Categoría: Cultura y Ocio

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    Un día en FITUR 2021, crónica literaria

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    Freddie Mercury, famoso en el mundo pero desconocido en su tierra natal

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  • El complejo y estricto proceso de traer animales africanos a España

    El complejo y estricto proceso de traer animales africanos a España

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  • Un estilo que impone identidad cultural: el pelo afro natural

    Un estilo que impone identidad cultural: el pelo afro natural

    Cabello afro en mujer africana
    Cabello afro en mujer africana. / Foto: Canva.

    Los cánones de moda y la preferencia social del cabello liso contra el afro, es una tendencia occidental que en los últimos años ha ido perdiendo terreno, dando paso a lo natural. Es un movimiento que se conoce como nappy. Esta tendencia nació en Estados Unidos al inicio del siglo XXI y poco a poco se ha extendido a otros países como Inglaterra, Francia y algunos del continente africano como Camerún. Nappy se refiere al cabello natural y surge de la unión de dos palabras: natural y happy.

    Llevar el cabello afro es hoy una tendencia”, dice Meforo Isdname, peluquero camerunés y especialista en cabello africano y que aparece en un artículo de Allafrica. Sin embargo no todas las mujeres están a favor de ello. “El cabello natural saludable sigue siendo un concepto inverosímil para muchas mujeres cameruneses”, explica el profesional. 

    La lucha por transformar el cabello en la mujer africana está relacionada con prejuicios raciales, la identidad, discriminación y búsqueda de aceptación social en la sociedad occidental.

    Un cambio que vivirá la próxima generación 

    En el Reino Unido, el Colectivo Halo lanzó en diciembre de 2020 el llamado “Código Halo”, en el que se pide a las organizaciones que se acepten los peinados naturales. “A pesar de que el cabello es una característica racial protegida, existe la creencia generalizada de que los peinados afro son inapropiados, poco atractivos y poco profesionales”, señalaba Edqina Omokaro, cofundadora de la organización y que publicó en un artículo  The Independence.

    La campaña ha sido bien acogida y empresas como la multinacional Unilever, el fabricante de jabón Dove y helado Magnum, ya la están implementando entre sus empleados. “Apoyar y comunicar el Código Halo es un paso vital en la lucha para garantizar la justicia y la equidad parcial para la próxima generación, ha explicado Nikki Comiskey, gerente de marketing de Dove UKI. 

    Hay mucho por hacer a nivel mundial. En las naciones del Caribe, el cabello afro no es bien visto y se buscan maneras para alisarlo ya sea con productos químicos o naturales, máquinas o usando los tradicionales rulos de gran tamaño. “Tu tienes pelo bueno”o “tu tienes pelo malo”, es lo que se suele decir en países como Cuba, Puerto Rico o República Dominicana. ¿Qué quiere decir esto? Si se tiene cabello liso está en la categoría de bueno y si es cabello afro, es malo. 

    En Cuba por ejemplo, también se le suele escuchar la expresión del “cabello pasa”, para llamar aquel tipo de pelo corto que por la forma “acaracolada” que adopta, se parece a esa fruta seca.

    El cabello de una mujer es como una corona

    En África, hay un adagio que dice que el cabello de una mujer es como una corona. Lo anterior hace alusión a que se erige alto y sobre él se lleva la historia y la identidad de toda una raza. Por esa razón, poco a poco va calando en sociedades como la camerunesa el look de lo natural como sinónimo de moda y orgullo

    El cabello afro, al contrario a lo que se puede creer, es un pelo que requiere mucho cuidado, incluso más que el liso por su tendencia a la resequedad y fragilidad al quebrarse. Este tipo de cabello puede crecer libre como el viento y adoptar unas formas increíbles, desafiando las teorías de la gravedad o adoptar formas únicas y creativas, que para un cabello liso sería imposible de realizar. 

    Esta búsqueda de la esencia en el cabello afro de la mujer ha sido una lucha constante y ha pretendido jugar una batalla contra la naturaleza que le ha llevado desde muchas décadas atrás a buscar fórmulas para alisarlo y que pareciera más occidental. 

    En la actualidad el mercado de productos para cabello afro se ha incrementado, aunque sigue siendo de difícil acceso para las economías personales de muchas mujeres en África. “Creo que las mujeres son conscientes de que tienen que volver a su identidad real, y luego vendrá el conservar su cabello como venimos al mundo”, concluye el reconocido peluquero Isdname. El cabello afro es una industria importante. Sin datos recientes a la fecha, se estima un valor conservador de alrededor de 530 millones de euros, según publicó la BBC en el 2015.

  • Los jóvenes escritores africanos que no te debes perder

    Los jóvenes escritores africanos que no te debes perder

    Por Andrés Cerezales

    Siendo la frontera del mundo, es natural que de África nos lleguen pocas cosas. Quizás la literatura guarde los mayores tesoros de un continente silenciado, abocado a mencionarse cuando nos llegan sus penas o desgracias. No es sencillo completar una lista de jóvenes escritores africanos y más si queremos presentarlos traducidos al español. Por suerte, las nuevas generaciones emergentes, a través de un mercado que se abre poco a poco, van llegando a nuestras librerías con un gran interés de los lectores. 

    Nos adentramos en estos nuevos autores —por mayoría, autoras— que ya tienen cierto recorrido con reconocimiento y atención pública. Como podrán comprobar, son pocos los que comienzan el camino literario en sus países, dadas las notorias dificultades que editoriales del continente encaran para distribuir las obras con éxito. Estados Unidos, Inglaterra o Francia, son frecuentemente los destinos de inmigrantes desde África en busca de una nueva vida, y por ende, en estos países con mejores medios se multiplica el alcance del escritor africano.

     

    Leila Slimani; 40 años, Marruecos

    La escritora y periodista franco-marroquí Leila Slimani (Marruecos, 1981), de madre franco-argelina y padre marroquí, vivió su infancia en Marruecos, donde estudió en el Liceo francés de Rabat. Se trasladó a París en 1999 para estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de la ciudad.

    Es una de las pocas mujeres galardonadas con el premio literario Goncourt, el más importante de Francia. Lo ganó en 2016 con su segunda novela, Canción dulce (CABARET VOLTAIRE; 2017), la historia de una niñera que asesina a dos niños a su cargo. La obra continúa destilando los motivos de la niñera, desentramando controversias morales que buscan incomodar y hacer reflexionar a los lectores, pasando de la maternidad a las relaciones de poder o los prejuicios sociales. Su primera novela En el jardín del ogro (CABARET VOLTAIRE; 2019) —que obtuvo un gran éxito en Marruecos, donde ganó el premio Mamounia—, trata de la adicción sexual femenina desde los ojos de Adèle, una mujer de aparente vida perfecta que no puede retener sus deseos profundos.

    Chimamanda Ngozi; 43 años, Nigeria

    Chimamanda Ngozi (Nigeria, 1977) es probablemente la autora más conocida de todo África. Se acercó a la literatura desde niña en la Universidad de Nigeria, donde vivía con sus padres, profesores, y de quienes se nutrió intelectualmente para después trasladarse a Estados Unidos con 19 años, donde estudió comunicación y ciencias políticas en Drexel University (Filadelfia).  

    La enorme influencia de Chimamanda pasa no sólo por su literatura, sino también por su gran activismo feminista y cultural. Entre sus ensayos más conocidas destaca El peligro de la historia única (LITERATURA RANDOM HOUSE; 2019), donde trata de concienciar al mundo —desde su propia experiencia como inmigrante— de las distorsiones sociales y los disparatados estereotipos que emergen por desconocer culturas ajenas a la de uno mismo. Sobre esto hizo un interesante Ted Talk donde resume los pensamientos y el trasfondo de su libro. 

    El estilo de Chimamanda es limpio, hondo, lleno de tacto y de soltura. Así pues, la profundidad cultural y política que resulta de todas sus obras la acompaña también una narrativa llena de matices y personalidades. Recomendamos Medio sol amarillo (LITERATURA RANDOM HOUSE; 2007), quizás su mejor novela, donde se adentra en la historia de Nigeria y la guerra de Biafra. 

    WikiCommons

    NoViolet Bulawayo; 39 años, Zimbabue

    Elizabeth Zandile Tshele (Zimbabue, 1981), conocida por su seudónimo, NoViolet Bulawayo, es una novelista zimbabuense, residente desde los 18 años en Estados Unidos, donde completó su educación en el Master of Fine Arts in Creative Writing de Cornell University. La muerte de su madre en la infancia la marcó para siempre; de ahí su seudónimo, en honor a ella (Violet), puesto que “no” significa “con” en el idioma de su región, el sona. 

    Su novela más conocida, Necesitamos nombres nuevos (SALAMANDRA; 2018), fue la primera obra de una autora africana jamás nominada al Booker Price británico, otorgado a la mejor novela escrita en inglés y publicada en el Reino Unido. En una prosa ágil y en ocasiones poemática, NoViolet narra la historia de una niña y sus amigas en un barrio de chabolas. Al tiempo que los niños disfrutan de los juegos y la inocencia, la realidad encubre de amargura en la vida de este barrio. 

    Ismael Beah; 40 años, Sierra Leona

    La historia de este autor es sin lugar a duda la más impactante de nuestra lista. Ismael Beah (Sierra Leona, 1980) saltó a la fama tras la publicación de sus memorias, Un largo camino: memorias de un niño soldado (RBA LIBROS; 2008), donde nos cuenta con detalle su historia en la guerra civil de Sierra Leona (1991 – 2002). Al comenzar la guerra, la familia de Ismael fue asesinada: mataron a sus padres y a sus dos hermanos. Con solo 11 años, migró hacia el sur del país con un grupo de su comunidad, y a los 13 años fue interceptado por tropas del gobierno y forzado a convertirse en soldado. Luchó durante más tres años, hasta que una comisión de UNICEF en 1997 lo rescató junto a más grupos de niños. Desde entonces, tras un proceso de rehabilitación y adaptación a una nueva vida en Estados Unidos, Ismael se ha convertido en un exitoso autor y activista de derechos humanos. 

    En 2014, dio el salto a la ficción con su novela más reciente Radiance of Tomorrow (FSG ADULT; 2015) sobre el regreso de dos amigos a Sierra Leona tras la guerra. Lamentablemente, esta novela aún no ha sido traducida. 

    Chinelo Okparanta; 40 años, Nigeria

    Chinelo Okparanta (Nigeria, 1981) vivió sus primeros años de infancia en Port Harcourt, una ciudad en el delta del río Níger. A los 10 años emigró con su familia a Estados Unidos, donde vive desde entonces. Se graduó en Pennsylvania State University y después cursó el prestigioso máster de escritura de la universidad de Iowa. Comenzó su carrera narrativa publicando relatos cortos en revistas como The New Yorker o Granta, en el Reino Unido.

    Su exitosa primera novela —y la única publicada hasta ahora— Bajo las ramas de los udalas (BAILE DEL SOL, 2019) fue publicada originalmente en 2015. En los años 60, Ijeoma, una niña nacida en la devastada Nigeria en guerra vive su adolescencia y duda de su sexualidad al tiempo que sufre el conflicto social. Vive entre peligros y alegrías, y una sucesión de malas decisiones la llevan a casarse y a ser madre. La novela, que pasó desapercibida en España, tuvo un gran éxito en Sudamérica.

    Warsan Shire; 33 años, Kenia

    Quizás sea la poesía la voz más arraigada de una lengua, pero no por esto debemos ignorar a jóvenes poetas traducidos como Warshan Shire (Kenia, 1988). La joven poeta, de ascendencia somalí, vive en Londres desde que su familia se refugiara en Reino unido con ella y sus hermanos, un año después de nacer. De nuevo, donde es conocida es en Estados Unidos. Es la ganadora del Brunel African Poetry Prize de 2013.

    A los 23 años publicó su primer libro de poemas, Enseñando a parir a mi madre (VALPARAÍSO, 2021). Los poemas de este libro están impregnados de las dificultades y el sufrimiento de refugiados fuera de sus países, adentrándose en los horrores de la guerra y la lejanía del hogar. Su poesía, cargada de emoción sufrida, es interpretada por la cantante Beyoncé en muchos momentos de su álbum Lemonade (2016), hecho que dio un mayor reconocimiento a Shire, llegando a un público inmenso.

    Yaa Gyasi; 32 años, Ghana

    Yaa Gyasi (Ghana, 1989) es una joven escritora residente en Nueva York, de doble nacionalidad ghanesa y americana. Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando ella era una niña, pero Gyasi regresó a su país en 2009 con 26 años, a través de la Universidad de Standford. Fue en aquel viaje donde se gestó su primera novela, Volver a casa (SALAMANDRA BOLSILLO, 2019). El éxito que obtuvo la posicionó como una de las escritoras africanas con mayor proyección. La ficción ocurre en la costa suroccidental africana en el siglo XIX, cuando dos hermanas de distinto padre viven caminos abruptamente separados, una como esclava en Estados Unidos, otra como mujer de un gobernador inglés. La esclavitud, el comercio del cacao o las guerras tribales llenan de historia esta gran novela.

    Su segunda novela, Transcendent Kingdom (RANDOM HOUSE, 2020), ha sido publicada recientemente y aún no ha sido traducida al castellano. Continúa con la historia de Volver a casa, y ya ha sido un éxito en Estados Unidos.

    Tendai Huchu; 38 años, Zimbabue

    Tendai Huchu (Zimbabue, 1982) estudió en el instituto de Churchill en Harare. Empezó la carrera de ingeniería de minas en la universidad de Zimbabue, pero sólo tardó unos pocos meses en desengañarse con las matemáticas y adentrarse en su pasión literaria. Más adelante se trasladó a Edimburgo, en Escocia, donde vive actualmente.

    Huchu obtuvo un gran reconocimiento por parte de la crítica tras la publicación de su primera novela El peluquero de Harare (BAPHLA EDICIONES, 2016), la dramática historia de una peluquera enamorada de un carismático cliente. La historia sigue el hilo de esta extraña relación de amistad, colapsada eventualmente de forma brutal; a la historia la acompaña una interesante, perspectiva vívida y real, de la vida en Harare. Se evidencia a lo largo de la novela el rápido cambio que el país experimenta en los últimos años.

  • Cómo el teatro puede ayudar a los jóvenes nigerianos que conviven con el VIH

    Cómo el teatro puede ayudar a los jóvenes nigerianos que conviven con el VIH

    Jonrawlinson, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

    Taiwo Afolabi, Assistant Professor, Faculty of Media, Arts and Performance, University of Regina

    El estado de Nasarawa, en la región centro-norte de Nigeria, es conocido por la agricultura, las minas de sal y una de las cataratas más altas de África. También ha registrado de forma constante una de las tasas de prevalencia por VIH más altas de Nigeria, equivalente a un 7,5 % en comparación con la media nacional, de un 4,1 %. Para hacer frente a la epidemia, el Gobierno del estado de Nasarawa decidió, entre otras medidas, recurrir al teatro para concienciar a la población.

    El teatro y el radioteatro son recursos educativos habituales porque pueden motivar a que las personas piensen de manera diferente y tomen decisiones informadas para resolver problemas, como el estigma del sida.

    El VIH es un fenómeno tanto social como médico que puede desembocar en estigma, ostracismo, represión y discriminación. Muchos de los afectados han sido rechazados por sus familias, sus seres queridos y sus comunidades. Sin embargo, este fenómeno también ha suscitado compasión, solidaridad y apoyo, y ha logrado sacar lo mejor de los enfermos y de la gente que los rodea.

    Con el término estigma se suele hacer referencia a la discriminación o a las actitudes negativas hacia las personas con VIH. No obstante, la obra de teatro Talk to Me, que recorrió los centros de educación secundaria del estado de Nasarawa, se centró en el autoestigma, o en cómo se ven de forma negativa los que, estando afectados por el VIH y el sida, conviven con su enfermedad.

    Mi investigación como participante-observador en la obra Talk to Me, creada por el proyecto Skul Konekt, se centró en las técnicas teatrales empleadas para concienciar sobre el efecto negativo de la autoestigmatización. En los coloquios organizados a posteriori hablé sobre la obra con funcionarios, estudiantes (entre 13 y 17 años), padres y profesores, así como con los productores de esta.

    Descubrí que gracias a la obra se creaban espacios para conversar de forma atrevida, pero segura, sobre un tema que puede ser muy personal y desafiante.

    Conoce a Aggio y Abachi

    Talk to Me cuenta la historia de dos amigos, Aggio y Abachi. Aggio es inocente e ingenuo cuando se trata el tema de la sexualidad, mientras que Abachi es todo lo contrario. Abachi se esfuerza por informar a Aggio y aclararle sus dudas.

    Abachi es aventurero, pero rebelde. Su padre, un hombre soltero, es ciego y pobre. Y seropositivo. Abachi contrae el VIH mientras usa una cuchilla de afeitar para cortarle el pelo a su padre. Descontento por el hecho de que su amigo Aggio sea seronegativo, Abachi jura llevar a Aggio por el camino equivocado.

    A través del engaño de Abachi, Aggio finalmente contrae el VIH al acostarse con Lydia, una chica promiscua que es víctima de una violación y que planea vengarse de sus compañeros de clase varones, a pesar de las súplicas de su amigo.

    En esta trama se emplearon numerosas técnicas teatrales que permitieron tener un fuerte impacto en el público para que este dejara de lado sus prejuicios.

    Narración de historias

    La narración de historias es una poderosa herramienta cultural y dramática para trabajar la expresividadTalk to Me ayudó a crear un espacio seguro para hablar de la autoestima, la autopercepción y los efectos negativos de crear estereotipos sobre las personas.

    Durante el taller de escritura de la obra, Paul Ugbede, el autor y coordinador, recalcó que su uso de la técnica de la narración de cuentos estaba orientada a “entretener y enseñar al público”. Su objetivo era también “preservar los valores culturales”. En el proceso de elaboración de la obra, los actores compartieron historias relacionadas con el VIH para profundizar en la comprensión mutua y crear ideas para la sesión de diálogo.

    Toda la historia se cuenta desde la perspectiva de Aggio. Lleva al público a un viaje a su pasado y explica su condición actual. Su narración muestra que, a pesar del trauma que supone vivir con el VIH, es fundamental mantener una fuerte percepción positiva de uno mismo. Aggio descubre que sus amigos, compañeros de clase e incluso sus padres lo estigmatizan.

    ¡No me hables! ¿Ves lo que has conseguido? ¡Soy seropositivo! ¡Todos mis amigos me han abandonado! Ya no puedo ir a la escuela. La gente me señala y huye. Me llaman “hombre muerto”

    Aggio (protagonista de ‘Talk to me’)

    La difícil situación de Aggio en la historia provocó la reacción del público; de hecho, al final, muchos alumnos interactuaron con su personaje. Sus comentarios se centraron en las formas en que Aggio podía vivir una vida plena a pesar de su condición de seropositivo, lo que dio al público la oportunidad de imaginar cómo Aggio podía vivir de forma positiva e invertir su tiempo y esfuerzo en cosas que le hicieran feliz.

    Humor y lenguaje

    Talk to Me se impregnó de humor para crear una atmósfera relajada, ya que la historia es intensa y conmovedora. El tema del autoestigma podría fácilmente crear una atmósfera de presión, tensión y ansiedad emocional.

    Las situaciones cómicas, los personajes y el diálogo facilitaron una atmósfera segura y positiva para el público. El diálogo se intercaló con el pidgin, una jerga o inglés criollo muy difundida en Nigeria. Esto permitió a los alumnos identificarse más fácilmente con los personajes.

    Durante las sesiones de diálogo, también nos dimos cuenta de que el pidgin era la forma más eficaz de comunicarse, junto con el hausa, un lenguaje coloquial del estado de Nasarawa, pues los participantes se expresaron libremente durante el debate.

    Uno de los alumnos, por ejemplo, señaló que la comprensión de un tema –en este caso, ponerse en la piel de Aggio– es importante para adoptar una determinada postura. Dijo que la gente considera que muchas situaciones son peligrosas y desesperanzadoras, pero si podemos ver su lado positivo seremos más fuertes.

    El humor es un elemento esencial para llegar a esta conclusión, puesto que rompe las barreras y con ello favorece la interacción y una comunicación efectiva.

    Juego de roles

    También se utilizó la técnica teatral del juego de roles o de asumir el papel de otra persona.

    En la sesión de diálogo, los actores-profesores representaron el miedo de algunos adolescentes que viven con el VIH. Esto afecta a la comunicación con sus compañeros y puede llevarlos a aislarse y, con el paso del tiempo, a tener una vida más corta.

    El poder del teatro

    Uno de los poderes del teatro es su capacidad para criticar el statu quo destacando las paradojas, contradicciones e hipocresía del poder. A través de la narración de historias, la creación de obras y escenarios, el público aprendió nuevos conceptos y formas de convivir con el VIH.

    No quiero decir que el teatro haya resuelto el problema del autoestigma. Más bien, proporcionó el espacio para un pensamiento y una narrativa orientados a la búsqueda de soluciones.

    Esto se debe a que el teatro puede fomentar la participación, la colaboración, la comunicación y la conciencia crítica, herramientas esenciales para promover un cambio de comportamiento.

    El teatro tiene la capacidad de fortalecer a las personas mediante la creación de conocimiento gracias a la cooperación. Permite al público apoderarse de sus experiencias, pues las formas de participación permiten imaginar nuevas realidades y modelos para las personas que conviven con el VIH.


    Este artículo ha sido traducido con la colaboración de Casa África. Traducción: Linda Marini.

  • “Cuando conoces a las tribus africanas, te das cuenta de que eres un inútil”

    “Cuando conoces a las tribus africanas, te das cuenta de que eres un inútil”

    Víctor Astray con una mujer Rendile en 2018 / Facebook de Víctor Astray

    Por Andrés Cerezales

    El español Víctor Astray (Ciudad de México, 1964) es ante todo un aventurero, un hombre de acción enamorado de la naturaleza. Su pasión lo llevó a explorar el mundo: empezó queriendo conocer España, pero la Península se le quedó pequeña y fue a recorrer Sudamérica, de norte a sur en una Vespa. Ha conocido a fondo culturas remotas hasta dar con Kenia y quedarse en esa tierra, donde ha vivido cerca de 24 años en diferentes etapas. Es un experto en las culturas de los turkana y los masái, tribus con las que ha convivido y de las que ha aprendiendo hasta ser el puente para cientos de extranjeros. Su dedicación es esa: organizar safaris, viajes en moto y a pie que llevan a los turistas a conocer lo más profundo del país.

    Después de muchas vueltas, viajes por el mundo e idas y venidas, Astray se asienta en Kenia, aunque, según él, “quizá fue también un poco por casualidad, a mí el continente que siempre me dejó un poco enganchado ha sido Latinoamérica”. Pero reconoce que el inmenso paisaje y peligrosidad natural de Kenia han sido imanes para una persona arrojada, un viajero como él. “Aquí te la juegas de verdad. En el resto de África, no pasa absolutamente nada de nada. Con suerte cuatro avestruces, tres jirafas y ocho cebras y nada más. Para que te hagas una idea, en Costa de Marfil ya no queda ni un elefante. ¡Imagínate y se llama Costa de Marfil!”

    “Había tantísimas cosas por ver por ahí fuera, que tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo”

    Astray nos atiende por videoconferencia desde Nairobi, fuma con calma y habla a la pantalla de sus primeras inquietudes por conocer el mundo. “No pegas de repente un salto y te piras. Normalmente se empieza a ver que hay una trayectoria, que te inquietan las cosas. Ya de pequeño tienes inquietudes; cuando se mira un mapamundi, hay a quien le llama y a quien no. A mí me llamaba, me decía: ‘¿cómo será esto por aquí? ¿Cómo será por allá?’ En mi caso era al principio conocer mi país. Al final empiezas a recorrer como puedes España, a trancas y barrancas, sin dinero. Normalmente todos los viajes los hacía en autostop, eran épocas en que aquello más o menos funcionaba. Realmente lo hacía muy poca gente en España, pero por ahí en Europa era algo bastante habitual. Pero llega un momento en el que dices: ‘Quiero descubrir lo que hay fuera de mi país’. Y te vas dando cuenta de que cuanto más lejos miras, más interesante es”. 

    Acabamos de empezar la entrevista y Astray levanta cada poco la mirada, pareciendo llenarse de recuerdos. “Vas tirando de una cuerda que te hace cada vez plantearte objetivos más atractivos, o más apasionantes. Hasta que un día te sientas y dices: ‘Yo quiero conocer muchas cosas y no tengo cómo’. Entonces, a partir de ahí pensamos en montar un viaje lo suficientemente potente para que a alguien le interesara y quisiera colaborar. Y así empezó un poco el tema de los años que pasamos haciendo viajes en moto por aquí, por allá, como el de Sudamérica, que fue el primero. Ese fue un viaje iniciático al máximo. En mi caso, concretamente, creo que mi vida dio un giro de 180 grados, me quedé absolutamente alucinado con lo que descubrí. Me afectó de una manera brutal, donde yo ya sabía que mi interés hacia España cada vez era menor. Había tantísimas cosas por ver por ahí fuera, que tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo”.

    Foto de www.bmwmotosafari.com

    Pasamos a hablar de las tribus masai y turkana, dos culturas de entre las mejores conservadas de África. Pese a ya no estar en contacto estrecho, posiblemente sea de los españoles que mejor las conoce. “Inevitablemente comparas” nos dice, “de repente te das cuenta de que eres un inútil en su medio y que ellos son unos expertos. Empiezas a comprender cómo son capaces de vivir en un medio así. Tienen un olfato, una vista, un oído, todo súper desarrollado y habilidades en todos los sentidos. Cada minuto que pasas con ellos te dan una lección brutal. En todos los sentidos, no solamente en sus habilidades, sino en cómo entender la vida también, en cómo interpretar la naturaleza. Gente que ha sabido convivir los últimos 250-300 años con la naturaleza, no como en otros sitios donde eran aniquilados inmediatamente y ya solo hay ovejas, cabras y vacas. Esto es otra forma de lidiar con el entorno. Ves que coge el tío un palo, fija cualquier objetivo y le da el 95 por ciento de las veces; tú, es el contrario, ya puedes tirar veces y veces sin acertar nunca”. 

    “Yo soy un poco ese punto intermedio entre los masái y los turistas, porque yo estoy a mitad de camino, medio turista, medio masái, más o menos”

    El trabajo le ha dado a Astray la oportunidad de conocer estas culturas y observar el gran impacto que tienen en viajeros primerizos. “Los turistas te idealizan un poco a veces. Resulta que hablas el idioma local y ellos se quedan sorprendidos, no entienden nada de lo que hablas con esta gente y uno ya sabe muchas cosas, muchos trucos. Cualquiera que venga aquí, que viene de España o de cualquier país europeo civilizado, de repente se queda descolocado. No sabe interpretar nada, ve una huella y no sabe lo que es, o un ruido que no sabe si es de una yema, una cebra o es que los leones ya están a punto de comernos. Es un mundo tan aparte, tan diferente al nuestro, que el tío más pintado de repente se descubre. He tenido gente muy pudiente que llegan allí y se sienten como si les hubieran bajado los pantalones, que todos los conocimientos que ellos tienen no valen de nada aquí. Aquí más vale que te sepas orientar. Saber dónde está el norte, dónde está el agua; cosas muy básicas de saber interpretar tu entorno. Yo soy un poco ese punto intermedio entre los masái y los turistas, porque yo estoy a mitad de camino, medio turista, medio masái, más o menos.”

    Foto de www.bmwmotosafari.com

    La vida sigue para Astray en Kenia y no parece tener intención de volver a España. “Aquí sales al campo y de repente estás delante de una manada de elefantes, lo que no quiere decir que salir al campo en España no sea bueno ni suficiente, no. Pero claro, aquí es la ostia”. Y aunque la pandemia lo deja “todo parado”, pretende seguir haciendo nuevos proyectos en este país único, mirando siempre lejos.

  • Los 10 Parques Nacionales más Sostenibles de África

    Los 10 Parques Nacionales más Sostenibles de África

    Photo by Damian Patkowski on Unsplash

    Por Bosco Kiessling

    África es un continente lleno de amor, pasión y prosperidad. Una de las señas de identidad del continente es sin lugar a duda su riqueza y diversidad natural. La magnitud y variedad de paisajes que nos podemos encontrar a lo largo y ancho de África es difícil encontrarlas en otros continentes. Muchos países africanos llevan décadas aprovechando esta biodiversidad para sacar un rédito económico, pero en el siglo XXI los más adelantados están yendo un paso más allá y centrándose en la sostenibilidad de sus parques naturales.

    Hemos contactado con Rafael Zamora, director científico biólogo de Loro Parque Fundación, en el que soportan el proyecto KAZA en el parque nacional Hwange en Zimababwe. Intentan conseguir un equilibrio entre la protección de los leones y la expansión de la economía local relacionada con la vida silvestre y el turismo. Nos ayudó a hacer una selección de los parques más productivos y responsables con la vida de sus habitantes más importantes: los animales. El objetivo es saber qué parques son los que están fomentando un turismo más responsable que además de aportar una fuente de ingresos fundamental para las instituciones y los pueblos de alrededor ayude a conservar esta delicada riqueza africana.

    Parque Nacional Kruger/Sudáfrica

    Kruger, fue el primer parque nacional de África y es reconocido como el parque con la reserva animal más importante de todo el continente. En este gran parque se encuentran Los Cañones del Parque Kruger y han sido nombrados Reserva de la Biosfera por la Unesco. En sus inicios, Stevenson Hamilton, guardián de los animales dentro de la reserva, se dio cuenta de que los leones eran el atractivo principal del público y prohibió la caza a dicho animal. En 1960, se implantaron unos 300 molinos con los que producían electricidad y mantenían los abrevaderos llenos de agua para que los animales se quedaran dentro del parque. En el 2002, a 63 kilómetros de la entrada más cercana al parque se abrió el Aeropuerto Internacional de Kruger que es de gran ayuda en emergencias que pueden llegar a ayudar a los animales.

    Photo by Jenny Zhang on Unsplash

    Parque Nacional Serengeti/Tanzania

    En Serengueti, se tiene una diversidad del mundo animal espectacular. Es famoso principalmente por la migración de ñus, aparte de eso, se encuentran los Big Five, nombre que se le da a los animales más intimidantes de África: el elefante, el león, el búfalo, el rinoceronte y el leopardo. En la Garganta de Olduvai, al norte, se encuentran fósiles que pertenecen al ecosistema de Serengueti. En 1981, el Parque Nacional fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ya que es el parque más antiguo de Tanzania y la atracción principal de los turistas

    “El turismo es clave para generar concienciación sobre temas de conservación a nivel internacional, mientras que la presencia de turistas ayuda a disuadir la caza furtiva y facilita la labor de los cuidadores del parque en la gestión de los animales”, aseguran en la web oficial del parque; “el parque también alberga la mayor y más diversa interacción entre depredadores y presas del mundo […]. La actividad humana está estrechamente vigilada y hay una regulación muy estricta para cualquier desarrollo. Los edificios del parque no pueden ser invasivos y se controla la gestión de residuos”.

    Photo by John-Paul Rowe on Unsplash

    Reserva Natural Masái Mara/Kenia

    El Masái Mara es el parque que contiguo del Serengueti, pero en Kenia. El parque fue bautizado en honor a la tribu africana llamada Masái y por el río Mara. Las tribus africanas tienen el permiso de seguir viviendo ahí por las costumbres y las tradiciones que mantienen. Masái Mara es famoso por la fauna que tiene, la mayoría de esa vegetación es sabana. El gobierno de Kenia es el administrador del parque, gestiona los recursos que provienen de los turistas y lo invierten en el Parque Nacional. Las autoridades locales llevan años reforzando la seguridad en las zonas no frecuentadas por los turistas para minimizar la caza furtiva.

    Desembocadura del río Okavongo / WikiCommons

    Delta del Okavango/Botsuana

    Ngamiland que se encuentra al norte de Botsuana, recibe agua del río Okavango. Este río es especial porque después de un recorrido de 1.600 km, llega al delta y se dispersa por el árido desierto de Kalahari creando una gran superficie fértil, pero cuyas aguas nunca llegan al mar. En esta reserva, podemos encontrar  los Big Five y es el río el que sustenta a los animales y la vegetación. 

    “Sabemos del valor de nuestros recursos naturales, pero no sabemos cuánto durarán si no los protegemos, por eso vamos a cuidarlos”, aseguraba Tshekedi Khama, ministro de Medio Ambiente, Vida Salvaje y Turismo, en 2017 en un encuentro con periodistas. “Además, no queremos ser otro destino africano de safari sin más. Debemos marcar la diferencia, y lo podemos hacer a través de nuestra manera de manejar nuestra responsabilidad sobre la madre Tierra”, abunda.

    Isla de Bazaruto / WikiCommons

    Parque Nacional de Bazaruto / Mozambique

    El Parque Nacional corresponde a la provincia de Inhambane (Mozambique) situado en el archipiélago de Bazaruto. El parque fue inaugurado cuando seguía bajo el dominio de los portugueses el 25 de mayo de 1971. La principal función de este parque nacional es la protección de las tortugas y sus hábitats, por eso su reserva se expande a un gran territorio marino y a seis islas. Dentro de la protección se incluye, la flora de la isla, la fauna, los arrecifes de coral y las aves marinas. Es sostenible porque la actividad humana en el recinto protegido es muy escasa y permite la recuperación de las especies.

    Photo by Eelco Böhtlingk on Unsplash

    Parque Nacional Etosha/Namibia

    Etosha se encuentra en Namibia, y es de los parques nacionales más grandes del mundo. Etosha en español significa: “El Gran Lugar Blanco”, este nombre hace referencia a toda la sal depositada en el suelo del parque. Solía ser un lago del tamaño de Holanda que se ha secado.  En el parque, se encuentran dos ecosistemas, la sabana y el bosque bajo con matorral, en el que viven unas 114 especies de animales. Disponen de tres campamentos: Okakuejo, Halali y Namutani. Para acceder a esos sitios, el parque dispone de un aeródromo o de dos entradas, una en el sur y la otra en el este. El aeródromo también actúa como ayuda a la salvación de animales.

    WikiCommons

    Parque Nacional de Andasibe-Mantadia/Madagascar

    Antananarivo es la capital de Madagascar y el Parque Nacional de Andasibe-Mantadi, es el más fácil de visitar desde la ciudad. Es famoso por su bosque primario en la región de Alaotra-Mangoro, que es la gran razón por la que está protegido. El imperio de la naturaleza se encuentra al este de Madagascar, en el que nos encontramos con especies endémicas y algunas en peligro de extinción, entre las que destacan unas 11 especies diferentes de lémures. El mayor problema del parque natural es la destrucción de los hábitats de los animales debido a que junto a la reserva natural se encuentran áreas de cultivo de arroz, la plantación de eucalipto y de pino chino. Las autoridades buscan maneras de llegar a una solución con esos problemas para encontrar un equilibrio entre la conservación de esta joya natural y el desarrollo económico de las población local.

    Nik Borrow / Flicker

    Parque Nacional de Simien/Etiopía

    Este parque ha sufrido bastante con las actividades humanas. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1978. Tuvieron pérdidas enormes de animales como puede llegar a ser el lobo etíope o la cabra abisina. En 1996 también lo declarado patrimonio de la Humanidad en Peligro por la Unesco. Pero, 20 años después, en 2017, consiguió salir de esa preocupante lista gracias al gran esfuerzo y avance que han hecho en mantener y mejorar el parque.

    Hipopótamo en el PN de Virunga / Wikipedia

    Parque Nacional Virunga/República Democrática del Congo

    En 1925, fue creado uno de los primeros parques nacionales de África, conocido antiguamente como Parque Nacional Albert. Fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y Patrimonio de la Humanidad en peligro en 1979. Es especial, por tener una biodiversidad muy extensa; dentro del parque nacional, disponen de un glaciar y dos volcanes, que les permite tener una diversidad en ecosistemas muy amplia. En ella, se encuentran los gorilas de montaña. La caza furtiva en los años XX acabó con el 95% de los ejemplares de hipopótamos que habitaban al oeste del lago Eduardo, uno de los grandes atractivos de la reserva. El parque nacional se abrió al público hace relativamente poco, en 2014, con la ayuda de la Unión Europea. Con los ingresos  generados por el turismo fue posible mantener y mejorar el parque. En el 2018 anunciaron el cierre de sus puertas hasta el 2019 demostrando su compromiso en la recuperación de la fauna, dando prioridad al medioambiente por encima de los ingresos económicos. 

    Photo by Azzedine Rouichi on Unsplash

    Parque Nacional Ahaggar/Argelia

    La reserva está en una cadena de montañas situadas en el Sahara al sur de Argelia, en la provincia de Tamanrasset. Assekrem, el lugar más famoso visitado por Argelinos y Europeos, es uno de los principales destinos turísticos del país. Se puede contemplar la Ermita de Charles Foucaul que residió ahí unos meses en el verano de 1909. En la ciudad de Tamanrasset, se encuentra la tumba de la reina Tin Hinnan, que según la leyenda viene de las montañas Tafilat, Marruecos. 

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