016 se trasladó a Israel para jugar en el Hapoel Jerusalén, donde permaneció hasta 2019. Más tarde vistió la camiseta del Maccabi Tel Aviv, el gran rival de la ciudad santa. Su vínculo con Jerusalén, sin embargo, sobrevivió al cambio: sigue siendo copropietario del Hapoel.

Vivir en Israel le dio, según The Jerusalem Post, más oportunidades de practicar el judaísmo. Allí comenzó a prepararse formalmente para la conversión, que completó por la vía ortodoxa en agosto de 2020. El proceso llegó a convertirlo, en sus propias palabras recogidas en el programa de HBO Real Sports with Bryant Gumbel, en alguien que pasó de estrella de la NBA a ciudadano israelí y judío ortodoxo.

«Es muy intenso: dejas tu antigua forma de pensar, dejas tu antigua forma de actuar, por un concepto nuevo», explicó en ese programa.

Shabat, hebreo y estudio: una vida transformada

La conversión no fue un gesto simbólico, sino el comienzo de una vida nueva. Según un reportaje de GQ citado por The Jerusalem Post, Stoudemire se declaró «comprometido a vivir el resto de su vida como judío ortodoxo». Durante años estudió las normas del Shabat, la oración, las leyes alimentarias kosher, el Talmud y la lengua hebrea.

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Al guardar el Shabat, apaga el teléfono durante buena parte del fin de semana. Su compromiso fue tal que, según JTA, dejó su puesto como entrenador asistente de los Brooklyn Nets porque interfería con la observancia del día de descanso.

El hebreo, reconoce, no es fácil. «Sí, es difícil de aprender, sobre todo a mi edad», confesó en HBO. Pero los obstáculos no le han hecho dudar del camino.

La salida de Egipto como lección personal

Pocas fiestas resumen mejor su itinerario que Pésaj, la Pascua judía, que conmemora la salida de los hebreos de Egipto. Tras asistir al Séder de su rabino, Stoudemire reflexionó sobre la figura de Moisés y sobre el significado de dejar atrás Mitzrayim, el nombre bíblico de Egipto:

«Te permite entender que, cuando decides cambiar como persona y convertirte en una persona mejor, está bien cambiar y está bien no mirar atrás. Y si abrazas ese cambio y sigues adelante, entonces llegas a tu tierra prometida».

Es una frase que, más allá de la fe de cada lector, habla de esperanza, de dignidad y de la libertad de elegir quién queremos ser.

Un puente entre la diáspora africana, Israel y la fe

De regreso en Estados Unidos, Stoudemire se instaló en Brooklyn, donde las cámaras de HBO lo filmaron durante las oraciones de la mañana en su sinagoga local. Su historia, que él ha vivido tanto como judío como alguien con trasfondo hebreo israelita, tiende un puente singular entre la diáspora africana, la tierra de Israel y la tradición bíblica compartida por judíos y cristianos.

Cuando se le pregunta por el sentido de todo este recorrido, su respuesta es sencilla: «Ha sido como una búsqueda, buscar emet, buscar la verdad». Y añade: «Sin duda soy una persona diferente de la que era antes».

En un mundo que con frecuencia reduce a los deportistas a cifras y trofeos, la trayectoria de Amar’e Stoudemire recuerda que la mayor victoria puede ser interior: la de un hijo de la diáspora africana que, fiel a lo que le enseñó su madre, buscó con paciencia la verdad y encontró en ella un hogar.

#AfricaPositiva

Fuentes

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